Mundo Agrario Vol 6, No 12 (2006) - Schiavoni
Mundo Agrario, vol. 6, nº 12, primer semestre de 2006. ISSN 1515-5994
Universidad Nacional de La Plata.
Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación.
Centro de Estudios Histórico Rurales

Artículo/Article

Lecturas para agricultores. Herramientas intelectuales y representaciones de la agricultura familiar en Misiones (Arg.)

Schiavoni, Otilia Margarita Gabriela

Programa de Postgrado en Antropología Social
gacha@arnet.com.ar

Resumen
El artículo describe el trabajo simbólico llevado a cabo por las agencias de desarrollo rural y las organizaciones agrarias en la provincia de Misiones en la década de 1990. Se consideran las publicaciones destinadas a los pequeños productores y las formas de apropiación de los textos a partir de conceptos de la historia cultural. Los impresos analizados ponen en juego distintas representaciones de la agricultura familiar, especialmente las nuevas categorías agrarias que se difunden en la provincia (campesinos, mujeres rurales, agricultores sin tierra). La producción de los textos se organiza de acuerdo a las dimensiones que estructuran el campo del desarrollo rural: saberes nativos versus transferencia tecnológica; integración agroindustrial versus autonomía campesina; agricultura industrial versus agroecología, etc.

Palabras claves: agricultura familiar - historia cultural - desarrollo rural.

Abstract
This article describes the symbolic work carried out by the agencies of rural development and the agrarian organizations in the province of Misiones in the decade of 1990. The publications for the small producers and the appropriation of texts are considered from the concepts of cultural history. The texts analyzed includes different representations of familiar agriculture, specially the new agrarian categories spreading in the province (peasant, rural women, landless etc). The production of texts is organized according to the dimensions that structure the field of the rural development: native knowledge versus transfer technology; agroindustry integration versus peasant autonomy; industrial agriculture versus agroecology, etc.

Keywords: familiar agriculture - cultural history - rural development.


Introducción

A partir del análisis de publicaciones destinadas a los pequeños productores, nuestro artículo describe el trabajo simbólico llevado a cabo por las agencias de desarrollo rural y las organizaciones agrarias en la provincia de Misiones, utilizando conceptos provenientes de la historia cultural.

Dado que la significación depende tanto de los modos de construcción de los textos como de las formas de apropiación, consideramos la producción de las lecturas y las prácticas de los agricultores, privilegiando el tratamiento de las estrategias de las agencias. Los impresos seleccionados son el Boletín del Programa Social Agropecuario , el periódico Tierra Nuestra y la revista de la Asociación de Plantadores de Tabaco de Misiones (APTM)(1).

Sin soslayar el contenido de los textos, nuestro interés se centra en las herramientas intelectuales puestas en juego en la producción y circulación de estos impresos. Así planteada, la problemática se conecta con discusiones más generales acerca de la cultura popular, y, en el caso de Argentina, con el desempeño de una ONG de desarrollo rural: el Instituto de Cultura Popular (INCUPO). Dedicada a la educación de adultos, Incupo se articuló estrechamente con el Movimiento Rural Cristiano y las ligas agrarias del nordeste, dada la raíz católica de ambas entidades (2). En este sentido:

"la organización de los Centros radiofónicos dirigida a combatir el analfabetismo producía otros efectos entre los campesinos al facilitarles el nucleamiento, la discusión conjunta de problemas culturales, sociales, económicos, sanitarios, etc. y la adquisición de la conciencia acerca de las posibilidades que se desplegaban a partir de las comunidades organizadas para hacer frente a los problemas sufridos por los agricultores' (Ferrara, 1973: 230, 231) .

Los métodos de Incupo constituyeron la pedagogía de las organizaciones de base de la década de 1970 y continúan siendo la principal herramienta intelectual destinada a los pequeños productores. En los textos que analizamos, editados en la provincia de Misiones desde mediados de la década de 1990, reencontramos estos aportes. La educación popular, sin embargo, no representa la única estrategia de elaboración de lecturas para agricultores. Así, la revista de la asociación de plantadores de tabaco está armada en analogía con La Chacra (3), orientada a un público lector, de agricultores profesionales (4).

1. Desarrollo agrario y representaciones de la agricultura familiar

En las últimas décadas, la expansión capitalista en el agro provincial se caracterizó por la crisis de la agricultura familiar (caída del precio de la yerba mate) y la profundización de la integración de los pequeños productores al complejo agro-industrial tabacalero. A su vez , la actividad forestal, dominada por empresas y corporaciones transnacionales, adquirió un peso creciente en la organización del espacio.

En el mismo período, se consolidó en Misiones un polo de desarrollo rural alternativo, aglutinado en torno al uso de métodos participativos y la defensa de la pequeña agricultura. Integrado por ONG, sindicatos agrarios y agencias estatales vinculadas a la ejecución de programas compensatorios (Programa Social Agropecuario, 1993; Pro-huerta, 1994, y proyectos de la Unidad de Minifundio de INTA). Este polo alternativo puso en circulación representaciones campesinistas de los actores marginados de las dinámicas dominantes. La difusión de la categoría campesino valoriza la autonomía, los saberes tradicionales y el carácter diversificado de la producción. Desde esta perspectiva, la agroecología constituye la principal alternativa para la agricultura familiar (los profesionales vinculados al PSA formaron la Red de Agricultura Orgánica de Misiones, uno de cuyos fundadores era el entonces director de Desarrollo Agrícola de la provincia).

A su vez, la actividad tabacalera se configura en contraposición a esta estrategia, ya que se trata de una agricultura integrada a la industria, que incluye la transferencia constante de innovacionesde tecnológicas y persigue la especialización de los pequeños productores (plantadores). La tendencia hacia la producción de mayores volúmenes, según normas de calidad estrictas, está acompañada de procesos de diferenciación y precarización de la agricultura (tabacaleros minifundistas, productores clandestinos, etc.).

En este contexto de transformación de las condiciones de reproducción, las distintas concepciones de la agricultura familiar se expresan a través del medio escrito. A pesar de sus diferencias, las publicaciones analizadas tienen en común el interés en convertirse en portavoces de los pequeños productores, ya sea en términos de campesinos o de tabacaleros. Estas categorías sociales también se modelan mediante el lenguaje ritual, vía una serie de fiestas anuales impulsadas por las agencias en la década de 1990 (Fiesta de la Mujer Campesina, Fiesta de las Ferias Francas, Feria de la semilla, Fiesta del tabacalero).

El Boletín del Programa Social Agropecuario era producido por el equipo técnico del PSA en Misiones. La implementación del programa en la provincia no generó espacios propios sino que acompañó y potenció las organizaciones existentes, estableciendo una red (5). El boletín vinculaba las distintas entidades y presentaba de manera unificada la actividad del PSA:

"Realizamos un boletín trimestral. Tiene por objetivo ayudar a establecer y fortalecer lazos entre las organizaciones de pequeños productores que hay en la provincia. Para que estos se conozcan más entre sí, informen de sus actividades y objetivos. También el Boletín da a conocer los proyectos que están llevando a cabo los grupos beneficiados por el PSA, las capacitaciones realizadas y otras informaciones" (folleto del PSA Misiones,1998).

La publicación Tierra Nuestra es editada por la ONG Aphydal (Asociación de Promoción Humana y Desarrollo Agroecológico Local), vinculada a la iglesia católica de la diócesis de Iguazú (6). La lucha por la tierra constituye la temática más recientemente incorporada al desarrollo rural e involucra a los agricultores más pobres.

Finalmente, La voz del tabacalero , la revista de la asociación de plantadores de tabaco, persigue el encuadre gremial y técnico de los productores. Surge en un contexto de competencia, marcado por el recambio de dirigentes y la aparición de un sindicato alternativo.

El Boletín del Programa Social Agropecuario se publicó desde 1994 hasta 1999 (aproximadamente 3 números por año, 14 en total), con una tirada de 1000 ejemplares. La impresión estaba a cargo de Incupo y de una pequeña imprenta local. Tenía un formato "A4" y constaba de 20 a 40 páginas. La edición era económica, los textos breves, incluyendo muchos dibujos, esquemas y fotografías en blanco y negro. Estaba dirigido a la familia del pequeño productor (7), profusamente representada en ilustraciones (ayutorio , feria franca, etc.), y otorgaba a la mujer rural un lugar destacado. En 1998 comenzó a publicarse mensualmente La Hojita del PSA , una presentación destinada a los técnicos, de carácter meramente informativo (fechas de reuniones, cursos, eventos).

La revista de la asociación de plantadores de tabaco apareció en 1997 y se editó regularmente hasta 2003. De distribución gratuita en las bocas de expendio de la obra social de la entidad, tenía una tirada de 10. 000 ejemplares (8). El formato era tabloide, tenía entre 24 y 32 páginas , con tapa en colores, fotografías, mapas y gráficos estadísticos. La impresión se realizaba en la ciudad de Posadas, en los talleres gráficos de Primera Edición , el segundo diario provincial en importancia. La frecuencia era mensual (9) y la revista atendía principalmente las cuestiones inmediatas del calendario del cultivo de tabaco, dirigiéndose a un agricultor profesional.

Producida por periodistas y comunicadores, La voz del tabacalero se autofinanciaba con la publicidad de productos agropecuarios y anuncios profesionales (10). Estaba orientada a los asociados pero, según los editores, atendía una demanda más amplia: "Es la única publicación en castellano que reciben en el interior, se trabaja mucho en la escuelas. Te la sacan de las manos".

La asociación tabacalera es el apéndice organizativo de la expansión explosiva del cultivo de tabaco burley en la provincia durante la década del '80. Su creación fue promovida por el estado y se trata de una estructura escasamente participativa, caracterizada por el poder fuerte de la Comisión Directiva (11). A través del medio escrito, la asociación ensaya una vinculación más activa con los socios -alrededor de 14.000 productores-, buscando legitimar la organización. Así:

"La Comisión Directiva de la Asociación de plantadores de tabaco de Misiones (APTM) resolvió editar La voz del tabacalero , a fin de establecer un sistema de comunicación directa con los asociados para mantenerlos informados del desarrollo de la actividad y del accionar de su prestigiosa institución"(La voz del tabacalero Nro.1, 1997).

Y, también: " los representantes de los productores, que en este nuevo tiempo de la APTM fueron convocados a participar en forma más activa en el accionar de la entidad, asignándoseles la importancia y el respeto que se merecen. En conclusión, la Voz del Tabacalero comienza a hacerse oír" ( La voz del tabacalero Nro.1, 1997).

El entrelazamiento de las funciones de control técnico y representación gremial, característico del complejo tabacalero en la provincia, se expresa en la revista. Así, uno de los objetivos principales es la definición de una 'identidad del sector' (12), y los espacios centrales se dedican a los emblemas de esta construcción (fiesta y reina de los tabacaleros). Y aunque la asociación representa tanto a los productores pequeños (hasta 30.000 plantas) como a los plantadores especializados (más de 100.000 plantas), el tabacalero retratado es el minifundista (las imágenes de tapa muestran al pequeño productor cuya tecnología es el carro y el arado tirado por bueyes).

La incorporación de temas culturales y sociales (13), que según los editores diferencia esta publicación de La Chacra , también apunta a lograr la inclusión de los tabacaleros minifundistas (idiosincracia regional, epopeya colonizadora, crisol de razas, raíz guaranítica, relatos folklóricos y personajes regionales). De este modo, aunque la revista promueve las denominaciones tabacalero y plantador, no descarta la tradicional categoría "colono" que se agrega al título en el año 1999, cuando surge la entidad gremial alternativa.
    Tierra Nuestra se edita desde el año 2003, es una publicación trimestral, con una tirada de 500 ejemplares, de formato tabloide, 16 páginas, con fotos en colores. Se vende (cada ejemplar vale $1) y hasta el momento se editaron 7 números. la publicación se define como un "medio de comunicación al servicio del sector campesino" y está orientada a concientizar y movilizar a los agricultores más pobres.

La revista aparece en un contexto de lucha entre las ONG por el monopolio de la representación de los ocupantes de tierras privadas. Tierra Nuestra tiene una marcada impronta religiosa, visible en algunos títulos de tapa: "Los pequeños poseerán la tierra"; "La familia campesina protagonista del reino", "Celebremos y globalicemos la esperanza', etc. En consonancia con el método del 'ver-juzgar-actuar', de raigambre católica y ampliamente utilizado en el trabajo de base de las ligas agrarias del nordeste, las referencias evangélicas representan el principal instrumento de encuadre de los agricultores.

En contraste con el carácter didáctico del Boletín del PSA , el tono general de Tierra Nuestra es de concientización militante. Incluye en cada número una editorial firmada por el coordinador de la ONG, numerosas notas sobre el derecho a la tierra y sobre las reivindicaciones de las organizaciones campesinas (Mesa Nacional de Organizaciones de Productores Familiares, etc). Contiene abundante información técnica (cubiertas verdes, producciones alternativas, etc.) presentada por el agrónomo y la ingeniera forestal que trabajan en la entidad. Publicaron también una serie de notas destinadas a exponer el contraste entre la agricultura moderna y la agroecología.

Tanto la ONG católica como la asociación de plantadores de tabaco cuentan con espacios radiales de igual denominación que las publicaciones (14).

Finalmente, cabe mencionar que el Indes, la ONG más antigua de la provincia, promotora de proyectos de desarrollo rural desde los inicios de la década del '80, no cuenta con publicaciones destinadas a los agricultores. Recién en el año 2001, la organización objetiva algunas de sus acciones en textos destinados principalmente a un público técnico (Documento de Sistematización , tamaño "A4", 14 páginas, en blanco y negro, con fotografías y descripción de experiencias).

En síntesis, los impresos que analizamos no son revistas agropecuarias de carácter estrictamente técnico sino que cumplen además una importante función política (sindicato tabacalero, lucha por la tierra, defensa de la agricultura familiar, etc.). Este segundo objetivo se expresa de manera más clara en la revista de la asociación tabacalera y en Tierra Nuestra . En estos casos, los impresos se consumen en el acto, a semejanza de un periódico. El boletín del PSA, en cambio, constituye un material didáctico que se conserva en los hogares y es asimilado a una cartilla.

2. Los aportes de la historia cultural

Nuestro interés en la historia cultural descansa en la atención que esta confiere a los instrumentos de conocimiento y a las herramientas mentales. Burke (2000) resume las transformaciones recientes de este campo a partir del reemplazo de los modelos clásico y marxista por un modelo antropológico, caracterizado por el abandono del contraste tradicional entre sociedades con cultura y sin cultura, una definición de cultura en términos de vida cotidiana, la sustitución de la idea de tradición por la de reproducción cultural y el rechazo de la asimilación de la cultura a una superestructura, enfatizando su capacidad de conformación de la realidad social (Burke, 2000: 244,247).

Los aportes de la historia cultural que utilizamos provienen de la crítica a la noción de mentalidad. Desde la década de 1960, el enfoque de las mentalidades dominó la historia cultural francesa, planteando la existencia de categorías psicológicas e intelectuales comunes a todos los hombres de una época o de un grupo social. En la década de 1980, Carlo Ginzburg (1993) y Geoffrey Lloyd (1996), entre otros, dirigieron fuertes críticas a este concepto, destacando los modos diversos de apropiación de las formas culturales y el carácter reflexivo de las representaciones.

La noción de mentalidad, señala Chartier, "supone implícitamente que los individuos que pertenecen a un grupo o a una sociedad movilizan un sistema único de racionalidad, cuando en realidad, según las circunstancias y las necesidades, recurren a diferentes lógicas. (...) Por ello, en estos últimos años ... la historia cultural se ha redefinido teniendo en cuenta dos categorías asociadas: práctica y representación" (Chartier, 2000: 124,125).

La noción de representación vincula las construcciones colectivas sobre las que se fundan las maneras de percibir y clasificar, con los diferentes signos o 'performances' simbólicos encargados de hacer ver y creer la realidad de una identidad social o la potencia de un poder. Permite comprender la dinámica que articula la internalización que hacen los individuos de las divisiones del mundo social y la transformación de tales divisiones en virtud de las luchas simbólicas cuyos instrumentos son las representaciones y las clasificaciones.

La categoría de práctica, a su vez, alude a las maneras en que los individuos o las clases manejan los códigos, los textos y los objetos. Designa la concreción de las representaciones en la inmediatez de las conductas cotidianas y recuerda que los dispositivos de dominación no suprimen por completo el espacio autónomo de la apropiación.

Por otra parte, la sociología de la escritura cotidiana destaca la capacidad objetivante de técnicas tales como las listas, los diagramas, los cuadros sinópticos, los calendarios, planos, etc., antes identificadas exclusivamente con el trabajo científico. Estas técnicas, inculcadas principalmente por la institución escolar, son utilizadas cotidianamente por los actores en su vida familiar y profesional. Constituyen "herramientas de salida de la relación práctica a la práctica y de conquista de una relación más teórica y consciente" (Lahire, 1998: 165).

También Ginzburg democratiza la postura objetivante, señalando que los instrumentos de distanciación no son patrimonio exclusivo de la cultura científica. Así, el mito puede operar como un instrumento de distanciación, capaz de controlar la relación entre la realidad y la ficción. Estas herramientas ordinarias permiten tener una mirada crítica sobre la realidad, sin quedar sumergida en ella (Ginzburg, 2001).

De estas conceptualizaciones se desprenden elementos relevantes para el análisis de las lecturas para agricultores en Misiones.

En primer lugar, la crítica que los historiadores efectúan a la noción de cultura popular y a la distinción culto/popular en la que se funda permite reconocer circulaciones fluidas, prácticas comunes y diferencias nebulosas entre los saberes populares y el conocimiento letrado. Así, adquieren importancia los "géneros que se dirigen a todos y valen tanto para los humildes como para los poderosos"(Chartier, 1995: 8), los escritos ordinarios y las obras de gran difusión que revelan la importancia de la producción escrita en el medio popular (Chartier, 1995; Darnton, 1998). L a lectura es considerada aquí en términos de práctica social y no solo como una operación abstracta de intelección (por ejemplo, la lectura en voz alta, ampliamente difundida en Europa en los s. XVI y XVIII, permitió el acceso al texto de lectores analfabetos).

Los impresos y las acciones dirigidas a los pequeños productores en Misiones tratan de rescatar una cultura campesina, entrecruzando inevitablemente lo culto y lo popular. Así, la fiesta, una expresión del pueblo, es utilizada con fines pedagógicos en las acciones de encuadre vinculadas a los proyectos de desarrollo. En efecto, la fiesta "se sitúa en la encrucijada de dos dinámicas culturales: por una parte, la invención y la expresión de la cultura tradicional compartida por la mayoría, por otra, la voluntad disciplinante y el proyecto pedagógico de la cultura dominadora" (Chartier, 1995: 21). El calendario festivo instituido por las organizaciones de desarrollo en Misiones no se nutre de tradiciones populares, sino que responde a la voluntad de interiorización de las nuevas identidades sociales: campesinas, feriantes, tabacaleros. La promotora de un grupo de mujeres rurales refiere así el origen de la Fiesta de la Mujer Campesina: "Desde que hicimos la carta y se aprobó el día mundial de la Mujer Campesina, hacemos la fiesta" (promotora pastoral católica, 2001). Tal como ocurre con la literatura popular: "Lejos de reflejar la mentalidad pre-existente de lectores que se reconocerían en los textos que les son propuestos -y por ello, los amarían- los libros de buhonería serían instrumentos de inculcación de gestos y pensamientos nuevos"(Chartier, 1996b: vii).

El otro aporte de la historia cultural que reviste interés para nuestro tema está vinculado al carácter reflexivo de las representaciones. A través de la escritura, las agencias representan a los agricultores y exhiben su presencia ("El concepto de representación incluye tanto el sentido de 'dar a ver el objeto ausente' como la idea de exhibición de una presencia", Marin en Chartier, 1996a: 80). El funcionamiento reflexivo de la representación es menos transparente y puede ser captado indirectamente a través de los dispositivos materiales y discursivos que constituyen el aparato formal de la enunciación .

En las publicaciones que analizamos, el carácter escrito de la representacióm pone de manifiesto la intervención de los intermediarios letrados, encargados de transformar en texto las voces de los agricultores . A partir de allí, esos signos visibles operarán como índices de la realidad. El trabajo de escritura está monopolizado por los técnicos, aún en el caso de las agencias participativas. El boletín aniversario del PSA reconoce esta misión: "Empezamos a escribir una historia que ya cumplió 6 años " (Boletín del PSA Nro. 14, 1999). Incluso los espacios reservados a los lectores son utilizados principalmente por técnicos y dirigentes agrarios (15).

El formato realista de l as representaciones campesinistas encubre la instancia de enunciación, a favor de los enunciados. Mediante el autoevitamiento del texto, el mundo del que habla el relato se realiza como mundo real (Passeron, 1991: 216, 217). No obstante, "el relato más realista que podamos imaginar se desarrolla de acuerdo a vías irrealistas" (Barthes, 1987). La anulación de los intermediarios disminuye el carácter de ficción que tiene la representación.

Frecuentemente redactados en primera persona, l os relatos de agricultores son reconstrucciones letradas elaboradas por los técnicos. De este modo, una experiencia organizativa referida por los propios productores, es presentada en estos términos: "Nosotros nos organizamos en Comunidades de Base ... No tenemos presidente. Solo tenemos una mesa de delegados, en que articulamos, comentamos nuestra realidad. Las decisiones las tomamos entre todos ... Los delegados no pueden opinar por si solos" (Tierra Nuestra Nro. 4, 2003).

La dominación simbólica resulta más evidente en la revista de la asociación tabacalera, pero caracteriza también el desempeño de las agencias participativas. Son escasas las referencias al proceso de producción de los textos y a las habilidades requeridas para su apropiación. Excepto el boletín del PSA, que explicita la dificultad de la lectura por parte de los agricultores, las demás publicaciones dan por sentada la circulación de lo escrito. Sin embargo, sólo en contadas ocasiones, los agricultores lograrán la apropiación de las herramientas intelectuales, utilizándolas en forma cotidiana y generando una relación menos automática con la práctica.

3. Herramientas intelectuales y modelos tecnológicos

Una investigación comparativa de los modelos tecnológicos tabacalero y orgánico en Misiones (Cáceres,2002) identifica ciertas diferencias de capital educativo a favor de los productores tabacaleros (han completado el nivel de educación primario en mayor proporción que los orgánicos). Asimismo, en las unidades tabacaleras las decisiones productivas quedan circunscriptas al jefe de explotación mientras que en el caso de los agricultores orgánicos involucran a la totalidad de la familia.

Es decir, la agricultura integrada, demanda y reproduce un agricultor profesional, masculino y alfabetizado. La comunicación escrita juega un rol importante en la transmisión de conocimientos técnicos (cartillas, etc.). El modelo orgánico, a su vez, consiste en un conjunto heterogéneo de prácticas, en parte recuperadas de los saberes nativos (medicina natural, formas organizativas, transformación y conservación de alimentos) y otras provenientes de marcos tecnológicos en consolidación (agroecología). La capacitación descansa en formas no letradas, basadas en la participación familiar y comunitaria.

3. a. La oralidad de lo escrito

Las publicaciones del PSA llevan la marca del Incupo. Son impresos didácticos, textos cortos con dibujos y esquemas intercalados. Generalmente contienen enseñanzas e instrucciones que revalorizan los conocimientos de los productores. Editados periódicamente (aproximadamente 3 por año) los boletines se entregan a grupos de agricultores (tiene una tirada de 1000 ejemplares y las familias beneficiarias del PSA son más de 6000). Indagando acerca de quiénes los leen, los profesionales vinculados al programa señalan que son consumidos principalmente por los técnicos, por los productores esclarecidos, y en otros casos, leídos en grupo (16).

La utilización de boletines, leídos y discutidos en grupo, es recomendada como medio para la formación de los 'más avanzados' en los "Apuntes sobre metodología"del Movimiento Internacional de la Juventud Agraria y rural católica, matriz de las ligas agrarias del nordeste (Ferrara, 1973: 98-106).

La práctica de la lectura en voz alta significa el acceso al texto de personas analfabetas, de acuerdo a formas no eruditas de consumo de la escritura. El texto resume actividades (género boletín) y busca ser ameno (ilustrado con fotos y dibujos). Uno de los boletines más extensos (70 páginas), dedicado a la visita de la agroecóloga Ana Primavesi, reconstruye en estos términos el proceso de producción de los textos: "Grabamos, tomamos apuntes, sacamos fotos. Todo lo que Ana Primavesi dijo fue transcripto textualmente. No quisimos modificar nada. Sólo le agregamos fotos y dibujos para hacer más llevaderas estas páginas" (Boletín del PSA Nro. 9, 1996).

Incupo recomienda explícitamente la lectura grupal (17), ya que además de democratizar el acceso a la información promueve el intercambio entre agricultores, favoreciendo la organización. En uno de los boletines del PSA, estas indicaciones aparecen formuladas en los siguientes términos: "Siempre hay en el grupo alguien que le da más a la lectura. Pensamos que pueden leer la revista en grupo. De esta manera pueden discutirla entre todos y sacarle más jugo" (Boletín del PSA Nro. 10, 1996).

Sin embargo, la lectura en grupo no constituye una práctica corriente entre los pequeños productores de Misiones. Encontramos referencias a una actividad de este tipo en los grupos de mujeres rurales promovidos por las organizaciones de desarrollo (Perucca, 2001). La lectura grupal también aparece en conexión con la instrucción religiosa. Así, en una nota de Tierra Nuestra sobre la organización de grupos bíblicos ecuménicos se menciona: "no requiere mucho conocimiento, ni estudio. Dentro del grupo que se reune, debe haber al menos uno que sepa leer y entender aquello que está escrito en los esquemas" (Tierra Nuestra Nro.5, 2004).

Las formas escritas próximas a la oralidad, tales como las hojas y calendarios que se cuelgan en la pared (Brandini Park, 1999), son utilizadas por las agencias participativas. Así, el "Suplemento técnico" de Tierra Nuestra está editado en hojas, impreso en papel resistente y con indicaciones para suspenderlo.

Otro elemento que replica la comunicación oral es el tono coloquial y el carácter personalizado de la información. Los boletines del PSA están organizados en secciones, tales como: "Editorial", que consiste en un mensaje firmado por el Coordinador Provincial del programa; "Los Colonos Opinan", no se trata de cartas sino frases y opiniones de productores, transcriptas con el nombre y la zona de procedencia del autor; luego, hay un 'espacio institucional', destinado a la transcripción de las opiniones de dirigentes de las distintas organizaciones que participan en el programa (Indes, Inta, Mam), con fotos, nombre y apellido de los técnicos. Otra sección se llama "Les contamos un proyecto", y contiene el relato, por parte de los protagonistas, de distintas experiencias de desarrollo (construcción de gallinero, etc.). En "Cartas recibidas" se publica la correspondencia que llega al programa, compuesta predominantemente de cartas de dirigentes o técnicos. Las notas de fondo son escritos breves, ilustrados, y con enseñanzas provechosas sobre distintos temas de interés: "Mercadeo" (comics sobre ventajas de las ferias francas), "Fruta fresca todo el año" (instrucciones con planos para armar el monte frutal), "Sanidad animal" (charla con el veterinario y técnico del programa O. Waidelich sobre enfermedades de los vacunos y cómo curarlas, etc). Las últimas páginas del boletín incluyen fotos, noticias y eventos del programa (entrega de créditos, fiestas, capacitaciones, etc.) , presentadas bajo los encabezamientos "De todo un poco", "A vuelo de pájaro", etc.

La forma preferida del Boletín del PSA es la charla (real o ficticia). Tierra Nuestra también incluye una sección en tono coloquial sobre temas religiosos denominada "El Rincón de la tía". Asimismo, las referencias al calendario agrícola favorecen la inserción del texto escrito en la vida cotidiana ("Ya pasó el invierno. Llegó la primavera con las lluvias y el calorcito. Se empezaron a poblar las chacras de los cultivos, rebrotan los árboles y se recuperan las pasturas y nuestros animales", Boletín del PSA Nro.3, 1994). Del mismo modo, el suplemento técnico de Tierra Nuestra enuncia las recomendaciones agrícolas acompañando el calendario anual de labores. La revista, además, toma en consideración la cronología católica (número de diciembre con la imagen de un niño Dios en la tapa, etc.) . La voz del tabacalero , a su vez, refuerza la secuencia anual de actividades impuesta por el encuadre standarizado del cultivo.

3.b. Leer y saber hacer

Los impresos para agricultores son, frecuentemente, escritos para enseñar a hacer (cartillas, recetas, instrucciones etc.). Los textos de este género "tienen por función propia anularse como discurso y producir, en la práctica, conductas y comportamientos" (Chartier, 1995: 10, 11).

Así, los boletines del PSA contienen instrucciones orientadas a incorporar hábitos domésticos (transformación y conservación de alimentos; medicina natural, etc.). La enseñanza constituye una estrategia central del programa. Las experiencias llevadas a cabo en Misiones, realizadas bajo la forma de capacitaciones ("actividad intencional que tiene como objetivo promover que las personas realicen ciertos y determinados aprendizajes", SAGyP, 1998), a través de talleres presenciales, evidencian el privilegio acordado a la práctica como modo de acceso al conocimiento.

De este modo, los grupos de mujeres que recibieron capacitaciones para la elaboración de quesos, afirman que: "mirando la cartilla no te podés dar cuenta bien, tenés que estar para hacer" (PSA Informe de Monitoreo, 1998: 85). También los productores que concurrieron a una demostración de la práctica de "ovejas en yerbales" (18) señalan: "en lo de Otto vimos que esto daba resultado", "no es solamente que nos dijeron, nosotros lo vimos" (PSA Informe de Monitoreo, 1998: 156).

En las capacitaciones, sin embargo, "nunca es solamente teoría o solamente práctica. Hay todo un componente -sobre todo si estamos hablando de productos alimenticios- de higiene: los cuidados que hay que tener. Eso es la parte teórica. Después se va a la práctica, de cómo hacer "(técnico ONG articulada al PSA, 2002). El uso de impresos en esta tarea es incipiente: "hay algunas cartillas, es una actividad que nosotros siempre nos debíamos y nunca nos dedicábamos a registrar. En los últimos tiempos estamos desarrollando un poquito eso, porque ayuda mucho" (técnico ONG articulada al PSA, 2002).

Tampoco en el caso de los "capacitadores-agricultores" la lectura y la escritura juegan un rol significativo (19). No se trata aquí de transmisión de saberes tradicionales, ya que generalmente han obtenido sus habilidades en el marco de las acciones de desarrollo. En definitiva, enseñar es mostrar ("hacer prácticas") y los conocimientos se almacenan en la memoria (20).

En cambio, en el complejo agro-industrial tabacalero la escritura desempeña una función reconocida. La vinculación de los agricultores con la empresa se establece mediante un contrato escrito y el carácter normatizado de la actividad exige la circulación permanente de cartillas e instrucciones relativas al uso de agroquímicos.

Sin ser una publicación exclusivamente técnica, la revista de APTM participa del esfuerzo tendiente a incorporar determinadas prácticas mediante prescripciones dirigidas a un agricultor lector: "Lea las instrucciones antes de usar productos químicos. Ante la presencia de un producto químico lea la etiqueta que lo individualiza. Allí tendrá toda la información que recomienda su uso. Debe seguir esas indicaciones. No se aparte de ellas. Utilice para el cultivo de tabaco solamente el producto administrado por su empresa".

La revista no incluye enseñanzas referidas al autoconsumo y a los hábitos domésticos (21) y contiene pocas especificaciones de procedimientos técnicos (poda de eucaliptus , cerramiento de tendaleros con cortinas plásticas, etc.).

El medio escrito es utilizado para imponer ciertas reglas, por ejemplo, el uso de semillas reglamentarias: "Durante la cosecha pasada la Comisión Técnica de Tabaco de la Provincia realizó diversos controles con el objetivo de detectar plantaciones provenientes de semillas no recomendadas (...) Estas variedades de semilla fuera de tipo, comúnmente llamadas Ky9D o caseras, tienen un extraordinario rendimiento a campo, que a primera vista resultaría un gran beneficio para el productor. Pero debido principalmente a sus prominentes venas y tallos la cantidad de tabaco utilizable por los compradores disminuye considerablemente (...) recientemente se pudieron constatar una considerable cantidad de productores con plantaciones fuera de tipo (...) También durante la recorrida encontraron a diversos productores con sus propios semilleros preparando semillas caseras para la cosecha siguiente. En todos los casos les sugirieron, luego de explicarles los motivos, cortar y tirar las flores (...) De esta forma, estos productores durante la presente cosecha no fueron ni serán inscriptos por ninguna empresa" ( La voz del tabacalero Nro. 16, 1999).

En la página central de un número posterior, se transcriben declaraciones de un consejero de la asociación que señala: "cuando aparezca en boca de acopio un tabaco que es de semilla casera, la APTM no avalará esa situación. Por el contrario, hará todo lo que esté a su alcance para evitar la compra de esa materia prima porque no tiene cabida en el circuito comercial externo (...) La APTM está para defender al productor que se empeña en hacer un buen tabaco. Bajo ningún punto de vista podemos avalar la entrega de materia prima mal clasificada, con exceso de humedad o proveniente de semillas caseras" ( La voz del tabacalero Nro. 18, 2000).

En el complejo agroindustrial tabacalero, el oficio de instructor reúne las figuras de extensionista y supervisor, de acuerdo a los métodos recomendados por organismos internacionales (Training and Visit , de Benor y Baxter, publicado por el Banco Mundial en 1984). En Misiones, los únicos saberes de los productores movilizados son los relativos a las características de los suelos; en los demás dominios la experimentación es desestimada (Domínguez, 1995).

Las discrepancias técnicas reflejan estrategias de apropiación de la tecnología. En efecto, la semilla casera, o semilla criolla (22), no proviene del acervo tradicional sino que es una semilla reglamentaria de épocas anteriores, actualmente 'fuera de tipo'. Los agricultores continúan usándola porque privilegian el mayor tamaño de las plantas, las hojas más pesadas, mientras que la empresa se rige por las exigencias de calidad (menos nicotina, etc.).

La contraposición entre la experiencia práctica y la autoridad de los libros constituye una figura recurrente para expresar este conflicto de intereses. Así, un productor refiere:
"Los técnicos muchas cosas saben por los libros, pero no están seguros. El año pasado el técnico me dijo que pulverice en chorro con thionex, que no moje la planta porque intoxica. Dije: 'voy a probar: dos líneos pulvericé y mojé bien la planta y marqué con estacas'. Un día llegó un técnico, la Rosa estaba envenenando la planta entera. Y él dijo: ' va a intoxicar la planta!'. Ella le contestó: 'vaya y mire esos dos líneos'. Vino, miró y dijo 'uno aprende con los colonos'. Se dió cuenta que esos dos líneos estaban mejor. Entonces dijo: 'Hagan como Uds. saben y chau. Yo sabía porque me dijeron pero yo nunca probé "(tabacalero, 2001).

3.c. Imágenes agroecológicas

A diferencia de las ilustraciones standarizadas de las cartillas de tabaco (caricaturas cedidas por publicaciones de Universal Leaf, de Reynolds Tobacco, etc.), las representaciones agroecológicas en Misiones son dibujos de autor, realizados por un egresado de la Escuela de Bellas Artes de Buenos Aires: C.E. (70 años) .

Así, los boletines del PSA y de la Raom y los impresos oficiales referidos a acciones ecológicas (material didáctico del programa " Desarrollo Sostenible de Pequeños Productores Rurales de Misiones" del Ministerio del Agro , póster sobre agrotóxicos en el tabaco del Ministerio de Salud ), están ilustrados por un reconocido dibujante de historietas (" Soy uno de los pocos tipos raros que quedan en Posadas, en toda la region (23). Los demás están en Buenos Aires: trabajan vendiendo a las agencias, que mandan afuera y se quedan con la mayor parte del dinero ", C.E., 2003).

De este modo, las enseñazas del pionero de la agroecología local, el 'sabio suizo' A. Roth, contenidas en cartas dirigidas a Misiones y publicadas en la prensa desde 1981 a 1984, son escenificadas en los boletines del PSA mediante ilustraciones cuidadosas, de carácter técnico ("Todas esas instrucciones iban en las revistas, todo lo que le enseñaba Roth a la agricultura de Misiones", C.E., 2003).

Estas imágenes ilustran las tapas y constituyen la marca registrada del boletín del PSA. En uno de los números principales, se reconoce este rasgo propio: "Los dibujos que complementan fueron recortados de boletines nuestros, hechos por C.E. " (Boletín del PSA Nro. 9, 1996).

Sobre la recepción de las ilustraciones, el dibujante comenta :"Para los productores, es como cualquier revista. Lo ven como un dibujito. Sólo para los que me conocen, los que sabían que hacía las historietas. Sino, no saben si era un dibujo de José Luis Salinas, de Arturo de Castillo" (C.E., 2003).

Las prácticas agroecológicas en la provincia, aunque marginales, surgen en el ámbito letrado y están vinculadas al mundo del saber: desde la figura de A. Roth, fundador del Instituto Agrotécnico Línea Cuchilla, hasta la Red de Agricultura Orgánica, constituida en el marco de la Escuela Agrotécnica de Eldorado (cfr. Schiavoni, 2005) . Las imágenes agroecológicas, dibujos elaborados, realizados por un especialista, ponen en evidencia el arraigo culto de estas prácticas.

Los agricultores allí representados corresponden a los inicios de la colonización agrícola: carros tirados por bueyes, mujeres con la cabeza cubierta con pañuelos (la única herramienta mecánica es la motosierra). Estas imágenes resultan congruentes con la estrategia de revitalización de la tradición agrícola familiar de Misiones, fundamento de las iniciativas neo-rurales impulsadas por el paradigma alternativo (diversificación, autoconsumo, elaboración artesanal de alimentos orgánicos, ferias locales). En este sentido, las representaciones agroecológicas transmiten una visión idealizada del mundo rural. Sobre este aspecto, el dibujante advierte: "Cuando estaba dibujando unos bueyes, me decían: pero ese chacarero compró los bueyes en la Rural!. Si uno no hace así, no le da potencia. Yo lo que quiero es tener un cuadro espectacular. Mostrar la realidad, no" (C.E., 2003).

3.d. Objetivar las prácticas: escritura y organización

Mediante la escritura, los impresos para agricultores objetivan prácticas organizativas informales, convirtiéndolas en ejemplos de acción grupal. El ayutorio , un sistema tradicional de ayuda mutua, resulta emblemático de este trabajo simbólico:

"En algunos países se habla de ayutorio, en otros de la minga. Es una costumbre antigua de nuestro pueblo. Muchos gobiernos de dictadura han tratado de romper con esto, que es: la solidaridad del pueblo. Es la ayuda organizada entre vecinos. Malas palabras para gobiernos que quieren dominarnos. Pero a pesar de la persecución que hubo, la minga o el ayutorio sigue existiendo. Y podemos decir que hoy en nuestra provincia, esta costumbre, que había quedado en el cajón de los recuerdos ha vuelto con mucha fuerza" (Boletín del PSA Nro. 3, 1994).

La representación escrita y las imágenes del ayutorio favorecen el establecimiento de una relación más conciente e intencional con la ayuda mutua. Así, la nota dedicada al tema en el boletín refiere :

"... veamos que nos decía Adam López, de la Cooperativa Agrícola de Irigoyen, mientras ayudaban a subir un tanque a una vecina: "El ayutorio es unirse y ayudar al otro. No pensando en cobrarle, sino porque lo quiero bien; porque es mi amigo, mi vecino (...) "La minga es el mismo sistema, que yo sepa los santiagueños la llaman así"." La solidaridad es una cuestión de conciencia. En ayutorio se aprende. Se enseña. Nadie es tan burro que no tenga algo para enseñar al otro . Acá volvimos al ayutorio. Y estamos muy contentos. Va fortaleciendo la reunión" (Boletín del PSA Nro. 3 ,1994, el subrayado es de mi autoría).

El texto va acompañado de un dibujo que representa un ayutorio para la construcción de una vivienda, con moraleja y preguntas para reflexionar: "El ayutorio fortalece la organización. Nos fortalece como personas. En su zona ¿se practica ayutorio? Por qué?".

En una nota de La Voz del Tabacalero , a su vez, el ayutorio es objetivado desde una perspectiva empresarial. Así, esta forma de ayuda mutua -agrupamiento virtual que se reune en circunstancias precisas, cuyos participantes fluctúan y en el que el contenido económico de los servicios intercambiados permanece tácito-, se presenta como una asociación constituida con el fin de reducir costos.

Publicada a propósito de la difusión de los invernáculos para almácigos flotantes, la nota recupera el ayutorio transformándolo en una figura afín a los requerimientos de la agricultura integrada. En efecto:

"El ayutorio ... sigue vigente en Misiones. Y son los plantadores de tabaco los que atizan esta práctica, que consiste en trabajar juntos y en ayudarse unos a otros para progresar y vivir mejor (...) En Colonia Las Yerbas, próxima a Villa Salto Encantado, fueron construidos invernaderos comunitarios . El emprendimiento fue llevado adelante por dos grupos de plantadores -compuesto cada uno de catorce colonos-, que se distribuyeron de manera equitativa las tareas y el costo de la inversión. Los integrantes de cada núcleo de agricultores coincidieron en destacar que la iniciativa de encarar la tarea en forma cooperativa fue del instructor ... de la firma Tabacos Norte. (...) los invernaderos comunitarios también resultan positivos para las empresas, porque el instructor en vez de recorrer catorce chacras para inspeccionar la producción de mudas, ahora realizará su tarea, incluida la distribución de insumos, en un solo lugar. Ello se traducirá en una reducción de costos, entre otros beneficios" (La Voz del Tabacalero Nro. 20, 2000).

Esta transmutación de los grupos prácticos en "sociedades de agricultores" es señalada por un productor, discutiendo la representación de los 'invernáculos comunitarios' en términos de ayutorios :

"El nombre que se dice es ayutorio, pero el invernáculo no sería un ayutorio porque es un grupo. Formamos un grupo y trabajamos unidos. Cuando se levanta un galpón, o supongamos al hacer una macheteada de monte: invitamos 4 o 5 vecinos, entonces llamamos un ayutorio. Como el invernáculo, no es ayutorio porque es un grupo que está [sólo] para ese fin" (tabacalero, 2002).

En contraste con el carácter tácito de las obligaciones, propio de los agrupamientos informales, los acuerdos escritos desempeñan un rol significativo en las organizaciones constituidas en el marco de los programas de desarrollo (24). Así los grupos de mujeres rurales de Indes y los dependientes de la Unidad de Minifundio de Inta utilizan la escritura como un instrumento de gestión colectiva.

En este sentido, saber leer y escribir pasa a ser un atributo de las agricultoras que se desempeñan como promotoras, ya que la administración de los fondos está asociada a la escritura.

De este modo, los libros de actas, los registros de asistencia y de venta de productos en la feria franca constituyen instancias de objetivación de la acción dependientes de la escritura. Como señala la integrante de un grupo del Pro-huerta (Unidad de Minifundio) : "Cada vez, se hace un acta de qué se trató la reunión, si alguien tenía algo para quejarse o para arreglar y todo va a figurar en el cuaderno" (en Perucca, 2001: 78,79).

También la participación, medida en términos de asistencia a las reuniones, se regula a través del medio escrito (listas de asistencia): "habíamos puesto una ley y la que fallaba a la reunión, si no era por enfermedad, tenía que presentarse con 0,50 para la caja" (en Perucca, 2001: 76).

La venta en la feria franca resulta indisociable del registro escrito. La integrante de un grupo del Pro-huerta refiere:

"En un cuaderno anoto lo que llevo [a la feria], después anoto atrás lo que vendí y cuánto importa. Entonces hago la cuenta de lo que se vendió. Si se saca un préstamo ellos miran lo que uno vendió, no lo que uno lleva" (Perucca, 2001: 82).

La generalización de conductas económicas está vinculada a la escritura. Lahire (1998) señala el carácter histórico de la noción de cálculo racional, dependiente de técnicas intelectuales específicas (escritura, gráfica) y recuerda las observaciones de Max Weber en el sentido que la contabilidad regular y rigurosa constituye un requisito de la racionalización de las prácticas económicas (25).

La propia actividad de desarrollo estimula el registro escrito. Con referencia a la administración de fondos, la promotora de un grupo de mujeres rurales señala:

"queremos todo con papel, lo que se compra. Si se compra para el grupo que tenga factura y que tenga comprobante, tenemos que archivar todo. Yo quiero cosa legal. Así va a trabajar nuestro grupo. Siempre trabajó y así queremos seguir trabajando. Se aprobó nuestro costurero y hasta hoy yo no firmé esa planilla " (promotora pastoral católica, 2001).

Los grupos de mujeres rurales de Indes, ejemplos paradigmáticos de organización de base en la provincia, cifran su éxito en la existencia de reglamentos y acuerdos escritos. En las conclusiones del "Taller de intercambio de experiencias grupales", el emprendimiento modelo señala como logro el hecho de "Tener reglamento escrito"(Indes, 2001: 13).

Los documentos de sistematización de experiencias del Indes reconocen la importancia de la escritura en la organización grupal y atribuyen esa función a las mujeres. Así:

"El uso de maquinarias bajo el sistema grupal, fomentó la integración de todos los miembros de la familia en el manejo del servicio; los hombres operan las maquinarias ... y las mujeres tienen la responsabilidad de la administración (registro, cobro, análisis de costos, balance, rendiciones, etc.) de los servicios" (Indes, 2001: 3).

En el caso de Indes, la ONG recomienda explícitamente la práctica de la escritura en el establecimiento del vínculo entre los productores y con la agencia externa. En efecto:

"El análisis de las distintas experiencias desarrolladas con los grupos que acompaña el INDES ... muestra que, cuando más claros y formales han sido los acuerdos entre la institución externa que proveyó los bienes y el grupo, mejor se desarrolló la prestación de los servicios y su administración como también el cumplimiento de las condiciones establecidas. Por el contrario, cuando los acuerdos iniciales fueron poco claros, no escritos, o se dejaron para más adelante, generalmente surgieron conflictos posteriores" (Indes, 2001: 10).

Las conclusiones sobre trabajo grupal incluyen: "una fuerte recomendación a las instituciones de apoyo de establecer, junto con los grupos y desde un principio, acuerdos claros y escritos de las condiciones de cesión o entrega de maquinarias de uso grupal" (Indes, 2001:14).

También el PSA recomienda "tener reglamento escrito" como un elemento que garantiza el éxito del botiquín comunitario en los proyectos ganaderos (Boletín del PSA Nro. 7, 1995 ).

Así, las acciones de desarrollo incluyen la incorporación de un habitus letrado que favorece una relación menos automática y más planificada con la práctica. La inscripción literaria aumenta la fuerza inercial de los marcos de acción, interviniendo del mismo modo que en el proceso de domesticación y acreditación de saberes (Latour, 1999).

Conclusiones

A semejanza del trabajo que realizan los científicos, las agencias de desarrollo y las organizaciones agrarias, estabilizan significados a través de la escritura. Tanto en la tarea de recuperación de los saberes nativos como en el proceso de transferencia de tecnología, la escritura ejerce una función en las estrategias de objetivación.

Los impresos que analizamos ponen en juego nuevas representaciones de la agricultura familiar en Misiones. Las categorías agrarias impulsadas por las agencias adquieren realidad 'en el papel': describiendo a los campesinos, a los tabacaleros y a los "sin tierra", se da por sentada la existencia de estos tipos sociales. Las imágenes rurales así construidas no incluyen los elementos que tradicionalmente identificaron a la agricultura familiar provincial (cultivo de yerba mate, té, cooperativas agrícolas, etc.). Las referencias al Movimiento Agrario Misionero aparecen en conexión con las acciones derivadas de la reestructuración del movimiento (agricultura orgánica y ferias francas), dejando de lado las reivindicaciones históricas de la organización (lucha por mejores precios para los productos agrícolas).

La oposición entre conocimiento técnico y saberes campesinos, sustento de la visión populista asociada al desarrollo alternativo, se evidencia en los escritos. En este sentido, los aportes de la historia cultural, al subrayar el carácter fluido de los lazos entre lo popular y lo letrado y enfatizar la importancia de los textos ordinarios, permiten relativizar esta representación, mostrando que estos discursos no coexisten separadamente ni resultan inconmensurables.

En efecto, la recuperación de los saberes populares con fines de desarrollo comporta necesariamente su transformación por los especialistas, entrelazando lo culto y lo popular. A su vez, la transferencia tecnológica, no constituye un proceso automático que ocurre en un vacío social; también allí tienen lugar mediaciones y negociaciones de sentido entre el conocimiento de los técnicos y las categoría de los agricultores.

En una población escasamente escolarizada, en la que el uso cotidiano de la escritura es infrecuente, la incorporación de herramientas intelectuales corre por cuenta de las agencias de desarrollo. Especialmente en el caso del PSA, desarrollo y educación popular se encuentran estrechamente ligados. Sin embargo, la factura realista de los textos oscurece la diferenciación de habilidades intelectuales que estructura la representación escrita: los técnicos escriben y los agricultores leen.

En el ámbito del desarrollo, la apropiación de la escritura por los agricultores es promovida en conexión con la participación de las mujeres. Así, son los grupos de mujeres rurales los que explotan en mayor medida la capacidad objetivante y de distanciación asociada a este instrumento. De este modo, el uso cotidiano de lo escrito a través de calendarios, recetas, contabilidad, etc. favorece una relación más planificada con la experiencia.

Finalmente, el análisis reflexivo de las representaciones supone prestar atención a las características intrínsecas de los textos, vinculándolos con las organizaciones que los producen. El recurso a la escritura y el hecho que se trate de un instrumento monopolizado por los técnicos pone de manifiesto la existencia de estrategias de encuadre y domesticación de saberes, tanto en el caso de las agencias participativas como en el complejo agroindustrial tabacalero.

Publicaciones consultadas

La voz del tabacalero , Asociación de Plantadores de Tabaco de Misiones, Nro.1 (1997); Nro.2 (1997); Nro.3 (1997); Nro.4 (1997); Na5 (1997); Nro.6 (1998); Nro. 9 (1998); Nro.10 (1998), Nro. 11 (1998), Nro. 12 (1998); Nro.13 (1999); Nro.14 (1999); Nro.15 (1999); Nro.16 (1999); Nro.17 (1999) ; Nro.18 (2000); Nro.19 (2000); Nro. 20 (2000); Nro. 21 (2000); Nro.22 (2001); Nro.23 (2001); Nro.24 (2001); Nro.25 (2001) .

Boletín del PSA, Programa Social Agropecuario Misiones, Nro. 2 (1994); Nro.3 (1994);Nro. 5 (1995); Nro.6 (1995); Nro.7 (1995); Nro.8 (1996); Nro.9 (1996); Nro.10 (1996); Nro.13 (1998); Nro.14 (1999).

Tierra Nuestra , Asociación de Promoción Humana y Desarrollo Agroecológico Local, San Pedro, Misiones, Nro.1 (2003); Nro.2 (2003); Nro.3 (2003);Nro.4 (2003); Nro. 5 (2004); Nro.6 (2004); Nro.7 (2005).

Notas

(1) El carácter localizado de nuestro análisis, derivado del trabajo de campo en el nordeste de Misiones - locus privilegiado de reproducción de la pequeña agricultura-, condicionó la selección de los impresos. No consideramos, por ejemplo, Amanecer agrario , el periódico editado desde 1972 por el Movimiento Agrario de Misiones (MAM), ya que su influencia queda circunscripta a la zona centro de la provincia.

(2) Los propósitos de INCUPO son definidos de la siguiente manera: "El Instituto de Cultura Popular es una asociación civil, de inspiración cristiana, sin fines de lucro, que se dedica a la Educación Integral de adultos y a la creación de estructuras comunitarias, por medio de la comunicación de masas, preferentemente la radio" (Ferrara, 1973: 231 ).

(3) Revista agropecuaria tradicional de la Argentina. Se edita mensualmente desde 1930. Cfr. Gutierrez, 2005.

(4) Además de la revista de APTM consideramos cartillas técnicas elaboradas por la Cooperativa Tabacalera de Misiones y la Comisión Técnica de Tabaco de la provincia de Misiones.

(5) La unidad técnica de coordinación provincial está integrada por representantes de Indes, Mam, Pastoral Social de la diócesis de Iguazú, Asociación de Ferias Francas, Red de Agricultura Orgánica, Asociación de Plantadores de Tabaco, Inta, Ministerio del Agro y delegados de los productores y técnicos.

(6) Creada en 1986, comprende los seis departamentos del norte provincial y desde el inicio estuvo a cargo de un padre jesuíta enrolado en la teología de la liberación.

(7) El uso del término 'campesino' no es frecuente en los primeros boletines, que hacen referencia a 'pequeños productores', 'minifundistas', 'colonos', 'familias', 'pequeños agricultores'. En 1999, la denominación 'campesino' domina el número aniversario de los seis años del PSA.

(8) El ya mencionado periódico del Mam tenía una tirada de 8.000 ejemplares.

(9) La frecuencia de publicación resulta menor y en sus casi cinco años de vida se editaron 25 números.

(10) En todos los números se publica un aviso invitando a los anunciantes a hacer publicidad a través de la revista, presentando un mapa de la provincia con los distritos tabacaleros, incluyendo la cantidad de productores y kilos de tabaco por departamento.

(11) A lo largo de sus 22 años de vida ha tenido 3 presidentes, si bien la renovación de los cargos directivos se hace cada dos años (desde 1987 a 1997 tuvo un mismo presidente y el actual lleva 8 años en actividad).

(12) En la tapa del primer número se lee: "Está establecido en el criterio popular que la actividad 'madre' de la economía regional es la yerbatera . Sin embargo, recorriendo el surco de la historia agraria provincial es tiempo, quizá, de admitir que el tabaco es el 'padre' de la estructura productiva misionera" ( La voz del tabacalero Nro.1,1997).

(13) "Esta publicación no sólo contará con informes actualizados de los acontecimientos tecnológicos . del sector. También abordará temas históricos, sociales, culturales y otras cuestiones vinculadas estrechamente con el universo tabacalero" ( La voz del tabacalero Nro.1, 1997).

(14) La voz del tabacalero se transmite por radio provincial y Tierra Nuestra se difunde todos los días martes por una FM local (María Reina).

(15) En el primer número de La voz del tabacalero se solicita "a los tabacaleros que utilicen este medio para exponer sus vivencias". En diciembre de 1997 (Nro.5) se abre una sección de fotos antiguas que se edita dos o tres veces y las fotos enviadas provienen principalmente de las familias de los instructores tabacaleros. La interacción con los productores se da exclusivamente a través de la sección dedicada a noticias sociales (fotos de casamiento, etc.).

(16) En una encuesta realizada para conocer la recepción del boletín, sólo se indaga la lectura por algún miembro de la familia (padre, madre, hijo, otro), sin mencionar la alternativa 'lectura en grupo' ( Boletín del PSA Nro. 6, 1995).

(17) Así en la carátula de una cartilla elaborada por INCUPO se lee : "Precaución:* no archivar para evitar anquilosamiento; *preferentemente consumir esta cartilla en grupo" (cartilla sobre Alternancia de la Unión de Escuelas de la Familia Agrícola de Misiones).

(18) Experiencia paradigmática de la agroecología provincial. Consiste en reemplazar las prácticas convencionales de control de malezas y fertilización en yerba mate mediante la incorporación del pastoreo rotativo intensivo de ovejas en los yerbales.

(19) Una de estas capacitadoras comenta: "Soy arruinada para escribir, acá escribe mi marido y leo yo" (agricultora-capacitadora, 2005). En el curso de quesos que impartía utilizaba fotocopias.

(20) En la elaboración de quesos, la capacitación innova con respecto a las prácticas habituales enseñando a pasteurizar la leche (uso del termómetro) e incluyendo el lavado de los quesos con salmuera.

(21) La única referencia al ámbito doméstico es una receta de jabón en polvo, publicada por la revista y puesta en práctica por alumnos de un establecimiento escolar.

(22) "Una de las exigencias es la semilla. Ya no quiere que use más KY 9D que le llaman 'criollo'. La gente sigue usando porque rinde más en kilos: 300 grs por planta. La semilla que te entregan ahora son de dos tipos: TN90 y HB14P y da 100 grs. por planta" (agricultor, 2005).

(23) También los partidarios de la agroecología reciben el mote de 'raros'. Así, un docente agrotécnico que escribe al correo de lectores del Boletín del PSA expresa: "quienes pregonamos y enarbolamos la bandera de la Agricultura Orgánica somos vistos como unos bichos raros, pero estoy seguro y convencido que estamos en el sendero correcto" ( Boletín del PSA Nro. 10, 1996).

(24) Los invernáculos comunitarios de tabaco no requieren un contrato escrito entre los participantes porque no comportan el manejo colectivo de fondos. Así, el convenio "es de palabra nomás. Porque el beneficio es para cada uno" (agricultor, 2002).

(25) Las prácticas de escritura doméstico-gestionarias permiten calcular, planificar, programar, preveer la actividad y organizarla en un período de tiempo más o menos largo. Preparan o retrasan la acción directa y suspenden en parte la urgencia práctica (Lahire, 1998: 150).

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Fecha de recibido: 14 de marzo de 2006
Fecha de publicación:
9 de noviembre de 2006

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