Mundo Agrario, vol. 15, nº 30, diciembre 2014. ISSN 1515-5994
Universidad Nacional de La Plata. Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación.
Centro de Historia Argentina y Americana

 

COMUNICACIÓN/COMMUNICATION

 

Fiestas de Familia: Parentesco ampliado, ruralidad celebrada

 

Renata Menasche

Universidad Federal de Pelotas. Rio Grande do Sul
Brasil
renata.menasche@pq.cnpq.br

Josiane Carine Wedig

Universidad Federal Rural do Rio de Janeiro
Brasil
josiwedig@gmail.com

 

Cita sugerida: Menasche, R.; Wedig, J. C. (2014). Fiestas de Familia: Parentesco ampliado, ruralidad celebrada. Mundo Agrario, 15(30). Recuperado a partir de http://www.mundoagrario.unlp.edu.ar/article/view/MAv15n30a13

 

Resumen
Tomando como espacio privilegiado de estudio las Fiestas de Familia realizadas entre campesinos, y centrándonos en las categorías con las que el grupo estudiado construye el parentesco y las relaciones en éste implicadas, tratamos de observar cómo, en esos procesos, se ponen de manifiesto elementos que indican una ruralidad valorada. Para la elaboración de este estudio, los datos fueron recogidos a partir de la investigación etnográfica realizada principalmente en una Fiesta de Familia, pero también a partir de narrativas de campesinos en su vida cotidiana y de una serie de folletos, fotos y recuerdos que guardan sobre esas fiestas, en una comunidad rural formada por descendientes de inmigrantes de origen alemán, localizada en Rio Grande do Sul, región meridional del Brasil,

Palabras Clave: Campesinado; cCampo-ciudad; Familia; Migración; Teuto-brasileños.

 

Family Reunions: Broadened Kinship, Celebrated Rurality

 

Abstract
This articletakes family reunions held among peasants as a focus of study. During these events,keycultural categories come to light from which the analyzed group builds up ideas about kinship and also the relations that are implied in it. We observe that, in these cases, there are also indications of specific elements through which people express a valorization of rurality. To carry out this study, we collected data as part of an ethnographic research project conducted at a family reunion and in a rural community settled by German descendent immigrants, located in Rio Grande do Sul, southern Brazil.

Key Words: Peasantry; Countryside-City; Family; Migration; German-Brazilian


1. Introducción ( 1)

En un célebre estudio realizado en los años 1960 en la región en que vivió su infancia –Béarn, en el sudoeste de Francia–, Pierre Bourdieu (2006) ( 2) elegía la escena de un baile local para, en un contexto en el que las categorías urbanas se presentaban más intensamente en el mundo rural, analizar los elementos que entonces conformaban la desvalorización de los jóvenes campesinos en el mercado matrimonial local.

El autor se centraba en el baile como momento privilegiado para analizar las tensiones y conflictos referentes a las relaciones entre campo y ciudad, porque en aquél se presentaban lo que denominó como “un verdadero choque de civilizaciones”:

Allí [en el baile] es todo el mundo de la ciudad, con sus modelos culturales, su música, sus bailes, sus técnicas corporales, que irrumpen en la vida campesina. Los modelos tradicionales de los comportamientos en las fiestas se perdieron o dieron lugar a modelos urbanos. En ese dominio, como en otros, la iniciativa es de las personas del bourg. Los bailes antiguos, que traían la marca del campo en sus nombres (...), en sus ritmos, en su música, en las letras de las músicas, fueron sustituidos por bailes importados de la ciudad (Bourdieu, 2006: 85).

En el sur de Brasil, cincuenta años más tarde, otro tipo de evento festivo –también considerado como una expresión de valores de una sociedad y, así, espacio propicio para la observación de relaciones sociales– llamó la atención de dos antropólogas estudiosas del campesinado, preocupadas por conocer procesos que, en la actualidad, reconfiguran la relaciones entre campo y ciudad.

Centrándonos en las Fiestas de Familia –que, como veremos, agregan a personas que descienden de un ancestro común y encierran un sentido de pertenencia étnica– como espacio privilegiado de estudio, e inspirándonos en las categorías utilizadas por los campesinos –en este caso, descendientes de inmigrantes alemanes residentes en el sur del Brasil– para construir relaciones de parentesco, tratamos de observar cómo, en esos procesos, se ponen de manifiesto elementos que indican una ruralidad valorada.

Este artículo es resultado de una investigación etnográfica realizada junto a campesinos en la localidad rural de FazendaLohmann, situada en la región del Vale do Taquari, Rio Grande do Sul, al sur de Brasil. Acompañamos las actividades cotidianas y las celebraciones religiosas y festivas de aquellos campesinos, con especial atención a sus saberes y prácticas alimentares. Durante la investigación nos vimos envueltas en la trama de las fiestas de familia, una vez que, en las interacciones de esos campesinos con sus vecinos y familiares, siempre hay alguna historia para contar sobre alguna fiesta de familia de la cual se participó o se participará en breve; comúnmente, son presentadas fotografías u otros materiales que traen recuerdos. Sensibilizadas por esas narrativas, decidimos acompañar la realización de una de esas fiestas, siguiendo las interacciones entre aquellos que se preparaban para participar, su organización, el encuentro entre los familiares y la festividad propiamente dicha.

Cabe destacar que la fiesta en la cual se haría la etnografía fue elegida en razón del involucramiento personal de una de las autoras en el tema del parentesco, cuando, en la época de la realización de su investigación de maestría (Wedig, 2009), con sorpresa descubrió que sus abuelos maternos habían, en la década de 1930, migrado de la localidad vecina a la Fazenda Lohmann, del otro lado del morro, para la localidad en la que ella misma había nacido. A partir de tal revelación, la investigadora pasaría a ser identificada no solamente por su actividad sino también como pariente de varios moradores de la Fazenda Lohmann, de los cuales hasta entonces jamás había escuchado hablar (Menasche y Schmitz, 2007). Así es que una de las investigadoras acompañaría a sus interlocutores y parientes recién descubiertos en el desplazamiento en dirección a su propia localidad de origen, en donde se realizaría una Fiesta de Familia que sería etnografiada.

2. La localidad investigada

La comunidad rural (3) en la que se realizó la investigación está situada en el interior del municipio de Roca Sales, en la región del Valle do Taquari, Rio Grande do Sul, Brasil. El grupo étnico mayoritario es el descendiente de inmigrantes alemanes, información que consideramos importante en la medida en que, como destacaron Gaviria y Menasche (2006), en el estudio realizado en la misma región, las identidades étnicas son constantemente evocadas mediante la utilización de los dialectos, puesto que estos están presentes en la cotidianeidad y en la sociabilidad local, así como se revelan los valores que trascienden las relaciones sociales, lo que pone de manifiesto la asociación entre esos elementos identitarios y un modo de vida rural.

La disposición del centro de la vida comunitaria está organizada de la siguiente forma: la iglesia ocupa el lugar central; a su lado está el cementerio, luego hay una casa comercial y un bar con cancha de bochas. ( 4) Frente a la Iglesia, vemos el centro comunitario (donde se realizan las fiestas, los encuentros de la OASE ( 5), del Club de Madres y de otras manifestaciones de organización local). Al lado del centro se encuentra la antigua escuela comunitaria, que no está activa como institución educativa en la actualidad, pero sigue siendo mantenida por la Asociación de Padres y Maestros, que tratan de conservar el espacio físico de la escuela como un bien de la comunidad. Cabe comentar que después de cerrar la escuela comunitaria, los niños tuvieron que ir, diariamente, en autobús a escuelas localizadas en la sede del municipio. Aun así, el cierre de la escuela comunitaria de FazendaLohmann –ocurrido hace pocos años, después de la conmemoración de su centenario– no se debe mirar como un hecho aislado: es un proceso ampliamente recurrente en esas regiones rurales, resultado del menor número de niños en las localidades y de las políticas públicas –que bien merecerían una reflexión crítica– desarrolladas por el área de la Educación.

Detrás del centro comunitario está el campo de fútbol. Es preciso decir que los espacios comunitarios (iglesia, escuela, centro, campo de fútbol) fueron construidos colectivamente. La ordenación espacial de la localidad estudiada valida el estudio realizado por Woortmann (2000) en comunidades rurales de campesinos de origen alemán, en el que apunta que su ordenación espacial y simbólica es una réplica de las características de las aldeas campesinas de Alemania, centradas en el conjunto iglesia, escuela, comercio y centro de fiestas.

En la localidad FazendaLohmann existen propiedades que, por los modelos regionales, son consideradas pequeñas, de un tamaño promedio de 15 hectáreas. El trabajo en la agricultura se realiza para la producción de alimentos para consumo familiar y también para su comercialización. Entre los productos destinados al consumo familiar hay que destacar mandioca ( 6), boniato, calabaza, además de la cría de gallinas camperas (carne y huevos), vacas (leche y derivados), cerdos y bovinos (carnes). Para la comercialización, un considerable número de familias participa en el sistema integrado de las agroindustrias, mediante la producción industrial de cerdos y aves, así como producen leche destinada a la industria de lácteos o, incluso, realizan producción mecanizada de maíz y soja. Se generan, también, productos que son vendidos a conocidos que proceden de la ciudad, como, por ejemplo, el melado, producido por algunas familias a partir de la caña de azúcar (Menasche y Schmitz, 2007).

Como sucede en otras regiones de agricultura colonial del sur del país, en FazendaLohmann ha ocurrido, en las últimas décadas, un proceso de reducción y envejecimiento de la población rural, como resultado de la migración de familias y jóvenes del campo a la ciudad, así como de la disminución del número de hijos/as por familia. Se observó que, en la comunidad estudiada, la población es constituida por un número significativo de agricultores y agricultoras jubilados. De la misma manera, se verificó la poca presencia de jóvenes en el trabajo agrícola, dado que es común, incluso aun residiendo en la casa paterna, que se dediquen a ocupaciones no-agrícolas.

3. Sobre familias

El parentesco guía las conversaciones en FazendaLohmann. A través de la memoria de los más mayores, expresada en narrativas durante las rodas de chinarro ( 7), comidas y fiestas, los más jóvenes acceden a la historia de sus familias. De este modo, como expuso Müller (1984) –en el estudio realizado entre descendientes de inmigrantes alemanes en Rio Grande do Sul–, podemos comprender que, al hablar sobre la familia, los campesinos buscan saber quiénes son, ya que “saber quiénes somos, de dónde venimos y hacia dónde vamos” son preguntas fundamentales para un grupo social y para los propios individuos.

La familia y el parentesco son temas que estuvieron siempre presentes en las conversaciones que cada una de las autoras estableció con las personas de la comunidad. Y, en esos diálogos, aparecían frecuentemente referencias a las Fiestas de Familia, fiestas que reúnen a la familia extensa. Nos contaban historias de la participación en esas fiestas y nos presentaban folletos que contenían la programación del día de la celebración, el mapa de localización de la comunidad en la que la Fiesta había ocurrido u ocurriría aquel año, algunas imágenes de la familia, así como un poco de la historia del “ancestral fundador de la familia”, o sea, el primer inmigrante.

Entre los campesinos estudiados, las Fiestas de Familia actualizan los significados del parentesco y de la familia. Eso ocurre a partir de la vivencia de un mito de origen, establecido a partir de las narrativas sobre la travesía –realizada a partir del segundo cuarto del siglo XIX, por vía marítima, de Europa hacia el sur del Brasil–, centrado en el patriarca común y en la reafirmación de lazos de parentesco extenso. En la Fiesta, como indica Franca (2009), se ensalzan el nombre del linaje familiar y la historia migratoria. La familia extensa, en ese contexto, genera solidaridad para buscar información sobre los orígenes.

Más allá de las comunidades campesinas, esta forma de ritual festivo es un fenómeno cada vez más presente en la sociedad contemporánea. Una consulta rápida en internet ( 8) nos permite encontrar, en diferentes partes del mundo, experiencias que remiten a iniciativas de este tipo de fiesta y a esta “nueva” vertiente del parentesco. Pero, dados los objetivos de este artículo, restringiremos nuestra mirada a cómo se presentan las Fiestas en el contexto campesino, en el que, como señalamos, se constituyen como expresión de valorización de lo rural.

Es interesante, todavía hoy, destacar que, en el sur del Brasil, para los descendientes de inmigrantes alemanes pertenecientes a las capas sociales más ricas, urbanizadas, la memoria construida remite a ascendentes nobles, temporalmente muy distantes, y a un culto de la germanizad –asociado a escudos de familia–; en cambio, la memoria de los campesinos/colonos, como puso de manifiesto Woortmann (1994), elimina a Alemania de su temporalidad: el inicio de la familia se representa por la llegada a Brasil. Así, entre los colonos no hay preocupación por saber quiénes eran los antepasados alemanes del primer inmigrante, ya que la historia de la familia comienza con él. De la misma manera –y a este tema volveremos–, entre esos campesinos, los objetos familiares que son importantes simbólicamente y que constituyen la referencia de la familia son los que pertenecieron a los antepasados en Brasil.

Al centrarnos en la constitución de las relaciones de parentesco, adoptamos la perspectiva propuesta por Fonseca (2004) que, a pesar de que no niega la universalidad de algo llamado parentesco o incluso la pertinencia del modelo occidental de familia, propone definir variantes significativas, asociadas a contextos específicos; en este caso, el parentesco constituido a partir del mundo rural campesino, observado a partir de las Fiestas de Familia (9).

En el contexto de esta investigación, las personas participantes de la Fiesta de Familia, como se ha observado en la fiesta etnografiada y en los relatos de los interlocutores, se establecen significados diferenciados para el concepto de familia, entendida, en un primer momento, como nuclear (padre, madre e hijos); segundo, como aquella que se extiende hacia los parientes próximos (de primer y segundo grado) y, finalmente, el tercer significado asignado al término familia, que rige las Fiestas de Familia, agrega a personas que descienden de un ancestro común y encierra un sentido de pertenencia étnica.

Se puede, así, afirmar que las Fiestas de Familia construyen una noción extensa del parentesco, en la que se busca reunir aquello que Jardín (2007) denominó, en el estudio con familias palestinas en el sur del Brasil, “familia desperdigada”. En el proceso de organización y realización de las Fiestas se establecen, así, redes de identificación familiar.

Como expresaron algunos de los interlocutores de la investigación, la fiesta es el momento para descubrir más sobre sí mismos, sobre los antepasados, la historia de la familia. Cuando se juntan para oír historias, festejar, compartir, se experiencia “el calor y el apoyo de las personas de una gran familia”.

Esos encuentros tienen el objetivo de reunir y aproximar a los parientes y descubrir quiénes somos, de dónde venimos, cuál es nuestro origen, así como conocer la historia de nuestros antepasados.(Discurso pronunciado en el día de la fiesta por una de las organizadoras de la Fiesta de Familia etnografiada)

A partir de la fiesta se construye, de ese modo, una identidad social, generada en el reconocimiento de un origen común (como se expone en Jardín, 2007). Se evoca durante la fiesta la dispersión geográfica de la familia, provocada a lo largo de los años por diversos motivos, y se realzan la unión y la reunión que la fiesta propicia.

Además, cada persona no participa únicamente de una Fiesta de Familia. Al contrario, las fiestas tienen una amplitud mayor, refieren a las familias con las cuáles se percibe alguna relación, en general por las descendencias de los abuelos, del padre y de la madre, del marido y de la esposa, pero también de vecinos y amigos, con lo que se establecen identidades familiares múltiples.

Entre los campesinos estudiados, las Fiestas de Familia remiten a la memoria de la trayectoria migratoria de los colonos a Brasil, así como a las migraciones internas. Como se ha expuesto, la principal motivación para participar en la Fiesta es celebrar el encuentro de los miembros dispersos de la familia, personas que, muchas veces, hace años que no se ven. De la misma manera, se establecen en ella nuevas relaciones parentales, y se amplían los lazos sociales a partir de la relación con parientes conocidos, pero también con aquellos con quienes el contacto se establece por primera vez.

4. Familias migrantes

Con el objetivo de explicitar el contexto al que remiten las Fiestas de Familia entre los campesinos interlocutores de la investigación, es importante apuntar algo sobre las migraciones de Alemania hacia Brasil y, posteriormente, dentro del propio país y hacia países vecinos.

La migración teutona a Rio Grande do Sul comenzó principalmente entre 1824 y 1832, cuando llegaron a la región del Vale do Rio dos Sinos (Woortmann, 1994). Los migrantes –después de los portugueses, los primeros migrantes europeos que llegaron a Rio Grande do Sul fueron los alemanes; a estos seguirían italianos (en mayor número) y polacos, entre otros– se establecieron en colonias, donde construyeron casas, iglesia, escuela y centro comunitario (Woortmann, 1995).

Según Seyferth (1992: 80), el término colono tiene su origen en la administración colonial: “para el Estado, eran colonos todos aquellos que recibían un lote de tierras en áreas destinadas a la colonización”. De esta manera, en el sur del Brasil, con presencia significativa en la ocupación del territorio e importante participación en la formación social de la región, se reconocen y son conocidos como colonos los agricultores descendientes de inmigrantes europeos –exceptuados los portugueses– que viven y trabajan la tierra como una unidad de producción familiar. Para Woortmann (1995: 16), “El término colonia designa tanto la parcela donde se realiza el trabajo familiar como la región ocupada por inmigrantes y sus descendientes. En cualquiera de sus sentidos, el término se asocia a la familia, a la tierra y al trabajo”.

Esas migraciones ocurrieron principalmente debido a la situación económica, política y social vigente en aquel momento en el territorio que luego se denominó Alemania, que llevó a muchas familias a atender la llamada del gobierno brasileño, que ofrecía apoyo a los migrantes al costear el precio del viaje y la alimentación durante el mismo, ciudadanía brasileña, tierras en donación, herramientas, semillas y animales (Woortmann, 2000).

La migración, según Woortmann (1995), no era un proyecto individual, puesto que incluía no sólo a la familia inmediata del migrante sino también al grupo de parientes más extenso y a los vecinos. En las colonias buscaban mantener proximidad con aquellos procedentes de una misma localidad o región de Alemania. De este modo, incluso utilizando dialectos específicos y con religiones distintas (católicos y protestantes), los emigrados establecieron una identidad colectiva, a partir de lo que Canina (2004), en la investigación que realizó con inmigrantes italianos en Rio Grande do Sul, denominó “experiencia social de la travesía”.

Las regiones, en Rio Grande do Sul, en las que los inmigrantes inicialmente se establecieron pasaron a conocerse como “colonias viejas” o “colonias madres”. Desde estas regiones salieron gran parte de los hijos y nietos en busca de nuevas tierras (10) en otras regiones del estado, en otros estados del Brasil –principalmente Santa Catarina y Paraná– y hacia países vecinos –Argentina y Paraguay (Woortmann, 1994). Muchos tomarían también el rumbo de las ciudades; se insertaron en el mercado de trabajo y constituyeron familias, y regresaban a la casa paterna durante los fines de semana o las vacaciones, o solamente en ocasiones especiales, dependiendo de la distancia al centro urbano de la nueva residencia.

5. Festejando en familia

Las Fiestas de Familia se celebran, en general, cada dos o tres años. Reúnen a personas de diversos lugares de Brasil y de países vecinos, e incluyen una organización compleja que se realiza con mucha antelación; se parte de la red de parentesco, y abarca desde las invitaciones, pasando por el hospedaje de los visitantes en las casas de la comunidad anfitriona, hasta la planificación y realización de varias actividades que conforman la Fiesta (comidas, culto, matiné (11), exposición de “objetos-símbolo” (12) y de fotografías). En la organización de la fiesta se empeñan mujeres, hombres, jóvenes, mayores y niños, miembros de las familias residentes de la comunidad anfitriona de la fiesta. En reuniones que anteceden a la fiesta, la responsabilidad sobre las actividades es distribuida y un conjunto de personas es elegido para cada una de las tareas que es necesario realizar. Además de los responsables, indicados de acuerdo con saberes reconocidos y/o afinidades declaradas, varios parientes se ponen en disponibilidad para colaborar –gratuitamente– en el trabajo, en los días que anteceden a la fiesta o durante su realización.

La Fiesta se realiza durante un día, pero gran parte de los parientes llega uno o dos días antes a la localidad para visitar a los familiares en sus casas. Según relatan los interlocutores, las Fiestas de Familia deben celebrarse siempre en una localidad diferente, con el fin de que sean distribuidas las visitas, y se establece la reciprocidad entre las comunidades y los diversos miembros de la familia. Así, no se debe sólo participar de la fiesta: en algún momento se debe también estar dispuesto a organizarla, para recibir a la familia en su propia casa; o mejor, en su comunidad.

Como narraron los interlocutores, y como pudimos observar (13), la programación de esas fiestas ocurre, en general, de la siguiente forma. Se realiza un domingo y se inicia con la recepción, cuando se sirve el café de la mañana, en el centro comunitario. Después, todos van a la iglesia, donde se celebra el culto en memoria de los ancestros. Durante el culto se relatan historias de los migrantes, que apelan a sus lugares de origen, lo que hacían, lo que comían, las bodas que celebraban, cómo expresaban la fe religiosa, entre otros elementos. Esta historia la construyen algunos miembros de la familia –a partir de documentos y de relatos de los mayores–, por lo que se constituye en la “historia oficial” de la familia. Se realiza también una escenificación de la llegada de la familia ancestral. En la escenificación, una pareja entra en la iglesia, acompañada por niños de la comunidad, todos vestidos con ropa antigua, representando a la familia del ancestro fundador. Un narrador cuenta la historia de cómo se estableció la familia en Brasil.

Después del culto religioso las personas retornan, al sonido de la banda musical, al centro comunitario. En los espacios de la iglesia y el centro comunitario se habla en alemán dialectalLas conversaciones escuchadas en las mesas, en la cocina (donde las mujeres preparan comidas) o en la copa (donde los hombres sirven bebidas), son en dialecto Hunsrückisch (14). Como se ha observado, la mayoría de las conversaciones que ocurren durante la fiesta hacen referencia a la descendencia, a la filiación y a la afinidad.

Es necesario aclarar que, en una casa, la copa es un espacio contiguo a la cocina y que no posee la formalidad de un comedor. En cambio, en un centro comunitario, la copa es el espacio destinado a atender a los visitantes y allí se venden bebidas o estas se encuentran disponibles en caso de que no se cobren. En algunas ocasiones se utiliza también como espacio para el consumo de aperitivos. Se trata, por lo tanto, de un espacio intermedio entre la intimidad de la cocina (un espacio reservado a la preparación de los alimentos) y el espacio público; es decir, como si fuese una puerta de la cocina hacia el público. De ahí que sea un espacio masculino.

En la Fiesta de Familia se sirven comidas que, en gran medida, son elaboradas en casa y/o producidas en las plantaciones y huertas de la localidad en la que se realiza la fiesta. En el café de la mañana se ofrecen pan, cucas (15), pasteles, galletas, salames, quesos, frutas, schmiers (16), café y leche. Ya en el almuerzo, se sirven mandioca, ensaladas (de repollo, de tomate, de cebolla, de patata), cuca, pan y diversos tipos de carne. Cada persona paga una cuota previamente establecida para cubrir los gastos referentes a las comidas.

Almorzar en familia es recordar y sentir el corazón de la casa, que es la cocina, donde antiguamente padres e hijos, incluyendo abuelos, a veces tíos y otros parientes, se sentaban alrededor de una mesa para almorzar juntos y, muchas veces, repartiendo el pan con visitantes o huéspedes. Manifiesta la acogida y la confraternización de unas personas con las otras. (Discurso proferido por uno de los organizadores, responsable por la alimentación, en la Fiesta de Familia etnografiada)

En el discurso dirigido al público en el momento en que las personas son invitadas a dirigirse al buffet para servirse el almuerzo, queda claro que la Fiesta de Familia hace revivir la representación del periodo anterior a la dispersión ocasionada por las migraciones internas, cuando los miembros de la familia extensa vivían en una misma casa o muy cerca, en la misma localidad.

En esos momentos festivos los descendientes tratan de comprender las experiencias históricas de su familia a través de elementos materiales e inmateriales, compartiendo objetos y saberes de los ancianos.

En la Fiesta, más allá de la referencia a una identidad familiar, se apela a una referencia étnica, como se aprende en la canción familiar, entonada tanto en alemán dialectal como en portugués:

“O lar dos ancestrais ficou pra lá do mar,
Pois Deus quis reservar a nós este lugar.
O mar nos embarcou, trazendo-nos pra cá,
Viemos ao Brasil e aqui vamos ficar.
Aqui nos acostumamos bem, trabalhamos com amor também,
Construímos as igrejas, as escolas e os salões.
Preservamos os valores bons, das famílias e das tradições,
Construímos nossas casas com esforço e afeição.
O tempo que passou não deixou esquecer
As velhas tradições, a fé e o bem-querer.
Plantamos a raiz de nossos ancestrais
Nos sulcos deste chão pra não morrer jamais.
Hoje somos brasileiros, sim, porque Deus encaminhou assim,
Nossa vida nesta terra que nos acolheu tão bem.
Nós cantamos porque o amor sobrevive e nos dá calor,
Os valores da família este povo preservou.”

(Autor del texto: Osmar Agostini)

En esta expresión musical acerca de la inmigración se puede percibir que, además de hacer referencia a una identidad nacional (hoy somos brasileños), construida a partir de la llegada al Brasil y posiblemente intensificada como reacción a la represión sufrida durante la Segunda Guerra Mundial (17), se hace igualmente referencia a la migración (el hogar de los ancestros quedó más allá del mar). Esos ancestros que quedaron “más allá del mar”, generalmente no se buscan más. Aun así, las costumbres y las tradiciones que atravesaron el océano con los inmigrantes y que fueron transmitidas a las generaciones posteriores siguen constituyendo la alteridad de esos grupos. Podemos mencionar elementos como los dialectos, que se emplean mayoritariamente en los asuntos cotidianos; también la arquitectura de las casas, las celebraciones religiosas y muchos de los hábitos alimentarios.

Al final de cada Fiesta de Familia, se elige la localidad donde se realizará la próxima, lo que posibilita a los parientes que allá residen dar inicio a los preparativos. De ese modo, las redes de parentesco son alimentadas por el empeño en la realización de las fiestas, pero también por la creación de relaciones que extrapolan esos espacios.

Así, en el contexto de las Fiestas de Familia, el parentesco no se muestra cómo dado, sino que está en constante (re)construcción, a partir de las relaciones que –al generar la ampliación de lazos– allí se establecen y que remiten a un pasado mítico común. El parentesco ritualizado por la fiesta produce redes de solidaridad entre aquellos que se vinculan a un mismo origen.

Iniciamos este artículo recordando el “choque de civilizaciones” entre campo y ciudad que puso de manifiesto Bourdieu (2006) al describir un pequeño baile del interior del suroeste francés en los años 1960. La performance de los jóvenes campesinos en el baile, caracterizada por su poco desarrollo, se interpretó en aquel momento como el origen de la interiorización de la imagen –desvalorizada y estereotipada– que de ellos hacían los habitantes de la ciudad.

El estudio del francés se prestó, en el comienzo de este artículo, para iniciar el camino de vuelta al tema propuesto a partir del evento ritual, en este caso las Fiestas de Familia. Llegando al final de nuestro recorrido, aquel estudio se cita de nuevo, pero ahora para utilizarlo de contrapunto.

6. Fiestas de familia: celebración del rural

Aunque la mayor parte de los antepasados de los que celebran las Fiestas de Familia han sido campesinos, y muchos de los participantes permanecieron en la actividad agrícola hasta la actualidad, un número significativo de los que acuden a esos eventos viven lejos de la tierra o del trabajo que en ella se realiza

Sin embargo, podemos afirmar, de la misma manera que Trpin (2007) –cuyo estudio fue realizado junto a familias campesinas chilenas–, que la construcción de identidades de familias de migrantes no se produce por su pertenencia original, sino que dialoga con nuevos contextos y nuevas condiciones en que la familia constituye el soporte para su reproducción a lo largo del tiempo.

Las Fiestas de Familia estudiadas poseen una identificación intensa con el medio rural. Es lo que muestran, entre las distintas formas de expresión y sociabilidad observadas, las celebraciones religiosas y festivas, la presentación de símbolos de origen, el empleo del dialecto en conversaciones y canciones, los platos tradicionales, las prácticas de comensalidad. De la misma manera que en el contexto estudiado por Trpin (2007), podemos sugerir como pertinente para interpretar el caso expuesto la expresión “identidad laboral”, empleada por la autora: en la Fiesta, son evocados, en todo momento, símbolos del rural, como el cultivo y el trabajo agrícola, y se presentan utensilios empleados por los inmigrantes. En el espacio de la fiesta hay siempre una pequeña exposición de objetos antiguos pertenecientes a las familias de la localidad –los ya mencionados “objetos-símbolo”, entre los cuales se encuentran azadas, hachas, serruchos, sembradores y otros utensilios y herramientas antiguas empleados en la preparación de la tierra, plantío, cosecha u otras actividades relacionadas con la vida campesina. Se exhiben fotos antiguas, que llevan los parientes, procedentes de diversos lugares. Así, se accionan símbolos que remiten al trabajo rural, a una identidad campesina.

De ese modo, como ya apuntó Menasche (2009), en el estudio –contextualizado en diversas regiones rurales de Rio Grande do Sul, así como en su capital, Porto Alegre– dedicado a analizar, a partir de la observación de las prácticas alimentarias, las percepciones del rural de los agricultores y habitantes de las ciudades, podemos observar en las manifestaciones presentes en los eventos festivos analizados, en los valores allí recurrentes y aquí comentados, la expresión de un proceso –de carácter opuesto a aquel observado en el estudio de Bourdieu (2006)– de valoración positiva del rural, un movimiento que puede ser entendido a la vez como constituido por y constitutivo del proceso de recreación de lazos de parentesco y construcción de pertenencia, que se realiza en las Fiestas de Familia.

Agradecimiento

El texto original en portugués ha sido traducido por Santiago Prado Conde y por Marina Marchi Mujica, a los cuales las autoras quieren mostrar su agradecimiento.

 
Notas

(1) Este artículo fue elaborado a partir de una versión preliminar sometida a discusión en la VIII Reunión de Antropología del Mercosur, realizada en Buenos Aires, en 2009.

(2) El artículo fue originalmente publicado con el título “Le paysan et son corps”, incluido en Le bal des célibataires. Crise de la société paysanne en Béarn (Paris: Seuil 2002). Otra versión se había publicado con anterioridad bajo el título “Célibat et conditionpaysanne” (Études rurales 1962 5(6): 32-136).

(3) El empleo, en este trabajo, de la expresión “comunidad rural” evoca, tal y como indicó Comerford (2005: 112), no sólo a un “grupo concreto delimitado en términos territoriales (la población de una localidad, distrito, municipio) y en términos de su actividad (personas que se ocupan de actividades ‘rurales’, ligadas a la agricultura y a lo pecuario)”, sino también a un grupo que “se organiza a partir de relaciones de proximidad y solidaridad”, en el que se vuelven relevantes las relaciones de “parentesco, vecindad, cooperación en el trabajo, coparticipación en las actividades lúdico-religiosas”.

(4) El juego de las bochas –que consiste en lanzar bochas (bolas), tratando de situarlas lo más cerca posible de un bochín (bola pequeña), que se lanza previamente –es una práctica común en las regiones del sur del Brasil en la que hay presencia de agricultores descendientes de inmigrantes europeos.

(5) La OASE –Orden Auxiliadora de Señoras Evangélicas–, es un grupo de mujeres ligadas a la Iglesia Evangélica de Confesión Luterana en Brasil, que se reúne para realizar estudios de la Biblia, interactuar con grupos de mujeres de otras localidades y asistir a enfermos.

(6) Manihotesculenta, raíz comestible nativa de Brasil, es parte fundamental de la alimentación de la población nacional.

(7) El chimarrão, de procedencia indígena, es una bebida preparada a partir de la infusión de hierba mate (Ilexparaguariensis), de uso común al sur de América del Sur. Su consumo entre parientes, amigos o vecinos, reunidos en rodas de chimarrão –la bebida es ofrecida, rotativamente, a cada uno de los participantes– es un componente de la sociabilidad en esas regiones.

(8) Para buscar páginas web de este tipo, se pueden consultar, entre otras: http://www.rootsweb.ancestry.com/~brawgw/alemanha/Projeto_imigracao_alema.htm o http://www.brasilalemanha.com.br/portal/index.php?p=conteudo&tipo=sub&id=2.

(9) Cabe recordar que, en este artículo, tratamos de pensar las Fiestas de Familia como espacio para observación de la valorización de lo rural. No está aquí el interés direccionado a la reflexión sobre familia y parentesco y sus otros significados en el espacio de esas fiestas; cabe mencionar que tal aproximación fue realizada en otra parte (ver Wedig & Menasche, 2013).

(10) Los conflictos vividos por los campesinos descendientes de inmigrantes en contextos de necesidad de buscar tierras fuera de los límites de la localidad natal fueron bien ilustrados –refiriéndose al caso de descendientes de inmigrantes italianos- en la novela O Quatrilho, de José Clemente Pozenato, publicado en 1985, que dio origen a la película del mismo título, dirigida por Fábio Barreto y estrenada en 1995. Para un análisis al respecto, ver Menasche (2000).

(11) Baile realizado por la tarde.

(12) Los “objetos-símbolo” están relacionados con el oficio del primer migrante y de sus hijos e hijas. En el caso de la fiesta etnografiada, el objeto que se destacaba era una olla de hierro, que es examinada entre los familiares, representando la profesión de herrero del ancestro común. También había otros objetos, que han permanecido en la familia, ahora guardados como reliquias: máquina de costura, documento de escolarización, sembradora manual.

(13) Programaciones similares nos fueron presentadas en varios folletos de divulgación de fiestas, mostrados por los colonos de Fazenda Lohmann en las visitas realizadas a sus casas.

(14) Las variantes dialectales del Hunsrückisch son características de los inmigrantes procedentes de la región de Hunsrück, en el sudoeste de Alemania.

(15) La cuca es una especie de pan dulce relleno, característico de la cocina teuto-brasileña del sur de Brasil.

(16) Dulces de frutas utilizados para untar en pan. La palabra schmier, como indican Menasche y Schmitz (2007), es una construcción del vocabulario regional, oriundo del verbo schmieren (untar, esparcir).

(17) Durante la Segunda Guerra Mundial, debido al posicionamiento del gobierno brasileño, los descendientes de inmigrantes alemanes (y también, cabe mencionar, de italianos) eran percibidos como enemigos nacionales. Se comenzó a prohibir el uso de la lengua alemana y sus dialectos, que ya no podían utilizarse en espacios públicos y quedaban restringidos al espacio privado de casa: fue, así, prohibida la forma de expresarse y comunicarse hasta aquel momento para aprender, negociar, rezar, cantar y, finalmente, interactuar y vivir. En el contexto de esta investigación, los descendientes de inmigrantes alemanes cuentan que enterraron libros, fotos y documentos que pudieran revelar su origen y que muchos de esos objetos fueron incautados por la policía nacional.

 

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Recibido: 28 de octubre de 2014.
Aceptado: 21 de noviembre de 2014.
Publicado: 29 de diciembre de 2014.

 

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