Mundo Agrario, vol. 9, no 17, segundo semestre de 2008 - Nicola
Mundo Agrario, vol. 9, nº 17, segundo semestre de 2008. ISSN 1515-5994
Universidad Nacional de La Plata.
Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación.
Centro de Estudios Histórico Rurales

Artículo/Article

La migración en la unidad doméstica: un estudio de caso en dos municipios de la frontera argentino-boliviana (Los Toldos, Salta y Padcaya, Tarija)

The migration on the domestic unit: a case study in two municipalities of the Argentine-Bolivian's border (Los Toldos, Salta and Padcaya, Tarija)

Luciana Nicola (1)  

Facultad de Filosofía y Humanidades
Universidad Nacional de Córdoba
lunicola@gmail.com  

Resumen
El trabajo estudia las migraciones regionales e internacionales en un contexto de economías campesinas de frontera, que comprende los actuales municipios de Los Toldos (Salta, Argentina) y Padcaya (Tarija, Bolivia). El valle de Los Toldos perteneció a Bolivia hasta 1938, año en el que se oficializó su traspaso hacia Argentina. Si bien, hasta esa fecha, el área de estudio conformaba una misma región, la diferente pertenencia estatal fue marcando ciertas diferencias entre ambos sectores, principalmente debido a la influencia de las políticas que fue adoptando cada nación.
Mediante un estudio etnográfico y, especialmente, el análisis comparado de 110 encuestas semi-estructuradas a unidades domésticas, se observa la movilidad espacial de sus integrantes. Diferentes tipos de migración se constituyen en función de las estrategias reproductivas de tales unidades. Dada la creciente subdivisión de las tierras las migraciones permanentes se entienden como un mecanismo compensatorio en la etapa de redistribución de los medios de producción entre los descendientes. Mientras que las migraciones temporarias se constituyen en una actividad más, que se suma a las actividades económicas convencionales.

Palabras clave: frontera argentino-boliviana; encuestas semi-estructuradas; tipos de migración; unidades domésticas; estrategia reproductiva; estrategia socioeconómica.

Abstract
This paper studies regional and international migration in a context of peasant economies, in the border between actual municipalities of Los Toldos (Salta, Argentina) and Padcaya (Tarija, Bolivia). It was not until 1938 that Los Toldos valley was officially transferred from Bolivia to the argentine province of Salta. From that date on, the state influences have introduced divergences between both sectors, mostly due to the differential politics that both nations have been adopting.
The ethnographic study and, particularly, the comparative analysis of 110 semi-structured surveys, which allow studying the household's members' dynamics, permits us conclude that the different types of migration are structured owing to reproductive strategies of the household. Permanent migration is thought as a compensatory mechanism for the redistribution of productive resources between sons, as the land subdivision is a problem nowadays, while temporary migrations are thought as another economic activity among the already conventional productive ones in the region.

Keywords: Argentina and Bolivia border; semi-structured surveys; types of migration; households; reproductive strategy; socioeconomic strategy.


1. Introducción

La región en la que se encuentra nuestra área de estudio ha sido un territorio de frontera durante, por lo menos, cuatro siglos. En la época incaica y la época colonial fue concebida como una frontera en expansión, que fuera objeto de estrategias de conquista y ocupación del espacio, de intercambio y de tránsito, así como de conflictos interétnicos. También, durante la etapa republicana siguió comportándose aun como territorio relativamente al margen de las políticas del gobierno central, aunque se promovieron algunas iniciativas tendientes a ocupar y lograr asentamientos de campesinos en los espacios en conflicto con los "indios de guerra", como manera de hacer efectivas conquistas que instauraran la soberanía del Estado boliviano. Y, hacia fines del siglo XIX, en la época de conformación y consolidación de los estados-nación, este territorio empezó a conformarse como frontera política, con consecuentes conflictos por la soberanía entre países limítrofes (guerra con Paraguay, conflictos limítrofes con Argentina).

En la época de la colonia Padcaya era cabecera de la parroquia del mismo nombre y Los Toldos dependía como viceparroquia de la misma, vinculación que se mantuvo aún en el período republicano. Pero luego, la frontera política entre Bolivia y Argentina en la región estuvo sujeta a un largo proceso de definición de los tratados limítrofes internacionales, y recién e n 1938, mediante el tratado de límites Diez de Medina-Carrillo, se oficializó el traspaso del territorio de Los Toldos a la provincia argentina de Salta (ver Figura 1).

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Figura 1: Área de estudio y sitios en los que se realizó el trabajo de campo
Nota: Elaboración de mapas: SIGA ProYungas.

Por tanto, por mucho tiempo el área de estudio se comportó como una misma región. Luego, la diferente pertenencia estatal fue introduciendo marcas distintivas en uno y otro sector, principalmente, por la influencia de las políticas que fue adoptando cada nación, así como cada jurisdicción local y regional. De todos modos, ambos sectores de la región dividida por el límite internacional aún mantienen estrecha vinculación. A nivel sociocultural y económico han compartido y comparten una composición étnica, principalmente conformada por campesinos definidos como "mestizos" en virtud de la hibridación de españoles, guaraníes y "kollas" (2). Además, entre la mayoría de las poblaciones de la región ha habido importantes intercambios socioeconómicos durante los últimos dos siglos. En la actualidad la alta movilidad internacional de estas poblaciones está dada por las vinculaciones que mantienen, principalmente, con los centros urbanos de Tarija y Bermejo en Bolivia, así como Orán, Salta y Jujuy en Argentina.

A través de l análisis comparado entre el sector boliviano y el argentino podremos confrontar dos estructuras sociales agrarias, acorde con la hipótesis de que las intervenciones estatales han jugado un papel importante en la diferenciación de ambos sectores. Por ello, nos ha interesado el estudio de la composición social, la economía, las relaciones de intercambio, la producción, y el acceso y uso de los recursos naturales, así como la dinámica por la que transita el ciclo de vida de las unidades domésticas. A partir de dicho estudio diagnóstico surgió el interés por realizar el presente trabajo, con el objetivo de estudiar y diferenciar los procesos migratorios, puesto que hemos observado que diferentes tipos de migración constituyen estrategias importantes en la reproducción de las unidades domésticas.

Entonces, en primer lugar, nos abocaremos a realizar una contextualización temporal de los fenómenos migratorios en el marco regional que, a su vez, involucran movimientos internacionales. Luego, discutiremos la importancia relativa de diferentes formas de movilidad espacial, tanto a nivel de la organización de la fuerza de trabajo como de la economía y ciclo de vida de las unidades domésticas. Por tanto, con este estudio de caso apuntamos a responder algunos interrogantes relacionados con las principales categorías de migrantes, analizar la existencia de secuencias migratorias, destinos de migración, así como la relación que se establece entre los migrantes y su lugar de origen.

2.  Caracterización regional

2.1. La población de la región de estudio

La región se caracteriza por ser fundamentalmente un medio rural(3), por lo cual, la unidad de análisis está constituida por el sistema productivo, que en la región está representado predominantemente por unidades domésticas (UD). Definimos estas unidades como el espacio en el que corresiden sus miembros, aportando cada uno de ellos, desde los roles específicos que desempeñan, a un "fondo común" que resulta del almacenamiento, del compartir y distribuir los recursos que genera cada integrante, bajo la lógica de una reciprocidad generalizada.

La economía está basada en la producción agrícola y pecuaria de pequeña escala, orientada básicamente al autoconsumo. Así, el Plan Estratégico del Municipio de Los Toldos (2003) propone que el tipo de explotación doméstico y minifundista es la categoría predominante, captando 56,6% de la población económicamente activa (PEA). Por su lado, el Diagnóstico Integral del Municipio de Padcaya (2001) plantea que la actividad productiva principal del mismo es la agricultura tradicional o rústica, condicionada por limitaciones de terrenos, falta de capital, escasa incorporación de maquinaria, técnicas e insumos mejorados, falta de asistencia técnica e información. Los principales cultivos son maíz y papa, que aparte de constituir el alimento básico de la UD, y el insumo principal para la cría de los animales de granja (cerdos y aves de corral), en algunas UDs se produce algún excedente que destinan para la venta a nivel local o regional, o como elemento de cambio por otros productos agrícolas (como papa semilla, poroto, trigo) con otras comunidades de áreas ecológicamente diferentes. También pueden cultivar poroto, trigo, arveja, ají, cayote, coime, zapallo, entre otros, principalmente para autoconsumo. La heterogeneidad ecológica hace a una alta diversidad de producción agrícola en la región. En las poblaciones de selva de montaña la caña dulce, naranjas, lima, maní tienen posibilidades de ser comercializados en mercados regionales, aunque también se hallan más aislados de las vías de comunicación, y por tanto, lejos de los centros de comercialización. En el pasado tales productos eran destinados para el intercambio con los productos de poblaciones distantes, de áreas ecológicamente diferentes, pero esta práctica se ha ido perdiendo, y en la actualidad son las poblaciones que se encuentran más aisladas las que la ejercen en mayor medida.

La ganadería bovina depende de un manejo extensivo o tradicional, y es considerada la segunda actividad productiva. El ganado es "criollo", dependiente de un pastoreo de trashumancia que alterna medio año en la zona selvática del "monte" y durante los meses de verano se trasladan a las pasturas naturales de los cerros y valles más áridos. Prácticamente, no se aplican insumos y el control sanitario es escaso. La tenencia de vacas, aunque sea en pequeña cantidad, constituye un reaseguro de contar con reserva de dinero en casos de emergencia ("la plata alcanza cuando se vende la vaca").

El aprovechamiento de recursos naturales renovables del campo o del monte como plantas forestales, medicinales, animales silvestres, mieles, entre otros, también aporta a la economía de estas UDs, y su importancia depende de la oferta ecológica, pero también de las restricciones a las cuales están sujetas, sobre todo, aquellas poblaciones ubicadas en zonas de influencia de áreas protegidas.(4)

Los recursos extraprediales más relevantes para el mantenimiento de la UD son la venta de trabajo como jornaleros en actividades agrícolas a nivel local, pero también en otras zonas donde la demanda es estacional (por ejemplo Bermejo, Orán). Por otro lado, los ingresos por pensiones, becas o subsidios se dan con marcados contrastes entre ambos sectores estatales. En la parte argentina -municipio de Los Toldos- la intervención de políticas estatales con planes asistenciales como Plan Jefes y Jefas de Hogar, Plan Trabajar , así como otros bolsones de alimentos y mercaderías, ha sido muy marcada, sobre todo, en la última década. Otro elemento de la economía doméstica que pondremos a consideración más adelante es el aporte de remesas enviadas por miembros emigrados de la UD.

La organización de la fuerza de trabajo muestra un sistema de división de las actividades prediales, como de las extraprediales. Hay tareas exclusivas para el hombre, y otras exclusivas para la mujer, aunque también un conjunto de actividades que pueden ser realizadas por ambos. Otras son mayormente realizadas por jóvenes, o destinadas a los miembros mayores de la UD. Los niños son considerados una importante ayuda o compañía para realizar las tareas cotidianas, si bien su deber principal es el estudio. La fuerza de trabajo es desempeñada por quienes viven en la UD, excepto cuando el trabajo agrícola se intensifica, las tareas son más pesadas y deben realizarse con rapidez, como en la etapa de preparar los potreros para sembrar. Al observar la dinámica o ciclo de vida de la UD, surge otro aspecto que merece ser considerado al intentar comprender la organización para el trabajo en la misma. Esto es, cómo se planifica su funcionalidad teniendo en cuenta los que migran, y cuál sigue siendo su relación con la misma. Para ello, nos abocaremos en primer lugar a conocer cómo y porqué las migraciones se han constituido en una estrategia en esta región.

2.2. La migración que ha vinculado a Bolivia y Argentina

Para contextualizar de manera general nuestra región de estudio con respecto a la movilidad de la población nos remitimos a principios del siglo XX, cuando diferentes áreas de la Argentina se fueron constituyendo en "polos de atracción" para la población boliviana. Además, consideramos algunas características en la relación de ambos Estados, que han incidido en la dirección predominante de bolivianos migrando hacia diferentes destinos de Argentina. Al respecto, es interesante analizar algunos mecanismos que han contribuido a que estas migraciones mantengan un patrón, más o menos general, según momentos históricos o condiciones socioeconómicas que los propiciaron.

A comienzos del siglo XX, tanto la economía industrial de ingenios azucareros,(5) el desarrollo de la agricultura intensiva en las tierras bajas de Orán y, en menor medida, otras explotaciones comerciales de recursos naturales como los hidrocarburos y la extracción de madera, tuvieron consecuencias importantes sobre la fuerza de trabajo de las estructuras agrarias en los valles que estudiamos, incrementando en forma considerable el número de migrantes que se movían del campo a estos centros económicos.(6) Estos cambios socioeconómicos relacionados -entre otras cosas- con el ingreso del capital agrario en la región, han incidido en la dirección predominante de bolivianos migrando hacia diferentes destinos de Argentina.

Si bien, como estudia Gordillo (1995), al principio los ingenios contrataban indígenas del chaco como trabajadores estacionales para la cosecha, con las políticas favorables a la industria azucarera que implementó el gobierno de 1930, aumentó la producción y, consecuentemente, se produjo un aumento de la demanda de mano de obra estacional. De este modo se recurrió en mayor medida al campesinado de la puna y valles de Argentina y Bolivia,(7) así como de las provincias de Catamarca y La Rioja. Sassone (1988, citado en Giorgis, 2004:21) ha señalado que la inserción laboral en la producción de azúcar y tabaco constituyó una de las distintas etapas que caracterizan a la migración boliviana a la Argentina, las cuales fueron motivadas, alternativa o conjuntamente, por la búsqueda de oportunidades económicas y seguridad política.(8) Rapado (1982, citado en Cortes, 2004:153) delimita tres etapas migratorias: la primera (de 1914 a 1947), caracterizada por flujos de tipo campo-campo hacia los departamentos limítrofes de Salta y Jujuy,(9) y regiones más alejadas de Tucumán y Mendoza.(10) Estos movimientos se mantuvieron durante el segundo período (de 1947 a 1969), mientras comenzaba a dibujarse una corriente hacia la ciudad de Buenos Aires, con una presencia creciente de bolivianos en el Gran Buenos Aires. Entre 1960 y 1970 también aumentó considerablemente la cantidad de zafreros en los ingenios del Ramal (provincia de Jujuy), y se acrecentó la participación en la vendimia y las cosechas frutihortícolas en la provincia de Mendoza. A partir de 1970, aproximadamente, se registra una mayor difusión espacial de los asentamientos de bolivianos en las ciudades del centro (Córdoba) y del sur del país (Río Negro, Neuquén, Chubut) tanto como en el medio rural (Sassone, 1988, citado por Giorgis, 2004:21).

Marshall y Orlansky explican estos flujos migratorios planteando el rol que jugaron algunas regiones como "expulsoras" de la población campesina, lo cual nos permite entender la complejidad de factores influyentes en este casi permanente movimiento migratorio del siglo. En términos generales, estas autoras postulan un desajuste en la relación "mano de obra agrícola e incapacidad de absorción de esta fuerza de trabajo por parte de otras regiones y sectores económicos de Bolivia" que, sumado a la estructura minifundista de la propiedad de la tierra, con bajos niveles de tecnología y escasa productividad, han impedido la retención del crecimiento de la población rural. Como consecuencia de este desajuste no sólo comenzó a desarrollarse cierto movimiento migratorio "interno" -hacia centros urbanos o áreas de expansión de la frontera agrícola, sobre todo en la región de Santa Cruz (11)-, sino también en el sentido "externo" como alternativa, sobre todo, para pobladores expuestos a las regiones limítrofes (Marshall y Orlansky, 1980, citadas por Benencia y Karasik 1995:9-10; también en Vargas, 2005:24).

De forma semejante, un estudio realizado para el departamento de Tarija ( Hinojosa et al, 2000 ) postula que los principales motivos que ayudan a explicar el constante crecimiento de los flujos migratorios desde sus comunidades campesinas hacia la Argentina han sido: el parcelamiento de la tierra, la caída de la productividad y la precariedad del mercado urbano tarijeño, las graves sequías y repercusiones en la economía campesina provocadas por el fenómeno del "Niño" en los años 1982-1983 y 1997-1998, así como la política económica implementada en Argentina en 1991 que fijó la paridad de la moneda con el dólar. Además, aluden a factores culturales e ideológicos que influyen en la decisión migratoria, donde el acceso a centros urbanos, bienes y experiencias novedosas ligadas a un imaginario de lo "moderno" arraigado en Argentina, atrae el interés de los jóvenes.

También, el año 1985 marca un antes y un después en la realidad migratoria boliviana. En ese año, se modifica radicalmente el modelo de desarrollo socioeconómico del país como consecuencia de la aplicación de políticas neoliberales, que instrumentó medidas estructurales tendientes a la apertura al exterior y la disminución de la influencia del Estado. Una de las medidas más relevantes en este nuevo escenario fue la privatización de las minas, con una fuerte repercusión en vastos sectores de la sociedad. El despido masivo de trabajadores de las minas de Oruro y Potosí y la crisis de las economías rurales, no sólo generó un aumento de la desocupación sino también el quiebre de las economías rurales que abastecían la "vida minera". El deterioro de los mercados de trabajo y el incremento de los índices de pobreza y desempleo en las zonas mineras y agrícolas provocaron un gran movimiento de población interna desde estas zonas hacia los principales centros urbanos del país, especialmente Santa Cruz, Cochabamba y El Alto. Este proceso, que el Estado denominara eufemísticamente "relocalización", suponía que estos trabajadores desempleados encontrarían nuevas oportunidades laborales en otras actividades del mercado de trabajo boliviano. En la práctica, la exclusión de estos sectores sociales de la economía nacional, tanto en el campo como en las ciudades, impactó significativamente en los flujos migratorios, internos y externos (Domenech y Magliano, 2007).

En este contexto, es interesante destacar la importancia que comenzó a adquirir Bermejo en la región. Jeréz (1998) realizó un estudio para mostrar el efecto que tuvo el desarrollo de la explotación petrolera y la zafra en el acelerado crecimiento demográfico de Bermejo a mediados del siglo XX, que hasta entonces no era más que un pequeño poblado. Según Jeréz (2002) la presencia efectiva del Estado boliviano en la región de Bermejo se efectuó recién a partir de 1902. Es más, en los primeros campamentos, los escasos comercios que había se abastecían de Orán, ya que antes de la construcción del camino que lleva a Tarija, Bermejo estuvo prácticamente aislada del resto de Bolivia. Hasta 1950, gran parte de la gente era argentina. Esto se debía a que no había entradas al pueblo más que por Orán, desde donde se entraba en carro. La conexión con el resto de Bolivia era sólo posible a través de Tarija, por un camino en muy malas condiciones. Recién en la década de 1940 se inauguró un camino mejor consolidado que unía Bermejo con Padcaya, y luego, esta localidad con Tarija.

Así fue que alrededor de aquel campamento de petroleros, a principios de siglo fue surgiendo también la actividad del comercio para la gente del lugar, y comenzó a poblarse poco a poco. En 1925 Bermejo se transformó en uno de los centros petroleros más importantes del país. En 1937, Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos se hizo cargo de la explotación de petróleo, aumentando el volumen de actividad, lo que produjo la llegada de más trabajadores a la región, quienes con sus familias conformaron una incipiente población. Así, la geografía de la frontera sur de Bolivia se fue modificando y complejizando profundamente en los últimos 50 años, y según Domenach (2007) hoy es la más avanzada en términos de integración fronteriza. La formación de nuevas zonas agrícolas, el desarrollo de la red urbana, el aumento de las masas demográficas, el mejoramiento de las conexiones con los grandes centros urbanos, el peso económico y político debido a los hidrocarburos, el crecimiento comercial de la ciudades-frontera, todos estos elementos han sido factores de intensificación de las movilidades espaciales.

Por tanto, podemos decir que la migración mantuvo y mantiene la integración de las poblaciones de nuestra área de estudio en el sentido que las mismas se han constituido en una fuente de provisión de mano de obra barata para la economía capitalista. Pero, además, debemos tener en cuenta que ésta integración se diluye y, por el contrario, se afianzan los mecanismos de diferenciación identitaria, cuando pensamos en el fenómeno de la migración como una estrategia estructural que ha sostenido durante muchas décadas relaciones desiguales para los trabajadores bolivianos, sobre todo, para aquellos que residen en las grandes ciudades de Argentina. Así, según Domenech y Magliano (2007) la migración de trabajadores bolivianos a la Argentina ha sido, incluso, prácticamente legitimada por el Estado boliviano que ha ignorado la condición durable o definitiva de la emigración de sus ciudadanos, cuya aparente provisoriedad le autorizaría desentenderse de ellos, atribuyendo la migración a una decisión individual ajena a su responsabilidad. Pero, tampoco el reclutamiento por parte de Argentina de trabajadores de los países limítrofes para la explotación de productos de renta se ha inscripto en el marco de alguna política de población, ni en el de una política migratoria estructurada (Domenech y Magliano, 2007).

Hasta aquí hemos visto algunas características en la relación de ambos Estados, que han incidido en una dirección predominante de bolivianos migrando hacia diferentes destinos de Argentina. Asimismo, será importante considerar las cadenas migratorias como una forma de capital social que permite a los migrantes tener acceso al empleo (Massey et al.1993:449, citado por Ortiz de D´Arterio, 2004:26). En este contexto, y como veremos a través de los resultados de las encuestas, el hecho de que los migrantes cuenten con parientes o conocidos en posibles lugares de destino constituye una variable fundamental para que, incluso, jóvenes de 14 a 15 años puedan migrar. Benencia (1998/99) postula que ello se da, más aún, en el marco de patrones migratorios que se han estructurado durante muchos años, y que forman parte de estrategias de supervivencia familiar, en los que se observa la presencia de redes sociales de ayuda al migrante reciente por parte de los más antiguos, caminos migratorios con destinos determinados, y la presencia de "introductores" que cumplen la función de incorporar a los migrantes al mercado laboral del país receptor cuando arriban al mismo. En este mismo sentido, en un trabajo más reciente, Benencia (2003) utiliza la categoría de "comunidades trasnacionales", ya que representa una constante expansión y consolidación de redes sociales de migrantes que hacen posible la circulación permanente de personas, bienes, información y recursos, entre otras cosas, despliegues que resultaron en procesos transformadores tanto de las comunidades de origen como de las de destino. Según el autor, tales vínculos incluso nos conducirían a dejar de lado conceptos tradicionalmente usados para entender el problema, como los de migración temporal o permanente . El foco de los estudios del autor está puesto sobre el rol que han desempeñado los bolivianos en el crecimiento del "cinturón verde" de producción hortícola en la ciudad de Buenos Aires, con lo cual, su propuesta conceptual supone una perspectiva teórica renovada en comparación con los enfoques clásicos. De todos modos, para este trabajo consideramos que tales categorías clásicas nos permitirán analizar en forma discriminada el tipo de migrantes con que nos encontramos en cada UD, para luego poder postular cómo y porqué los campesinos establecen las estrategias migratorias que describiremos. Además, debemos tener en cuenta que la población de la región de estudio es de carácter limítrofe, con lo cual, la migración ha sido más espontánea (Benencia, 1998/99).

2.3. La migración en la población rural

Luego de estos antecedentes, que nos hablan del constante flujo de bolivianos hacia distintos destinos, podríamos preguntarnos cómo ello ha influido demográficamente en la población campesina, por lo cual, proponemos una introducción general sobre su devenir. Para ello, nos referiremos a documentación que existe para Bolivia, pero que también nos sirve para pensar la población del sector argentino.

Una de las generalizaciones en las que se suele caer al intentar explicar fenómenos migratorios en sectores poblacionales campesinos es su rápida justificación como un momento transitorio en el proceso de acumulación (Rodríguez y Venegas, 1986). El planteo suele asociarse con explicaciones que consideran los casos de migración del campo a la ciudad como indicadores de descampesinización. Pero, estos mismos autores han propuesto que el peso de las unidades de producción campesinas en la estructura agraria latinoamericana es alto.(12) Por ejemplo, Cortes (2004), en un trabajo sobre la migración en Bolivia, propone que la importancia de la población rural no es solamente numérica sino también económica. Según los datos oficiales que la autora cita, desde la década de 1970 el 90% de la demanda alimentaria estaría cubierta por la producción nacional, y en términos de empleo, en 1992 los agricultores representaron el 49% de la población activa. De este porcentaje el 86% son campesinos denominados "tradicionales", que aseguran un 70% de la producción agroalimentaria del país (Prudencio, 1986; Dandler et al, 1987; Urioste, 1992; Franqueville, 1997, citados en Cortes, 2004). Y, Balán (1990) plantea que más de la mitad de la población boliviana se dedica a actividades agropecuarias. Por su lado, Laserna (2004) afirma que un 40% de la población nacional boliviana depende en forma directa de economías de base natural.

En este sentido tales unidades, por lo menos, se han mantenido mientras los individuos se proletarizaban porque -dada la alta tasa de crecimiento demográfico de la población rural y la imposibilidad sociopolítica de acceso directo a la tierra para todos- algunos miembros de las familias campesinas (hijos e hijas) se desligaron total o parcialmente de la unidad de producción familiar. Pero, en lo fundamental, el proceso de proletarización no se ha nutrido de una sociedad campesina que deja de serlo, sino del hecho de que una parte de las generaciones jóvenes, al integrarse a la actividad económica se independizan de la unidad de producción familiar, mientras los padres y algunos hermanos, reproducen la condición campesina. Rodríguez y Venegas (1986) continúan diciendo que ésta sería la principal razón que explica porqué los inmigrantes definitivos a capitales latinoamericanas sistemáticamente aparecieron caracterizados como jóvenes. En este sentido, proponen que han sido los análisis a nivel de unidades familiares de producción los que han puesto al descubierto dos aspectos de la dinámica social agraria que los anteriores análisis de clase habían descuidado. Primero, que la proletarización no es un proceso reñido con la reproducción de tales unidades. Y segundo, que tal proceso tiene un marcado carácter generacional.

En este marco, el Informe de Desarrollo Humano en Tarija (2003) aporta algunos datos que refuerzan estas afirmaciones para este departamento. El último censo poblacional (año 2001) detectó un incremento notable de la población rural en términos absolutos en los años 90, después de un estancamiento neto en los 70 y 80. Y, además, plantea que en los últimos dos períodos intercensales, la brecha entre las tasas de crecimiento urbana y rural se redujo de 4,2 a 2,2 puntos porcentuales. Con estos datos, el informe se pregunta hasta que punto esta dinámica demográfica reciente puede ser consecuencia del impacto de políticas publicas como la Ley de Participación Popular que promovió una masiva redistribución de recursos hacia los municipios del país (13), o, más bien es el reflejo de las crecientes limitaciones que enfrentan las ciudades para responder a las expectativas de los migrantes rurales, sobre todo debido a la desigualdad y pobreza de las ciudades del eje central. Esto sucede más aún en el contexto actual de crisis económica que afecta a los países de América Latina, y que en el caso de Bolivia se ha saldado con un importante movimiento de retorno de migrantes hacia sus entornos rurales de partida.(14)

La movilidad espacial de la población es un elemento que indiscutiblemente se incrementa con los procesos de modernización y de desarrollo social, pero ello, ¿qué implicancias tiene en nuestra unidad de estudio? Para acercarnos a su población veremos cómo los datos censales actuales muestran una dinámica de la población en los municipios de Los Toldos y Padcaya, pero no necesariamente una alta tasa de emigración.  

2.4. La migración en los contextos de ambos municipios

Tanto el Plan Estratégico del Municipio de Los Toldos (2003), como el Diagnóstico del Municipio de Padcaya (2001) proveen una buena introducción para proceder a analizar la información desagregada de nuestras encuestas y otras fuentes etnográficas utilizadas para este trabajo. Ambos documentos plantean, de manera más o menos directa, que los municipios no evidencian una tasa alta de emigración, pero hacen hincapié en la relevancia de la migración temporal.

El censo realizado por el municipio de Los Toldos en el 2001 indagó sobre integrantes de la familia que habían salido en el último año a buscar trabajo fuera del término municipal, el tiempo en el que estuvieron ausentes, los lugares a donde se dirigieron y el tipo de trabajo que desempeñaron. La proporción de la población que migró temporariamente el último año (2001-año de elaboración del censo-) en relación con la PEA es el 5% (equivalente a 54 migrantes de un total de 2.169 habitantes en todo el municipio), y su período de ausencia no superó los 5 meses en promedio.(15) De estos migrantes 15% son mujeres, y 85% hombres.(16) La proporción según grupo etario, se reparte entre más de un 20% que "sale" antes de cumplir 20 años (entre los 15 y 19 años), mientras que más de un 45% lo hace entre los 20 y los 30 años, y el 35% restante entre 30 años y hasta más de 40 años. Si observamos los destinos a los cuales se han dirigido estos migrantes durante el año en que se realizó el censo nos encontramos con que un 37% se dirigió a Mendoza, casi el 30% a Salta y 17% a Jujuy. Los demás migrantes se reparten, más o menos equitativamente, entre destinos como Buenos Aires, La Plata, Corrientes y Bolivia. Por otra parte, es útil revisar el tipo de actividades en las cuales se desempeñan: la gran mayoría (66,7%) va a realizar actividades de cosechero o "tantero" (17), un 11% hace changas, 5,6% se desempeña como empleada doméstica, y un 7,4% se va contratado para realizar tareas de albañilería (Plan Estratégico del Municipio de Los Toldos, 2003).

Por su lado, el Diagnóstico del Municipio de Padcaya (2001) postula que la migración "definitiva" es un fenómeno débil en la actualidad en esta jurisdicción, si se la compara con el resto del departamento.(18) Pero, remarca como relevante la migración temporal por motivos de empleo e ingresos hacia el interior de departamento y país (Yacuiba, Bermejo y Santa Cruz) y al exterior (Argentina). El tiempo de permanencia en los lugares de destino de la población emigrante varía entre 4 a 6 meses al interior del departamento y país, y de 8 a 10 meses en Argentina, donde la principal fuente de trabajo es la agricultura (zafras de caña y horticultura), aunque una buena proporción de mujeres se emplean en labores domésticas.

Partiendo de este panorama realizado en base a las estadísticas de cada municipio, podemos profundizar el análisis sobre el rol de las migraciones al interior de las UDs. Pero, para ello, deberemos precisar los diferentes tipos de movilidad espacial, y qué entendemos por cada una.

2.5. Precisiones conceptuales sobre la migración

Antes de la presentación de los resultados conviene delimitar qué entendemos por "migración", como para poder diferenciarla de otros procesos de movilidad espacial. Spedding y Llanos (1999) plantean que la migración implica, no solamente el traslado en el espacio, sino también el traslado social, por lo que, un "migrante" será quien se inserte en un medio sociocultural diferente al de origen.(19) Aun en caso que la migración se realice sólo como estrategia económica de la UD, es necesario pensar que, para el migrante, igualmente implica la adaptación y vivencia temporaria en un medio sociocultural diferente, y por tanto, implica apertura a nuevas experiencias. En este sentido, la migración se constituye como un factor importante del capital social y cultural de los campesinos.

Dado que es un proceso dinámico, que se ajusta a condiciones socioeconómicas cambiantes, no será tan sencillo predecir la trayectoria individual en cada caso. Para diferenciar procesos y contar con categorías que nos permitan realizar ciertas generalizaciones vamos a diferenciar la migración definitiva de una movilidad de ida y vuelta (pudiendo incluir aquí la migración por temporadas, y además, discutir aquellos casos donde hay migración por estudio, así como migración de retorno).

Para ello, tomaremos algunas definiciones de los autores arriba citados, quienes clasifican a los migrantes permanentes como los residentes fuera de su comunidad de origen, y dentro de la misma proponen subcategorías de "exitosos", o los aún "dependientes", quienes siguen cultivando sus terrenos y manteniendo sus animales. Pero, entonces, antes de que muchos de ellos lleguen a ser migrantes permanentes debemos reconocer una categoría transicional, que los autores denominan " migrantes no definidos" que, en general, está conformada por hombres y mujeres menores de 30 años, en su mayoría solteros, aunque también incluyen algunas parejas recién casadas sin casa propia.(20)

A la migración por temporada la definen como una estrategia que permite asegurar insumos económicos adicionales en épocas de crisis (mal año productivo), o en zonas que tienen limitaciones agroecológicas y problemas ambientales, donde la estrategia es dispersar los riesgos diversificando esferas de producción (rasgos de los sistemas de producción rural caracterizados por su pluriactividad con, por ejemplo, trabajo artesanal, más trabajo temporal en otra zona agrícola, o en la ciudad). Así, se supone que los ingresos de migrantes temporales se destinan a complementar la economía doméstica en la comunidad de origen. Por ello, también proponen que podría entenderse este tipo de movilidad como una "migración sin migrantes" , ya que se debe tener en cuenta no sólo el lugar donde se obtienen los ingresos o mercancías, sino el lugar a donde serán destinadas -sobre todo en el caso de inversiones mayores-, más allá de la manutención diaria. Pero, ya hemos anticipado que aquí sí los consideraremos migrantes.

En cuanto a la migración por estudio, proponen que debería clasificarse mejor como un "proceso de movilidad social", que resultará meramente contingente si es necesario el traslado espacial, mientras que "migración" desaparecería como concepto con valor explicativo en este caso. De todos modos, analizaremos nuestros resultados a la luz de esta categoría ya que nos permitirá estimar su importancia en la región, intentando visualizar contrastes entre sectores, y evaluar su injerencia en la reproducción de las UDs.

Por último, analizaremos la migración de retorno como otra categoría aparte, ya que nos ayudará a comprender el desarrollo de los procesos migratorios como estrategia de vida de las UDs.

3.  Resultados

Como hemos adelantado, una parte importante de los datos se construye a partir de la información que brindó la aplicación de 110 encuestas semi-estructuradas en el año 2005, en cuatro poblaciones (dos bolivianas y dos argentinas. Ver figura 1). Las UDs se relevaron en dos localidades centrales de cada municipio (37 UDs en los alrededores de Padcaya, y 39 en el pueblo de Los Toldos, ambas capitales de cada municipio), y en otras dos poblaciones que fueron seleccionadas acorde a un criterio de homogeneidad ecológica: Acherales en Bolivia, y Lipeo en Argentina. Ambas se ubican en zona de monte, como le llaman a las Yungas o selva de montaña. Y, además, están incluidas en áreas protegidas: Reserva Nacional de Flora y Fauna Tariquía, y Parque Nacional Baritú, respectivamente. Por tanto, en total, se realizaron 57 encuestas en el sector boliviano y 53 en el argentino.

Pero, no solamente nos aferraremos a este tipo de información. Es necesario dejar en claro que su alcance no lo permitiría, ya que la encuesta no ha sido elaborada exclusivamente para estudiar procesos migratorios, sino para elaborar un diagnóstico referido a la organización y la economía de las UDs.(21) El interés por analizar el rol de la migración en el contexto de las UDs surge a posteriori , a medida que se avanzaba en el trabajo de campo, así como en la construcción, análisis y discusión de los datos. El hecho de haber "estado allí" abre la mirada, para mostrar una variedad de factores que influyen en las decisiones de migrar, que no podrían reducirse a una explicación general o atemporal sobre el fenómeno. Así, las narrativas que surgen en el marco de entrevistas en profundidad y relatos sobre historias de vida también permiten acercarnos a la idea del efecto de diferentes momentos históricos en la modalidad de los movimientos migratorios. Por otro lado, el uso de las encuestas nos ha permitido cuantificar procesos en cada sector estatal, y con ello, analizar en forma comparada algunos contrastes que se evidencian en los siguientes resultados.

3.1. Migrantes permanentes

Al responder a la pregunta sobre la existencia de miembros de la UD que se han ido por siempre a vivir a otro lugar, el 85% de los encuestados del sector argentino (Los Toldos y Lipeo) mencionaba al menos un migrante que no volvió (25% de éstos con solo un migrante, 55% con 2 a 5, y 8% con más de 6 emigrados). Mientras que, en el sector boliviano, el 77% de las UDs cuenta con al menos un ausente (28% con uno solo, 45% 2 a 5 migrantes, y un 4% con 6 a 10).

Si comparamos lo que puede observarse entre la capital del municipio y las poblaciones más aisladas encontramos que, en Los Toldos el 85% de las UDs cuenta con al menos un migrante y en Lipeo la proporción es la misma. La mayor parte de los emigrados de Los Toldos actualmente viven en Salta, Jujuy y Buenos Aires. Aunque, también han mencionado como destinos importantes Orán y la zona agrícola del norte de Salta (Aguas Blancas, Pichanal, Pizarro, Embarcación, Tartagal), Mendoza, Neuquén, Río Negro, Bariloche, Tucumán, Tarija, y algunos casos de toldeños viviendo en el sur de Argentina (Tierra del Fuego y Ushuaia). En cuanto a los emigrados de Lipeo los destinos más elegidos son Salta, Jujuy, la zona agrícola de Orán (Saravia, Aguas Calientes), El Carmen y Güemes, así como Buenos Aires, Córdoba, Mendoza, Tucumán, Tarija y La Pampa. Para el sector boliviano nos encontramos con que el 73% de las UDs de Padcaya cuentan con al menos un migrante permanente, mientras que en el caso de Acherales (en Tariquía) es el 85%. Estos últimos migran, mayormente, a ciudades como Bermejo, Salta, Jujuy y Tarija, y al pueblo de Padcaya. Pero, también mencionaron destinos argentinos para trabajar en actividades relacionadas a la agricultura (La Plata, Mar del Plata, Córdoba, Orán, Bahía Blanca). Otros destinos bolivianos mencionados son Yacuiba, Chuquisaca, Chiquiacá. Lo mismo se da entre las UDs encuestadas en Padcaya, donde los destinos más elegidos para la búsqueda de trabajos asalariados son Tarija, Bermejo, Santa Cruz, La Paz, o bien a las zonas de agricultura industrial en Bermejo y en Argentina.

Si bien en el apartado de caracterización regional de ambos municipios anticipábamos una escasa relevancia de la emigración definitiva a nivel demográfico, los resultados presentados hasta aquí muestran cierta importancia del fenómeno a nivel de la dinámica organizativa de las UDs, ya que la mayoría de ellas tiene algún miembro emigrado, lo cual se explica teniendo en cuenta que sus integrantes deben pensar en lógicas de redistribución de los medios de producción. Como se trata de pequeños predios no todos los miembros podrán permanecer para heredar su parte, ya que su consecuente subdivisión no se correspondería con la eficiencia del terreno para la producción agropecuaria. De esta manera, no todos los hijos pueden permanecer para heredar una parte del terreno original.(22)

Por otro lado, estas migraciones no implican una ruptura "definitiva" del vínculo de los migrantes con la UD; al contrario, existe cierto compromiso de envío de remesas a quienes residen en la UD, o de llevarlas personalmente cuando vuelven de visita, generalmente para las fiestas. Este compromiso se puede ir perdiendo por varias razones. La frecuencia de visita depende de la distancia del destino en el que reside el migrante. Pueden pasar varios años hasta que repiten la visita, y, hay casos en que los migrantes pierden todo contacto y no vuelven a la UD, lo que algunos encuestados conciben como abandono ( "no vuelven, se olvidaron de nosotros" ). Cuando los migrantes han formado su propia familia se considera que quedan exentos de estas obligaciones. Respecto al tipo y monto de remesas, algunos han comentado que mandan "muy poco" , o simplemente "ayudan cuando vienen", o que "no traen manos vacías" . Las remesas pueden ser ropa, mercaderías, alimentos o dinero para los padres, o para ayudar en el pago a los peones. En Tariquía, por ejemplo, algunos encuestados mencionaban el envío de ropa para los "escuelinos", lo cual es relevante para estas poblaciones que están muy aisladas y con escasa disponibilidad de recursos monetarios. Entre los migrantes que se han ido a Argentina, el problema del envío reside en la aduana, ya que no se permite el paso de alimentos.

3.2. Migraciones por temporada

En este caso los migrantes mencionados por los encuestados, en realidad, siguen siendo miembros de la UD. Como podemos observar a continuación, un poco menos de la mitad de las mismas, un 47% del total de UDs encuestadas en toda el área de estudio, cuenta con al menos un miembro que realiza migración en forma temporal (ver Gráfico 1).

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La edad en la que comienzan a migrar, a veces, comprende jóvenes de hasta 14 a 15 años. Este tipo de movimiento se realiza hacia destinos donde cuentan con algún pariente o conocido como anfitrión. En la mayoría de los casos esta situación se da entre las jóvenes que van a la ciudad a desempeñarse como empleadas, y son recibidas en la casa de algún pariente o conocido de la familia. Este tipo de estrategia se ha observado predominantemente en Los Toldos y la familia justifica que con esta salida sus hijas pueden seguir el estudio de nivel medio en escuelas de mejor calidad.(23)

El 37% de las UDs argentinas cuenta con al menos un miembro que migra estacionalmente (54% en Lipeo, y 31% en Los Toldos). En el sector boliviano la migración temporal es algo más relevante, dado que un 57% de UDs tienen al menos un migrante de esta categoría. Es interesante que destaquemos que en Tariquía el fenómeno es marcadamente mayor que en Padcaya, 75% y 43%, respectivamente. Y el mismo contraste se da entre Lipeo y Los Toldos.

Otra diferencia se observa en cuanto a los destinos elegidos. En Tariquía van predominantemente a la zona de quintas de alrededores de Orán e incluso hasta Mendoza, y muchos también a trabajar en labores agrícolas y zafra de Bermejo. Otros encuestados de Tariquía mencionaron la cosecha de uva en Calamuchita (Valle de la Concepción, Tarija) durante la época de carnaval. En cambio, en las poblaciones de los alrededores de Padcaya hay mayor flujo de migrantes hacia las ciudades de La Paz, Santa Cruz, o La Plata en Argentina, y numerosos casos de hombres de la UD que se encuentran trabajando en una empresa constructora en Camargo (al este de Tarija).

En Los Toldos hay una marcada representación de los hijos varones entre los que se van a Mendoza para la cosecha de uvas por dos meses, de febrero a marzo, aunque algunos se van desde diciembre y vuelven recién en abril. Cuando son dos hermanos o más, la salida de los hijos más chicos se ve facilitada, dándose casos en los que se van jóvenes de 15 años. En Lipeo, también es común que los hijos más grandes se vayan a trabajar por la temporada. Pero en las UDs que los hijos aún no son adolescentes es el padre de la familia o la familia completa que viaja para trabajar de uno a tres o cuatro meses en la zona agrícola de Orán, Aguas Blancas, Colonia Santa Rosa, y en algunos casos el hombre de la UD se va los meses de verano a la cosecha en Mendoza.

La mayor parte de estos migrantes por temporada se han considerado como "jornaleros de la agricultura", lo que apoya la idea de este tipo de migración como una estrategia destinada a diversificar las actividades económicas de las UDs.

3.3. Movilidad por estudio

El Diagnóstico Integral del Municipio de Padcaya (2001) muestra el reducido porcentaje de estudiantes de nivel superior, solo 4% de la población tiene un nivel de instrucción superior. Teniendo esto presente, y las condiciones diferenciales de acceso a los servicios sociales entre ambos sectores de estudio del municipio, encontramos que en Tariquía ninguna UD cuenta con migrantes por razones de estudio. En cambio, en Padcaya un 35% de las UDs tiene al menos un estudiante fuera del hogar realizando estudios de nivel medio, terciarios o universitarios, ya que la vinculación con Tarija es mucho más estrecha y se ve facilitado el movimiento de los integrantes de la UD. Dada la cercanía de la ciudad se mantiene un vínculo frecuente con la misma, y vuelven al hogar algunos fines de semana. La mayoría de estos jóvenes realizan estudios de magisterio o profesorado en el instituto Canasmoro de Tarija.

En Los Toldos el 27,4% de UDs tiene algún miembro que vive en ciudades como Jujuy, Laborde (Córdoba) (24), Tarija, Salta, Orán o Tucumán, que también están realizando estudios de nivel medio, terciario o universitario. Muchas de ellos además trabajan, aunque hay UDs de Los Toldos que mandan a sus hijos exclusivamente a estudiar. En Lipeo, hay un solo caso de un hijo que estudia en Laborde, mientas que los jóvenes de nivel medio se ausentan temporariamente porque se quedan en Los Toldos para realizar el secundario -cuando no se van a las ciudades de Orán, Salta o Jujuy porque allí tienen algún vínculo familiar o afectivo-. Si estan viviendo en Los Toldos, en general, vuelven a la casa durante los fines de semana.

Tanto la movilización por temporada de trabajo o por estudio, permiten pensar a estos migrantes aún como parte de la fuerza de trabajo de la UD. No obstante, aunque siguen aportando a su economía, aquellos que salen para estudiar también pueden desviar parte de los ingresos de la UD para su manutención cuando están fuera de la misma.

La salida de los jóvenes de entre 14 y 20 años para vender su fuerza de trabajo en tareas asociadas a la explotación agrícola es un recurso regular, que no sólo busca contar con una entrada de dinero para la UD sino que también constituye una estrategia tendiente a "mostrar" a los miembros que están prontos a formar su propio núcleo de reproducción social una gama de posibilidades que abarcan entre quedarse en la UD o irse, entre el trabajo agrícola o el estudio.

Más allá de los resultados descritos consideramos interesante resaltar la importancia que se asigna a la posibilidad de acceder al estudio. Hemos escuchado, sobre todo entre los entrevistados mayores, opiniones sobre el cambio a nivel de las perspectivas de los jóvenes de hoy con respecto a la vida campesina. Señalan que antes no era común el estudio y, actualmente, muchos "se dan a estudiar, se van a la ciudad". Queremos citar en este punto el pensamiento de una campesina de Bolivia, de 58 años, madre de seis hijos, cuatro mujeres y dos varones, uno de los cuales vive con ella porque tiene problemas de aprendizaje, y el otro, su "mano derecha", había fallecido hacía poco tiempo, mientras estaba estudiando en Tarija. Las hijas mujeres también se habían ido a vivir a Tarija, algunas a estudiar y otras ya estaban radicadas allí con su propia familia. En el siguiente pasaje se refería a los estudios de enfermería de su hija menor:

"Ella lloraba cuando ha muerto su papá, decía "quien me vai ver un día." decía. Quiere cumplir. Io lo que le he dicho "io te voy a ayudar hijita. Con todo un valor que tengo, te voy a ayudar". Yo hago chirriada en el mes de agosto (...) Entonces, yo le digo "io te voy a ayudar con todo mi valor, pero io te voy a ayudar hijita, no tengai pena" (...) Anque io me muera, anque no veia, pero ella que se quede ia con ese, con ese cargo, ia. Para que no sufra como io, quizás. Porque aquí en el campo es sufrir, "aquí se sufre." io le cuento así, como le digo a usted. Hay que sufrir en el campo, muchas veces del. estee. economía, muchasmente de ambiente. todo se sufre aquí en el campo. A veces también! Pero, más se sufre. No es, no es, como, como estudiar, siempre ella va a más. Ella estudia, tiene el estudio, no se lo va a quitar nadie. Se lo lleva, si se va allá, se lo lleva. Un animal. no se puede llevar. Las tierras. están ahí nomás. no se puede sacarlas (...)".

Para esta madre la opción se debate entre la seguridad que otorga un capital cultural que deviene del conocimiento especializado y que da acceso al trabajo asalariado y, por otro lado, la estabilidad del trabajo de la tierra y la cría de los animales, que están respaldados por la propiedad o posesión sobre esos medios de producción. La primera opción facilita la movilidad espacial de la persona para la búsqueda de un trabajo asalariado, que idealmente traerá consigo la estabilidad económica. Mientras que el trabajo en el campo implica riesgos con respecto al éxito de la producción, ya que el clima puede influir en que no se alcance el nivel de producción necesario para el consumo propio y, por consiguiente, el acceso al dinero se vuelve indispensable. En este sentido, la posibilidad de acceder a cierta movilidad espacial se constituye para Clemencia en la opción más ventajosa dado que permite elegir ciertas estrategias de vida, no necesariamente vinculadas al trabajo agropecuario.

A su vez, resulta interesante la importancia que adquiere en las narrativas de los más antiguos la aparición del sistema educativo público y gratuito en el campo. Muchos de ellos, tanto en el sector boliviano como en el argentino, han remarcado la ausencia de escuelas en el pasado lo cual, con frecuencia, lo han vinculado al estilo de vida abocado a actividades rurales, donde la prioridad era contar con la fuerza de trabajo de niños y adolescentes la mayor parte de tiempo, y donde se hace recurrente la asociación de ideas "gente de antes sacrificada - jóvenes de hoy dedicados al estudio" . En este marco, Felipe de Padcaya, de 76 años, nos contaba que él antes trabajaba con su padre, que era talabartero, y además criaba burros y caballos:

- "Esos años no, no eran como estos años. No. Todo era. todo era, era sufrido (...) Y estudiar no, nadie (...) El que sabía leer era de que pagaba su papá para que particular así. pa´ que le enseñen. Había unos cuantitos nomás que sabían leer y escribir.

- Y usted ¿ha ido a la escuela?

- Eh, si, pero ya cuando ha habido escuela fiscal (...) En el 38 por ahí, 37 por ahí fue (...) Aquí en Padcaya".

Cuando Los Toldos pasó a Argentina, una de las primeras instituciones que llegó al valle, en el año 1942, fue la escuela pública. Un indicador del impacto que ello tuvo en la memoria colectiva de los toldeños es que varios de los entrevistados mencionaron este hecho en el comienzo de sus narrativas. Gertrudis, de 81 años, empezaba su relato contándonos: "Era Bolivia cuando yo he nacido. Esos años no había aquí escuela. no había nada". Y, en una conversación en casa de Irenio (93 años) y Benita, él nos decía con la primera expresión de la entrevista: "Estudio no había." Nos contaba que a Los Toldos venían maestros, generalmente de Padcaya o Tarija, para que enseñaran a leer y escribir a los hijos de los campesinos que pagaban: ".venían de allá, de Bolivia venían. Eso tenían que pagar. A mi me pusieron estudio de rezo, y no me han puesto de letras (...)"

Ahora bien ¿por qué la aparición del sistema escolar en esta región, tanto como la posibilidad del acceso a estudios terciarios o universitarios son temas tan presentes cuando las personas encuestadas y entrevistadas hacen el contraste entre el antes y el ahora? Una respuesta al respecto podría ser la de Isla (2002), quien sostiene que los pobladores rurales valoran la educación no sólo porque es una herramienta que posibilita alternativas laborales sino porque también es una oportunidad para ganar respeto y certificar ciudadanía frente a la sociedad nacional. Este primer planteo lo hemos visto ejemplificado en la idea de Clemencia, mientras que el segundo planteo puede hallar justificación en el contexto de la creciente articulación de estas poblaciones campesinas con la sociedad urbana, donde el capital cultural del conocimiento especializado es el que más se valora. Por otro lado, al haber más agentes externos interviniendo en el devenir de estas poblaciones -programas de desarrollo, técnicos agropecuarios, turistas en general, proyectos de conservación-, así como mayor cantidad de funcionarios políticos, es probable que ello influya en el sentido de producir discursos que faciliten una mayor aceptación de los lugareños por parte de estos agentes externos (y, más aun teniendo en cuenta mi propia procedencia como interlocutora de tales expresiones).

3.4. Migraciones de retorno

Hay que aclarar que se pueden reunir en esta categoría, por un lado, migrantes permanentes que siguen manteniendo cierta dependencia con el lugar de origen, porque han heredado algún medio de producción y vuelven a administrarlo, y por otro, los emigrados que se arrepienten y desean volver. Pero, además, al preguntarles a los encuestados si "alguna vez se han ido a vivir a otro lugar" muchos se refirieron al retorno luego de una salida temporal. Tenemos en cuenta estas respuestas, ya que creemos que indican que la migración por temporada a veces puede ser entendida como el comienzo de una migración definitiva.

Aproximadamente, el 49% de encuestados de toda el área de estudio comentó que alguna vez ha salido de la UD, y luego de un tiempo volvió. Las principales causas por las cuales retornan pueden deberse a que se sienten bajo la responsabilidad de cuidar a sus padres, cuando éstos han quedado solos o sin ayuda para trabajar, o bien, porque formaron su propia familia, y finalmente deciden volver y establecerse en su UD. Otra de las razones para volver es el cuidado de los animales, así como el resguardo de la tierra.(25)

En el sector argentino hay un 43% de encuestados que alguna vez se ha ido por períodos, predominantemente, menores a un año. Hay menos casos en que han "salido" por varios años, ya sea para realizar estudios, o bien, porque han sido trasladados en su trabajo. Los destinos mas nombrados han sido, la ciudad de Salta para trabajar como empleadas domésticas o para estudiar, y Buenos Aires, para trabajar en empresas.

Como decíamos, prácticamente la mitad de estos migrantes de retorno plantearon su ausencia por pocos meses, ya que seguramente se refirieron a salidas por temporadas a Jujuy, Orán, Mendoza o Tucumán, entre otros. Entre los lipeños, por ejemplo, ha sido más común su concurrencia a la cosecha de tabaco en Jujuy.

En el sector boliviano hay una mayor proporción (57%) que han salido de la UD, que analizada en forma desagregada, se debe mayormente a Padcaya, ya que la mitad de los encuestados en esta población ha salido por un período que va desde pocos meses, cuando se han referido a trabajos por temporada, hasta uno a cinco años en lugares como Bermejo, Santa Cruz, Tarija, Tucumán. Una importante proporción de esos migrantes han concurrido con toda la familia a trabajar por un par de años en la zafra de Bermejo, de Santa Cruz o de San Martín del Tabacal.(26) Las causas señaladas por las cuales han vuelto comprenden la protección de propiedad de la tierra, el estudio de sus hijos, y muchos encuestados se refirieron a su dificultad para adaptarse al lugar de destino, ya que, por ejemplo, en la zonas agrícola de Bermejo y Orán el clima es muy caluroso y húmedo, y la incidencia de enfermedades es mucho mayor. Entre quienes migraron para trabajar por temporada a la "banda" (como le llaman a la zona agrícola de Orán, ya que está al otro lado del río) se ha mencionado como una causa del retorno el hecho de que la plata que ganaban en Argentina ya no valía como antes (27) (probablemente, desde la "pesificación" a partir de la crisis del año 2001). Si bien sólo un tercio en Acherales ha salido de su UD alguna vez, muchos han aclarado que pensaron "salir" para buscar trabajo pero los sigue reteniendo el hecho de tener que cuidar sus animales, o a sus padres que ya son viejos, o bien, porque si deciden ir a la "banda" ven peligroso cruzar la frontera, dado que muchos pobladores de Tariquía no poseen documentos de identidad, y perciben que hoy en día en la aduana "revisan" más, por lo que ya no es tan fácil cruzar a la Argentina para realizar alguna tarea agrícola. Al respecto, una mujer entrevistada de Acherales mostraba su preocupación porque su hija se había escapado con un hombre que la llevaría a trabajar a la Argentina, y seguramente iban a cruzar el río Bermejo a nado, ya que su hija no tenía documentos para pasar por la aduana.

4.  A modo de síntesis

Con lo desarrollado en el apartado sobre el movimiento migratorio entre Bolivia y Argentina queda claro que no se puede atribuir una sola causa que explique, tanto la génesis de estos flujos migratorios como los mecanismos que propiciaron y propician su persistencia.

Hemos visto cómo durante el siglo XX se mantuvo una dirección de migraciones de bolivianos hacia la Argentina. Pero, este movimiento en Bolivia no ha sido solamente "externo", sino también "interno", lo que nos habla de un proceso estructural, que no se relaciona únicamente con coyunturas socioeconómicas favorables para bolivianos en Argentina. Así, por ejemplo, las crisis económicas de las dos últimas décadas han repercutido en una menor elección de los destinos argentinos para la migración. En este sentido, hemos citado el Informe de Desarrollo Humano de Tarija (2003), que propone un movimiento migratorio de retorno a partir de grupos focales en áreas rurales del país y en barrios periféricos de Buenos Aires. Por otra parte, las políticas de la década de 1990 del Estado boliviano, como las leyes de Descentralización y Participación Popular, pueden estar favoreciendo una mayor retención de las poblaciones locales, tendencias que serán interesantes de ser estudiadas con investigaciones específicas sobre el tema. De igual forma, con el crecimiento de otros centros industriales en Bolivia (como Bermejo, Santa Cruz) los destinos de la migración se han ido diversificando.

En cuanto al contraste encontrado entre los informes municipales y nuestras encuestas, señalamos que los primeros se refieren al efecto de la migración permanente a nivel demográfico en ambos municipios, mientras que las encuestas se refieren a su efecto a nivel de las UDs. Por tanto, ambas informaciones se complementan, pudiendo explicar las lógicas de reproducción de las UDs, en el marco de las limitantes de acceso a tierras productivas en la región. Hemos visto que la mayoría de las UDs cuentan con al menos un migrante permanente (85% en el sector argentino y 77% en el boliviano), y también hemos inferido que, cuando salen, la mayoría de éstos eran residentes de la UD que aun no habían constituido su propia familia. Por ello, se propone que esta estrategia es importante a nivel de la organización de la fuerza de trabajo, así como para los mecanismos de redistribución de los medios de producción entre los descendientes. Hemos postulado que el acceso a los medios de producción se da, en primer lugar, por mecanismos de "herencia". En este sentido, los resultados nos permiten reafirmar las hipótesis de la importancia relativa de estas estrategias de movilidad entre los miembros más jóvenes de la UD, predominantemente solteros, de quienes se espera que a través de este mecanismo, encuentren su independencia en la búsqueda de inserción laboral, y con ello la posibilidad de recrear su propio núcleo familiar. La escasez de tierras productivas por su creciente subdivisión, es probable que se convierta en una limitante que promueve la emigración de jóvenes a la ciudad, o la búsqueda de trabajos relacionados con la agricultura en sectores que demandan mano de obra, como la zafra en Bermejo, Salta y Jujuy, la horticultura en la zona de Orán, o la vendimia en Mendoza. También Balán (1990:284) encuentra este patrón en los valles de Cochabamba. Plantea que un 60% de los migrantes varones eran solteros la primera vez que dejaron su pueblo por la temporada para buscar trabajo en la Argentina. Así, la migración, el matrimonio y la formación de un hogar suelen estar entrelazados, ya que para crear un hogar es menester contar con autonomía económica, que a veces es difícil conseguirla en el lugar de origen.

Por otro lado, puede decirse que entre los integrantes que recurren a la migración por temporadas existe cierta tendencia a mantenerse abocados a tareas de producción agrícola como medio de vida (un 66,7% de los migrantes temporarios en el municipio de Los Toldos, según el censo del 2001). A partir de los resultados de las encuestas encontramos que la proporción de esta estrategia de migración es algo mayor en Bolivia que en Argentina (57% frente a 37%), y por otra parte, también es mayor su incidencia relativa en las poblaciones con más aislamiento de cada sector estatal (Lipeo y Acherales). Probablemente, las diferentes tendencias que muestran estos resultados entre ambos países se relacionen, en parte, con la injerencia del estado de bienestar argentino que provee planes asistenciales y algunos bolsones, por lo cual los campesinos tienen menor necesidad de salir en busca de trabajos por temporada. Por otra parte, se observó entre los encuestados de Acherales una marcada disposición a migrar hacia destinos en los que podrán desarrollar trabajos agrícolas, no solo por la temporada sino que también se quedan en forma permanente. En este sentido, no debe ignorarse la importancia del aprovechamiento de un capital cultural asociado a este tipo de actividades productivas, más aún si tenemos en cuenta que el nivel educativo al que pueden acceder estas poblaciones es menor. En muchos casos la familia pone la expectativa en los jóvenes que salen a trabajar por temporada, ya que hay una valorización del aprendizaje de conocimientos sobre nuevas técnicas que traen, y que luego, tal vez, puedan ser transferibles a su lugar de origen. Este tipo de migración temporal descrita reafirma también la idea que citamos al rescatar la UD como unidad de análisis, de que proletarización y reproducción de las UDs pueden ser procesos complementarios, ya que el mercado laboral que se busca con esta estrategia se enmarca en un ciclo anual estacional. De acuerdo con Balán (1990:289) esto ya no sucede cuando la migración se da hacia otros mercados laborales cuyas ofertas no son cíclicas, como suele darse en las grandes ciudades.

Hemos planteado, entonces, que la migración, o la movilidad espacial en general, constituyen estrategias que posibilitan diversificar las alternativas de reproducción social entre los más jóvenes. El concepto de movilidad por estudio que hemos introducido se hace especialmente relevante ante la idea propuesta sobre las posibilidades de elección de estrategias de vida que puede facilitar el acceso a estudios terciarios o universitarios. En parte, tales posibilidades de elección se darán porque la persona que obtiene una profesión, idealmente, podrá "moverse" para encontrar opciones de trabajo asalariado, sin necesidad de estar "atado" exclusivamente al trabajo de la tierra y el cuidado de los animales. Hemos ilustrado este tipo de representaciones sobre la importancia de la educación en la voz de algunos entrevistados, que se destaca sobre todo entre los mayores. El acceso al estudio es percibido como el elemento que permite una mayor integración al conjunto de la sociedad nacional, facilitando el acceso de los jóvenes a mayores alternativas con respecto a su reproducción social.

Para finalizar, debemos considerar que la información de censos y encuestas solo pueden dar una imagen momentánea, por lo que para poder proponer modelos de estos fenómenos a lo largo de un período será necesario recurrir a series temporales sobre la demografía en la región de estudio. En este sentido, y basándonos en la potencialidad de la unidad de estudio que hemos delimitado, la cual abarca dos sectores sujetos a políticas de estado diferenciales, consideramos que el trabajo constituye una puerta de entrada para futuras investigaciones sobre los procesos migratorios, que tiendan a tener en cuenta los efectos de las intervenciones, tanto estatales como no estatales, a nivel de la región y de las poblaciones locales.

Notas

(1) El presente trabajo se desprende de mi tesis, realizada en el marco del proyecto "Interacciones entre dinámica del bosque, cambios climáticos y poblaciones humanas en las montañas subtropicales sudamericanas" (PICT Redes 2002) financiado por FONCYT, y del cual he sido becaria.

(2) La denominación kolla tiene numerosas acepciones y no se refiere a un único grupo étnico, sino a varios. Por consiguiente, la categoría se ha utilizado para designar diferentes grupos de los Andes, cuya procedencia y adscripción identitaria no siempre está tan clara. Como en nuestra región han confluido varias parcialidades que fueron trasladadas por los Incas desde las zonas altas del occidente se ha decidido hacer uso de esta categoría, a los fines de generalizar. Cabe señalar además que la misma constituye un colectivo de identificación aborigen al que adscriben distintos contingentes poblacionales en la actualidad.

(3) A comienzos del siglo XX, menos del 7% de la población vive en el poblado de Padcaya. El resto se encuentra disperso en el área rural (Gil Montero y Massé, 2004). Los datos de la actualidad siguen ubicando al municipio de Padcaya como eminentemente rural, ya que su capital solamente tiene 1.133 habitantes por lo que no llega al rango o categoría de centro poblado ni se considera como población urbana, representando solamente el 6% de la población total del municipio ( Diagnóstico Municipal de Padcaya, 2001) . Por su lado, Los Toldos, la población central del municipio concentra aproximadamente 1.000 habitantes.

(4) A partir de las décadas de 1970, 1980 y 1990 se han creado en la región numerosas áreas protegidas y de conservación, ya que incluye uno de los sectores de mayor biodiversidad y prioridad de conservación de Argentina (Grau y Brown, 2000), así como programas de desarrollo sustentable en el Alta Cuenca del Río Bermejo, dado que es área de captación y regulación de flujos hídricos de importantes ríos como el Bermejo y el Pilcomayo. Las críticas a muchos de estos emprendimientos apuntan a su escasa capacidad de contemplar realidades socioculturales que se ven afectadas por las decisiones de dichas intervenciones (Trinchero y Noriega, en Belli et al. 2004:210).

(5) El desarrollo azucarero en Jujuy también fue muy estudiado por Marcelo Lagos (1992) para la etapa de despegue de los ingenios azucareros (1880-1920). Lagos y Teruel (1992) se abocan a analizar la composición laboral de los ingenios, y Santamaría (1992) se aboca particularmente a la problemática de los migrantes temporales indígenas, y los conflictos interétnicos en los ingenios saltojujeños. En este tema también Conti, Lagos y Teruel (1998) aportan un estudio sobre la mano de obra indígena en los ingenios de Jujuy a comienzos de siglo.

(6) Sobre la repercusión en la población local de esta estrategia que permitió su inserción como mercado de trabajo rural satelizado Bisio y Forni (1976) han aportado evidencias para fundamentar su hipótesis de la disfuncionalidad para el desarrollo local de los mercados de trabajo satelizados, postulando que la mano de obra migrante privó a las áreas satelizadas de población activa, y por tanto, de características más dinámicas.

(7) Según Whiteford (1977:95, citado en Cladera, 2006) los directivos de las plantaciones, en un intento de reducir problemas laborales, llevaron a cabo un esfuerzo concertado para reclutar bolivianos en lugar de argentinos, precisamente porque una fuerza de trabajo extranjera sería más difícil de organizar sindicalmente y habría menos probabilidades de que protestaran. Pocos bolivianos tenían, en esa época, certificados de trabajo, y podía expulsárseles fácilmente de la Argentina ante cualquier tipo de disturbio.

(8) En particular, durante las dictaduras militares de Barrientos Ortuño (1964), Banzer Suárez (1971-1976), García Mesa (1980-1982).

(9) Respecto a esta etapa, Sassone (Ibidem) plantea que casi la totalidad de los asentamientos de migrantes bolivianos eran semi permanentes, y se concentraban en el noroeste del país porque existía una demanda estacional de mano de obra para las cosechas agrícolas en el azúcar y el tabaco de Salta y Jujuy.

(10) Balán (1990) postula que en las décadas de 1940 y 1950, el sistema de migración laboral que reclutaba primordialmente peones de sexo masculino, se amplió tanto numérica como geográficamente, cuando otras plantaciones y fincas de la región, así como las de Mendoza, comenzaron a contratar peones bolivianos para la cosecha.

(11) Según los datos procedentes del Instituto Nacional de Estadística, Santa Cruz, que a mediados del siglo era un lugar poco atractivo para residir, aumentó su población en el período 1950-2001 en más de un 700 por ciento.

(12) Plantean al respecto que al campesino no le es indiferente perder o no su condición de tal. Su extinción no es el único resultado posible.

(13) En Bolivia la reforma de 1994 (Sánchez de Lozada) con la Ley de Participación Popular propuso transformar las relaciones locales de poder en el área rural. Los sistemas de autoridad y los derechos políticos correspondientes establecen y garantizan -o no, según las condiciones vigentes- los derechos sobre la tierra; Cambios en estos sistemas, entonces, influyen en el acceso a la tierra que a la vez afecta a la migración y es afectado por ella (Spedding y Llanos, 1999).

(14) Evidencias de este movimiento migratorio de retorno han sido puestas de manifiesto en los informes de Desarrollo Humano de Bolivia 2002 y 2004 a partir de grupos focales en áreas rurales del país y en barrios periféricos de Buenos Aires. Otra evidencia es la citada por Benencia (2003:174) sobre la ponencia de Liz Pérez (2003), "Movilidad social y laboral de la migración campesina. El caso de los quinteros tarijeños en el norte argentino" presentada en el Seminario Internacional Migraciones, fronteras y ruralidad en los umbrales del siglo XXI , realizado en Tarija, en Marzo del 2003. La autora plantea que, incluso, durante el año 2002 se han dado casos de retorno de migrantes, quienes vuelven a sus lugares de origen, y se trasladan con el capital (por ejemplo, tractor) que han acumulado en el transcurso de su trayectoria laboral en la Argentina.

(15) El Plan Estratégico del Municipio de Los Toldos (2003) postula que este indicador marca una diferencia con otros campesinos de la provincia de Salta, que suelen recorrer una parte importante de la superficie del país encadenando trabajos según los ciclos de las distintas explotaciones en las que se insertan a lo largo del año.

(16) Jorge Balán (1990) en su trabajo sobre la diferencias de género en las migraciones de los bolivianos a Argentina afirma que son muchos los bolivianos y pocas bolivianas que ingresan al país en forma temporaria.

(17) Sistema de remuneración que se utiliza en las cosechas, en donde se paga por cantidad o tanto (en distintas unidades de medida, generalmente relacionadas con los recipientes en que se recogen los productos), no por tiempo como sería el salario.

(18) El 98,5% de la población reside habitualmente en el municipio, y solamente un 1,5% reside en otro lugar del país o en el exterior.

(19) También proponen algunas hipótesis que nos resultan interesantes para pensar la migración en nuestro caso, y que tienen que ver con lo ya referido respecto de las redes sociales y cadenas migratorias. Para ellos la migración de un miembro de la UD es influenciada por los migrantes anteriores en su familia y la suerte que éstos hayan tenido.

(20) El matrimonio juega un rol importante, ya que si encuentran cónyuge en la ciudad es más probable que se queden a residir allí, mientras un matrimonio con uno del mismo lugar de origen puede conducir al regreso al campo.

(21) De tal forma, la encuesta ha incluido preguntas sobre composición social de la UD, principales actividades productivas, tipo de relaciones con la sociedad, así como preguntas destinadas a conocer algunas percepciones locales sobre cambios en la producción, en las prácticas de aprovechamiento de los recursos naturales renovables, en las características ambientales de su entorno, entre otros temas abordados.

(22) El 82% de las UDs encuestadas en el área de estudio ha accedido a la tierra por mecanismos de "herencia".

(23) Existe una concepción colectiva de que la educación en Los Toldos no es buena, por lo que muchas veces se justifica el alejamiento de los hijos adolescentes.

(24) El gobierno de Salta tiene un convenio con un instituto de formación de profesores en la ciudad de Laborde, Córdoba. Los jóvenes que quieren estudiar pueden hacerlo en forma gratuita, ya que les dan pensión y lugar donde residir. Muchos de ellos además realizan algunos trabajos informales en la zona.

(25) Esta situación se da sobre todo en Bolivia, ya que luego de la Reforma Agraria de 1953 rige el principio "la tierra para quien la trabaja". Si un terreno queda abandonado durante algunos años sin que los propietarios se hagan presentes en el lugar manifestando intención de realizar actividades productivas en él pasa a ser considerado dominio del sindicato agrario de la comunidad, el que deberá tomar una decisión, pudiendo reasignar a otro campesino el derecho de uso sobre el mismo.

(26) Algunas parejas que recién comienzan a formar su núcleo familiar recurren al trabajo en la zafra por varios años seguidos, ya que les permite ahorrar dinero para adquirir o incrementar su capital tangible. Una vez que la familia se conforma y los hijos deben ir a la escuela ya no sale toda la familia, sino sólo el marido. Así, una entrevistada relata como con su marido estuvieron yendo durante 12 años a la zafra de San Martín del Tabacal (de mayo hasta noviembre o diciembre), desde sus 18 años. Luego, ella dejó de ir porque se quedaba con sus hijos, aunque su marido sí seguía yendo. Con esta práctica pudieron ir juntando plata para construir su casa, y hacer estudiar a sus cuatro hijos. Esta estrategia migratoria en el pasado ha favorecido a quienes lo hacían año a año, de manera sistemática, ya que han obtenido una jubilación por parte del estado argentino ( " A la banda también iba mucha gente de aquí, iban, y ahora son jubilados" ) .

(27) Quien mencionó esta causa ha relatado que con lo que alcanzaron a ahorrar pudieron hacerse su casa y comprar terreno.

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Fecha de recibido: 30 de abril de 2008.
Fecha de publicado:
22 de diciembre 2008.

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