Mundo Agrario Vol 11, No 22 (2011) - Desalvo
Mundo Agrario, vol. 11, nº 22, primer semestre de 2011. ISSN 1515-5994
Universidad Nacional de La Plata.
Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación.
Centro de Historia Argentina y Americana

Comunicación/Communication

¿Campesinos o asalariados rurales? Una caracterización social actual de las familias rurales del Departamento de Atamisqui, Santiago del Estero

Farmers or rural workers? A current social characterization of rural families of Atamisqui Department, Santiago del Estero

Agustina Desalvo

Instituto de Investigaciones Gino Germani, Facultad de Ciencias Sociales, Universidad de Buenos Aires
Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET)
agustina.desalvo@gmail.com

Resumen
Suele afirmarse que Santiago del Estero concentra un elevado número de campesinos. En este artículo presentamos una primera aproximación al tema con el propósito de comenzar a desmitificar dicha idea. Para ello, recurrimos a datos arrojados por el Formulario de Caracterización Familiar del PROINDER, año 2009 -ejecutado desde la Subsecretaría de Desarrollo Rural y Agricultura Familiar de Santiago del Estero- y entrevistas realizadas en parajes rurales del departamento de Atamisqui en abril del 2010. El Formulario utilizado nos permite, entre otras cosas, mensurar el peso que las distintas fuentes de ingreso tienen en el total del ingreso familiar. Esto, junto a los testimonios recogidos en las entrevistas, nos permite conocer de qué viven las familias analizadas. Se observa que el sustento más importante proviene del trabajo estacional asalariado desarrollado en distintas actividades rurales (aunque especialmente en el desflore de maíz y la cosecha de arándanos) y de transferencias diversas (jubilaciones, beneficios sociales, remesas). Estos datos nos estarían indicando, en este caso particular, que el sujeto habitualmente caracterizado como campesinado esconde, en realidad, a la clase obrera rural atamisqueña.

Palabras claves: Clase obrera rural; Campesinado; Santiago del Estero-Atamisqui.

Abstract
It is often said that Santiago del Estero concentrates a large number of farmers. In this paper, we present a first approach to the subject in order to begin to demystify the idea. To do this, we use data obtained from the Familiar Characterization Form prepared by PROINDER in 2009 - implemented by the Secretariat for Family Agriculture and Rural Development, Delegation Santiago del Estero- and interviews conducted in villages of Atamisqui department in April 2010. The form used allows us, among other things, measure the weight that have different sources of income in total household income. This, together with the evidence gathered in interviews, allows us to know how live analyzed families. It notes that the most important support comes from the seasonal employee working developed in different rural activities (though especially in the deflowering of corn and harvesting blueberries) and various transfers (pensions, social benefits, remittances). These data would indicate, in this particular case, that the subject usually characterized as farmer hides, in reality, the atamisqueña rural working class.

Keywords: Rural working class; Farmers; Santiago del Estero-Atamisqui.


1. Introducción

El presente artículo tiene por objetivo presentar una descripción y caracterización social de 220 familias rurales del departamento de Atamisqui, provincia de Santiago del Estero (1). Analizaremos el tipo de tenencia de la tierra; las particularidades de los grupos, según distintos rangos etarios; el trabajo extrapredial y la composición de los ingresos. Con el término “caracterización social” nos referimos al carácter de clase, según la concepción marxista, de un determinado grupo o sujeto. Aunque deberán ser cotejados en el futuro con los provenientes de otras fuentes, los datos que se presentan a continuación nos estarían indicando que bajo la categoría “campesino” se esconde, en realidad, la clase obrera rural. Es decir, aquel sector de la población cuya reproducción depende, fundamentalmente, de la venta de fuerza de trabajo, de los distintos subsidios recibidos en concepto de planes sociales o asignaciones familiares, de las jubilaciones y pensiones.

El departamento de Atamisqui se halla en el sur-este de la provincia de Santiago del Estero. Su localidad principal es Villa Atamisqui, ubicada a 121 km de la capital provincial (ver mapa 1, Anexo). Según el censo de población del 2001 cuenta con 9809 habitantes, sobre una población provincial total de 804.457 (2). Asimismo, según un informe del año 2006 del sociólogo Rubén de Dios (de Dios, 2006), este departamento concentraría la mayor cantidad de EAP (Explotaciones Agro-Pecuarias) campesinas. El 97% de las EAP serían de ese tipo que, según el autor, incluiría a las EAP sin límites definidos, donde residiría el “campesino ocupante” y, en el caso de Atamisqui, a aquellas unidades menores a las 10 hectáreas (ha.).

Rubén de Dios no ha sido el único en conceptualizar a ciertos sectores de la población rural santiagueña a partir de la noción de campesino. No son pocos los artículos que intentan cuantificar y tipificar al campesinado de esa provincia. También existen aquellos que observan las llamadas organizaciones campesinas y las luchas que llevan adelante. En ambos casos se trata de estudios que dan por presupuesta la existencia del campesinado en el agro santiagueño. En términos generales, todos esos autores pueden ser agrupados entre los llamados “campesinistas”, pues consideran que el capitalismo deja espacios para que existan y se desarrollen otras formas de actuar y producir no típicamente capitalistas. Sus posiciones serían opuestas a las llamadas “descampesinistas”, según las cuales no existe un lugar para los campesinos en el campo moderno y que, los así llamados, esconden, en realidad, a un sujeto social distinto: la clase obrera rural, por ejemplo. Si bien la tesis descampesinista tiene varios exponentes en la Argentina (Delich: 1970, 1972; Murmis y Waisman, 1969; Iñigo Carrera, N., 1984, 1999; Iñigo Carrera, V., 2009; Fuscaldo, 1985; Sartelli, 2008), previo a nuestros trabajos, no hay estudios que, desde esta óptica hayan abordado específicamente el análisis del caso santiagueño. Por el contrario, la mayoría de los autores que han tratado el tema pueden ser considerados defensores de la tesis campesinistas. Raúl Paz, por ejemplo, al igual que de Dios, considera la existencia del “campesino ocupante” y utiliza el mismo criterio para definir las EAP campesinas. Asimismo, establece 6 tipos de campesinos a partir de un estudio de caso en la localidad Los Pereyra (Paz, 1998, 2001, 2006). En similar sentido, Francisco Pescio y Marcela Román (Pescio y Román, 2009); y Nicolás Deambrosi y Andrea Mastrangelo (Deambrosi y Mastrangelo, 2009), crean tipologías a partir de las cuales pretenden conceptualizar al campesinado santiagueño. Por su parte, Roberto Benencia y Floreal Forni entienden al campesinado como aquel que no ha roto definitivamente sus lazos con la tierra (Benencia y Forni, 1988, 1991). La concepción de estos autores difiere de aquella sostenida por de Dios y Paz: mientras que éstos definen al campesino en función del tipo de EAP que ocupa, Benencia y Forni refieren únicamente a la existencia o no de un vínculo con la tierra. Por su parte, Alberto Tasso entiende la producción artesanal como una de las formas de producción campesina que, debido al escaso monto de ingresos que representa para las familias que analiza, no puede considerarse como la principal fuente de entrada (Tasso y Reinaldo, 2003). Finalmente, numerosos autores afirman la existencia de un campesinado santiagueño, pero que no se ocupan de tipificarlo ni cuantificarlo, sino que se centran en el estudio de las organizaciones político-sociales que desarrollan (Agosto, 2004; Barbetta, 2007; Barbetta y Lapegna, 2004; Bidaseca, 2009; Durand, 2006; Vallejos, 2009).

Antes de adentrarnos en el análisis de los datos cabe hacer algunas aclaraciones sobre su obtención y naturaleza. En primer lugar, todos los cuadros son de elaboración propia en base al Formulario de Caracterización Familiar confeccionado por el PROINDER (Proyecto de Desarrollo de Pequeños Productores Agropecuarios) y aplicado por la Subsecretaría de Desarrollo Rural y Agricultura Familiar de la Nación, Delegación Santiago del Estero, en el 2009. El PROINDER es un programa de cobertura nacional ejecutado por el Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación. Entre sus principales objetivos se encuentra el de mejorar las condiciones de vida del pequeño productor agropecuario pobre a través de la optimización de sus ingresos y el incremento de su grado de organización y participación. Para esto, financia inversiones de pequeña escala no reembolsables destinadas tanto a fomentar proyectos productivos y de infraestructura como a brindar asistencia técnica a los beneficiarios.

En este caso, trabajamos con la totalidad de casos, 220 del departamento de Atamisqui. Cabe aclarar, que el Formulario no fue completado por la totalidad de las familias rurales atamisqueñas, sino únicamente por aquellas que, por iniciativa propia, se presentaron para aplicar al subsidio del PROINDER de Apoyo a las Iniciativas Rurales. En segundo lugar, los solicitantes deben encontrarse agrupados y presentar un proyecto. En este caso, los aspirantes están congregados en ONG: APPSA (Asociación de Pequeños Productores de las Salinas Atamisqueñas de Guanaco Sombriana), AFOVEPPA (Asociación de Fomento Vecinal de Pequeños Productores Atamisqueños) y TUCUY LAO MANTA. Entre los objetivos de los proyectos presentados podemos mencionar: mejorar la provisión de agua, la producción ganadera y de granja, optimizar la infraestructura para la cría.

Los solicitantes deben poseer un determinado perfil. El Programa se destina a familias rurales pobres con ingresos provenientes del trabajo en el predio o a aquellas con entradas prediales complementadas con actividades remuneradas fuera de su parcela. También incluye a grupos cuyo principal aporte monetario proviene del trabajo extrapredial. Sin embargo, la acción prioritaria del programa se dirige a las primeras.

Una de las principales ventajas de esta fuente consiste en que todas las formas de ingreso contempladas son mensuradas en pesos, inclusive los ingresos por autoconsumo. Esto nos ha permitido cuantificar el porcentaje que representa cada una sobre el conjunto de los ingresos totales. El Formulario se aplica al titular, solicitante del subsidio, pero recoge información sobre todo su grupo familiar (3). Esto puede considerarse como una limitación de la fuente, capaz de generar cierta distorsión en los datos aportados, en particular aquellos referidos a los individuos, tales como su nivel educativo o su desempeño laboral.

Por último, los datos son complementados, en algunos casos, con extractos de entrevistas realizadas en abril del 2010 a pobladores rurales de Atamisqui residentes en algunos de los parajes donde se había aplicado el Formulario. De este modo, buscamos ilustrar con información cualitativa las conclusiones que surgen del análisis cuantitativo. Hemos decidido conservar en el anonimato a los entrevistados. Por ese motivo, serán identificados con un número y únicamente se hará mención al lugar en el que viven y, en algunos, a la organización a la cual pertenecen. Este último dato resulta significativo para nuestro análisis ya que algunos de los entrevistados integran las organizaciones que mencionamos más arriba y cuyos miembros han completado el Formulario (4).

1.Tierra y familia

En primer lugar, se observa que el 79% de las familias son poseedoras con ánimo de dueño de sus tierras. Es decir, no cuentan con las escrituras del terreno a su nombre pero viven en esos predios y hacen usufructo de ellos (5). Sólo el 3% de los pobladores considerados tiene título de la propiedad (cuadro 1). Asimismo, en el 99% de los casos no existen ha. arrendadas o prestadas a terceros (cuadro 8).

Por otro lado, el 32% de los grupos cuenta con entre 1 y 50 ha. y el 30% posee entre 101 y 300 (cuadro 2). Respecto al uso dado a las tierras, observamos, por un lado, que el 72% carece de ha. cultivadas y el 28% sólo cultiva entre 0,1 y 5 ha. (cuadro 3). Asimismo, la mayoría de las familias que tienen más de 100 ha., no las destinan al cultivo u ocupan una superficie mínima para ello (cuadro 3.1). Los siguientes fragmentos de entrevista ilustran los datos precedentes:

“[Verduras para autoconsumo no tenemos] (6) animales, cabras, gallinas, lo que uno pueda hacer en la casa, porque aquí por el tema de que no hay agua uno no puede tener verduras (…) Se lo compra. Vienen los verduleros aquí (…).” Entrevista 1 en La Paloma, Atamisqui, S. del E. 6-5-2010
“En mi casa yo tengo aproximadamente una ha. y media de cerco, que es donde cultivamos maíz, después todo lo que sea zapallo, ancos, calabaza, para consumo y algo en parte, ancos esas cosas, para la venta (…)” Entrevista 2 en el Hoyon, Atamisqui, S. del E., 6-5-2010

Por otro lado, en el 89% de los casos tampoco existen plantaciones perennes, y cuando sí las hay se trata de muy pocas ha.: entre 0,1 y 5 (10% de las familias) y más de 5 (1%) (cuadro 4). El 38% de los casos tampoco poseen pastizales y en el 47%, éstos ocupan entre 1 y 50 ha. (cuadro 5). En cambio, la mayoría tiene alguna ha. de monte; sólo el 2% carece de ello (cuadro 6). Por otro lado, observamos que la cantidad de ha. totales tiende a coincidir con la de ha. de monte (cuadro 6.1). Un primer elemento interesante que extraemos de los datos anteriores refiere a la ausencia de cultivos en la mayoría de los casos y la escasez de ha. con pastizales. Asimismo, la contabilización del monte como parte de las ha. ocupadas nos estaría indicando que esos terrenos son utilizados para el pastoreo de animales que, al ser criados a monte abierto, carecen de todo tipo de control sanitario. La falta de cultivos y forraje, producto en gran medida de la falta de superficie con riego (cuadro 7) imposibilita una adecuada nutrición del ganado:

“Caprinos tengo como 80 y en vacunos como 40, algo así (…) Hace años tenía mucho más ganado mayor (…)Y se me murieron por falta de pasturas y de agua. Porque yo tenía que traer agua desde Loreto (…).Y así pude salvar algunos. Económicamente no estaba bien como para poder comprar forraje y salvarlos.” Entrevista 3 en El Hoyon, Atamisqui, S. del E., 6-5-2010.

Se trataría de sectores que, en principio, no parecen subsistir de lo que producen, pues en la mayoría de los casos no cultivan ni crían animales en cantidades considerables como para abastecerse durante todo el año:

“Cabritos se ha vendido el año pasado 80 pesos cada cabrito. Habré vendido algo de 20 más o menos (…) Sería más en el invierno. Es la única etapa más o menos, después bueno, vendo alguna cabrilla algo así, pero es algo disperso, no es algo continuo (…).” Entrevista 2 en el Hoyon, Atamisqui, S. del E., 6-5-2010

Con respecto a la composición familiar, se observa que el 66% de los grupos no cuentan con miembros menores a los 5 años de edad y en el 80% de ellos no hay niñas que se ubiquen en ese rango (cuadro 9). Por otro lado, si consideramos los casos que tienen al menos un miembro de entre 6 y 15 años (el 60%), observamos que en el 63% al menos un miembro es mujer; en 87% al menos uno está estudiando y en el 80% al menos uno trabaja en la EAP (cuadro 10).

El 70% de las familias tiene mínimamente un miembro de entre 16 y 30 años (cuadro 11). En el 65% de ellas hay mujeres, en el 33% al menos un miembro estudia y en el 94% al menos uno trabaja en la EAP. En el rango de los 31 a los 65 años (cuadro 12), observamos que en el 83% de los casos al menos un miembro se ubica en esa franja, que en el 79% hay mujeres y que en el 97% como mínimo un integrante trabaja en la EAP.

Sólo el 23% de las familias cuenta al menos con un miembro mayor de 65 años (cuadro 13). En el 76% de éstas hay mujeres y en el 74% al menos un miembro trabaja en la EAP. Por último, teniendo en cuenta todos los rangos etarios (cuadro 14), observamos que en el 95% de los casos al menos un miembro es mujer, que en el 58% mínimamente un integrante estudia y que en el 99% al menos alguien trabaja en la EAP. Atendiendo ahora a la cantidad total de personas (1071) que integran el total de familias (220), podemos decir que el 47% son mujeres, que sólo el 24% estudia y que el 75% trabaja en la EAP.

2.Trabajo extrapredial

En primer lugar, observamos que sólo 11 personas trabajan permanentemente fuera del predio (cuadro 15). De ese total, el 45% es empleado, el 27% es peón rural y el 18% enfermera o trabajador sanitario. A modo ilustrativo, citamos un fragmento de la entrevistada 4, que es enfermera y que tiene una hija, integrante de AFOVEPPA, que es auxiliar de enfermería:

“Con mi sueldo nos manejamos para la comida (…) [Mi otra hija] es auxiliar en farmacia, tampoco consigue, pero se dedica a lo de los micro créditos, ella está en eso. Prestan un dinero a la gente, la parte de la organización de la AFOVEPPA.” Entrevista 4 en La Paloma, Atamisqui, S. del E., 6-5-2010.

El 73% de quienes tienen trabajo extrapredial permanente trabaja entre 101 y 200 hs. Es decir, 7 horas y media por día (sobre un promedio de 150 hs. mensuales) suponiendo que trabajan 5 días a la semana.

El 70% de los grupos posee al menos un miembro que realiza, como mínimo, una actividad rural extrapredial temporaria (7). Asimismo, las familias destinan la mayor cantidad de jornales al trabajo en el desflore o cosecha de maíz (8): de aquellas que consignan el 100% de sus jornales a una misma tarea, el 56% lo hace en el desflore (cuadro 16). La centralidad del trabajo asalariado temporario y, sobre todo, en los grandes semilleros, puede ilustrarse a partir de los siguientes fragmentos de entrevistas:

“[Mi hijo] mayor se dedica a salir a los trabajos de afuera, todo lo que sea trabajo golondrina como se dice, en el campo (…) En provincia de Bs. As., Córdoba, Chacabuco. Va a la desflorada, arándano, espárrago (…) Están saliendo siempre digamos, porque mi marido está trabajando más que nada con una empresa, Don Mario se llama, algo así, que está en Chacabuco, cómo es esto…una semillería, entonces ahí van más tiempo y están casi todo el año afuera. (…) [Mis hermanos] también se dedican a ir a las cosechas afuera (…) Esa es la tarea más bien cotidiana, digamos, de aquí de la zona.” Entrevista 2 en El Hoyon, Atamisqui, S. del E., 6-5-2010.
“Sí, trabajo afuera, salgo 2 meses, 3 meses, vengo, estoy 1 mes aquí y vuelvo. Me voy a la papa, a la cosecha de papa, a San Bernardo, Mar del Plata y después vengo y me voy a otro lado, desflorada (…) Me voy 2, 3 veces al año.” Entrevista 5 en La Paloma, Atamisqui, S. del E., 6-5-2010.

En cuanto a las actividades productivas no agropecuarias (9), la que más se repite (descartando la categoría otros) es la de albañilería (34%) y en segundo lugar la de fletero (21%) (cuadro 17).

3. Ingresos

Por último consideraremos la composición del ingreso familiar, teniendo en cuenta en qué medida proviene de cada una de las variables detalladas (cuadro 18 y gráfico 1). En el 53% de los casos, el ingreso por producción agropecuaria representa entre el 0,1 y el 30% de los ingresos totales. Asimismo, en el 35% no existen ingresos provenientes de esa fuente. Por otro lado, el 85% de las familias no perciben ingresos por producción no agropecuaria. El autoconsumo representa entre el 0,1 y el 30% de los ingresos para el 83% de los grupos. Por otro lado, el 41% no percibe ingresos en concepto de caza, pesca o recolección, mientras que para el 59% entre el 0,1 y el 30% de los ingresos totales provienen de allí. Por otra parte, sólo el 26% no percibe ingresos provenientes de la venta de mano de obra temporaria, mientras que el 74% sí lo hace. Para el 21% de las familias el ingreso extrapredial temporario representa entre el 0.1 y el 30% de las entradas totales, mientras que para el 52% de ellas se ubica entre el 31% y el 100% del total (gráfico 2). Asimismo, en el 30% de los casos supera el 50% de ese monto. La importancia de esta fuente de ingreso puede ilustrarse a partir del siguiente fragmento:

“Y bueno [cuando no vendemos nos arreglamos] con lo que ellos trabajan de afuera. (…) La realidad es que el dinero que entra es más de las changas de afuera. (…) Sueldo no tenemos ninguno (…) Lo más fijo es la changa de afuera. Ahora en este momento, en este mes vamos a decir, recién está trabajando mi marido aquí en mismo Hoyón, en una planta potabilizadora de agua, que viene del gobierno (…).” Entrevista 2 en El Hoyon, Atamisqui, S. del E., 6-5-2010.

Es destacable que el 68% de las familias cuyos ingresos por venta de mano de obra temporaria representan entre el 71 y 100 del total, no perciben entradas en concepto de producción agropecuaria. Asimismo, el 75% de las que poseen una entrada por venta de mano de obra transitoria de entre el 51 y 70% tienen, a su vez, un ingreso por producción agropecuaria de entre el 0,1 y 30% del total (cuadro 19). Es decir, estos grupos estarían completando sus ingresos, cuyo mayor aporte viene dado por la venta de mano de obra temporaria, con los obtenidos por producción agropecuaria:

“Bueno, sí, en lo económico él [mi hijo] hace sus aportes porque es el único que está trabajando, porque nosotros no tenemos ninguna entrada, ninguna mensualidad. La única entrada es la venta de ganado, nada más, que es una o dos veces al año (…).” Entrevista 3 en El Hoyon, Atamisqui, S. del E., 6-5-2010

El 95% de las familias carece de entradas por venta de mano de obra permanente. Asimismo, el 93% de ellas tampoco percibe ingresos en concepto de remesas y el 79% no cuenta con entradas derivadas de programas sociales, aunque para el 16% ese concepto representa entre el 0,1 y el 30% de sus ingresos totales. El 57% no tiene jubilaciones y pensiones, pero para el 16% representan entre el 31 y el 50% de sus ingresos. Por último, ninguna percibe ingresos por alquiler o arrendamiento de la tierra (cuadro 18). Los siguientes fragmentos ilustran los casos que viven de jubilaciones, pensiones, o planes sociales.

“Y nosotros disponemos de un sueldo mensual, sobre todo en los matrimonios jóvenes son la mayoría los que salen a las cosechas a trabajar (…) Hoy por hoy los que cuentan con un ingreso mensual son los mayores de 70 años [que están jubilados] o tienen una pensión por discapacidad (…). Pero la mayoría de las parejas jóvenes no. Son, como les llaman, golondrinas.” Entrevista 6 en El Hoyon, Atamisqui, S. del E., 6-5-2010. Miembro de AFFOVEPA.
“Nos arreglamos así con mi poquito sueldo [pensión madre de 7 hijos] y esperando que mis hijos vengan a solucionar las cuentas (…).” Entrevista 7 en La Paloma, Atamisqui, S. del E. 6-5-2010
“Yo he tenido el plan jefa hasta que ha aparecido el salario (…).” Entrevista 1 en La Paloma, Atamisqui, S. del E. 6-5-2010.
“Mi mamá es de edad ya, 75 años tiene, recibe la pensión de mi papá que ha fallecido. Ella trabajaba en fábricas en Bs. As., luego se ha venido a Atamisqui, trabajaba en los obrajes.” Entrevista 4 en La Paloma, Atamisqui, S. del E., 6-5-2010.

Para tener un acercamiento más preciso a la procedencia de los ingresos veamos qué porcentaje representa sobre el ingreso total, la sumatoria de ingresos extraprediales + transferencias formales (Ex+TF) (10). El 55,5% de los grupos analizados posee un ingreso Ex+TF de entre 71 y 100 % de los ingresos totales (cuadro 20 y gráfico 3). Asimismo, en el 83% de los casos los ingresos por ese concepto superan el 50% del ingreso total y sólo el 3% no reciben ingresos de este tipo. Si consideramos sólo las familias poseedoras con ánimo de dueño de sus tierras vemos que el peso de los ingresos Ex+TF es aún mayor: para el 59% esta entrada representa entre el 71 y 100% de sus ingresos totales. A su vez, en el 85% de los casos los ingresos por ese concepto superan el 50% del ingreso total y sólo el 3,4% carece de entradas de ese tipo (cuadro 21).

Por último, la totalidad de familias que tiene entre 1 y 10 ha. posee un ingreso Ex + EF que representa entre el 71 y el 100% de los ingresos totales. A su vez, para aquellas que cuentan con mayor cantidad de ha., de 301 a 400 (67%), entre el 71 y 100 del ingreso total también proviene de esa fuente (cuadro 22).

4. Conclusiones

En primer lugar, observamos que la mayoría de las familias analizadas son poseedoras con ánimo de dueño de las tierras que ocupan y que no las destinan al cultivo. Esto podría explicarse, probablemente, por la falta de superficie con riego. Por el contrario, la mayoría tiene ha. de monte, y en los casos en que las familias poseen más de 300 ha. de tierra se trata, precisamente, de áreas de ese tipo. Por lo tanto, la utilización de las tierras para el pastoreo de animales a monte abierto a raíz de la falta de cultivos y forraje suficiente nos estaría indicando que estos grupos no viven de la producción agropecuaria.

En segundo lugar, al considerar la composición familiar, podríamos decir que el nivel de escolarización primaria es elevado, mientras que el nivel de escolaridad secundaria y universitaria es prácticamente nulo. Por otra parte, sólo el 23% cuenta con miembros mayores a los 65 años, lo que estaría marcando que la esperanza de vida no es alta. Es destacable, en todos los rangos, que en la mayoría de los casos al menos un miembro trabaja en la EAP, lo que podría estar indicando que los grupos analizados viven del trabajo en el predio o de la agricultura familiar. Sin embargo, esto resulta poco probable si tenemos en cuenta la cantidad de ha. cultivadas y la cría de ganado a monte abierto, pero, sobre todo, el trabajo extrapredial y composición de los ingresos.

En tercer lugar, observamos que el trabajo extrapredial permanente es insignificante y lo mismo ocurre con las actividades productivas no agropecuarias. Por el contrario, son considerables los grupos cuyos miembros dedican jornales al trabajo rural extrapredial temporario, especialmente al trabajo en el desflore de maíz. El 70% posee al menos un miembro que realiza como mínimo una actividad rural extrapredial temporaria.

Finalmente, la importancia del trabajo extrapredial podemos medirla si contemplamos su peso en el conjunto de los ingresos totales. Como vimos, el 74% de las familias percibe ingresos por venta de mano de obra temporaria y para el 52% de ellas representa entre el 31 y 100% de su ingreso total. Asimismo, para el 53% de los grupos, los ingresos por producción agropecuaria no superan el 30% de los ingresos totales y el 35% no percibe entradas de ese tipo. Es decir, resulta evidente que las familias consideradas no viven de la producción agropecuaria. Tampoco podemos decir que subsisten gracias al autoconsumo porque, para el 83% de ellas, este recurso no aporta más que el 30% de sus ingresos totales y algo similar ocurre con la caza, venta y recolección. El porcentaje que percibe remesas, beneficios sociales y jubilaciones, parece, a simple vista, bajo. Sin embargo, al considerar los ingresos Ex+TF vimos que sólo el 3% de las familias carece de ellos, que en el 55,5% de los casos representan entre el 71 y 100% del total y que en el 83% superan el 50% del ingreso general. Porcentajes que se elevan si consideramos únicamente a los grupos que se encuentran en condiciones de mayor precariedad, los poseedores con ánimo de dueños y que son, paradójicamente, los que autores como Rubén de Dios caracterizan como campesinos. Por otro lado, la totalidad de familias que tienen entre 1 y 10 ha. poseen un ingreso Ex + EF que representa entre el 71 y el 100% de los ingresos totales.

En definitiva, las EAP con menos de 10 ha. y las EAP sin límites definidos, que serían el núcleo del campesinado, parecen ser, por el contrario, la base de la población más claramente obrera. Los datos cuantitativos y cualitativos precedentes nos estarían indicando que las familias consideradas no subsisten de la producción agropecuaria sino que, en la mayoría de los casos, deben vender su fuerza de trabajo para reproducir su vida y la de su prole. A partir de estos primeros datos, podemos afirmar, aún cuando se trate de una inicial aproximación al tema, que bajo la categoría “campesino” se esconde la clase obrera rural atamisqueña.

ANEXO:

MAPA 1: Departamento de Atamisqui

figura

CUADRO 1: Tipo de tenencia de la tierra

Tipo de tenencia
F
%
Prop. Ind. c/título perfecto
7
3,18
Prop. Ind. c/título en trámite
3
1,36
Prop. Com. c/título o en trámite
17
7,73
Posesión de tierra privada c/permiso
4
1,82
Posesión de tierra privada s/permiso
0
0
Sucesión indivisa
9
4,09
Arrendamiento, mediería, aparcería
5
2,27
Posesión de tierra fiscal
1
0,45
Otras formas
174
79,09
Total
220
100

CUADRO 2: Superficie (ha.)

Cantidad de H.
F
%
Entre 1 y 10
22
10
Entre 11 y 50
48
21,82
Entre 51 y 100
34
15,45
Entre 101 y 300
65
29,55
Entre 301 y 400
6
2,7
Entre 401 y 600
22
10
Más de 600
23
10,5
Total
220
100

CUADRO 3: Superficie con cultivos (ha.)

Cantidad de hectáreas
F
%
0
159
72,3
Entre 0,1 y 5
61
27,7
Total
220
100

CUADRO 3.1: Hectáreas destinadas al cultivo según cantidad de has. totales

Hectáreas con cultivos
Cantidad de hectáreas totales
Total
1 a 10
11 a 50
51 a 100
101 a 300
301 a 400
401 a 600
Más de 600
0 F
20
41
25
40
2
14
17
159
% Columna
90,90%
85,40%
73,50%
61,50%
33,30%
63,60%
73,90%
72,30%
0,1 a 5 F
2
7
9
25
4
8
6
61
% Columna
9,10%
14,60%
26,50%
38,50%
66,70%
36,40%
26,10%
27,70%
TOTAL F
22
48
34
65
6
22
23
220
% Columna
100,00%
100,00%
100,00%
100,00%
100,00%
100,00%
100,00%
100,00%

CUADRO 4: Superficie con plantaciones perennes (ha.)

Cantidad de H.
F
%
0
196
89,1
Entre 0,1 y 5
22
10
Más de 5
2
0,9
Total
220
100

CUADRO 5: Pastizales (ha.)

Cantidad de H.
F
%
0
84
38,18
Entre 1 y 50
103
46,82
Entre 51 y 100
15
6,82
Entre 101 y 300
14
6,36
Más de 300
4
1,82
Total
220
100

CUADRO 6: Monte (ha.)

Cantidad de H.
F
%
0
5
2,27
Entre 1 y 50
79
35,91
Entre 51 y 100
36
16,36
Entre 101 y 300
56
25,45
Entre 301 y 400
7
3,2
Entre 401 y 600
18
8,2
Más de 600
19
8,64
Total
220
100

CUADRO 6.1: Cantidad de ha. de monte según cantidad de has. totales

Hectáreas totales
Hectáreas de monte
Total
0
1 a 50
51 a 100
101 a 300
301 a 400
401 a 600
Más de 600
1 a 10 F
2
20
0
0
0
0
0
22
%Columna
40,00%
25,30%
0,00%
0,00%
0,00%
0,00%
0,00%
10,00%
11 a 50 F
0
47
0
1
0
0
0
48
%Columna
0,00%
59,50%
0,00%
1,80%
0,00%
0,00%
0,00%
21,80%
51 a 100 F
0
8
26
0
0
0
0
34
%Columna
0,00%
10,10%
72,20%
0,00%
0,00%
0,00%
0,00%
15,50%
101 a 300 F
3
3
9
50
0
0
0
65
%Columna
60,00%
3,80%
25,00%
89,30%
0,00%
0,00%
0,00%
29,50%
301 a 400 F
0
0
0
2
4
0
0
6
%Columna
0,00%
0,00%
0,00%
3,60%
57,10%
0,00%
0,00%
2,70%
401 a 600 F
0
0
1
1
3
17
0
22
%Columna
0,00%
0,00%
2,80%
1,80%
42,90%
94,40%
0,00%
10,00%
Más de 600 F
0
1
0
2
0
1
19
23
%Columna
0,00%
1,30%
0,00%
3,60%
0,00%
5,60%
100,00%
10,50%
TOTAL F
5

79

36

56

7

18

19

220

%Columna

100,00%

100,00%

100,00%

100,00%

100,00%

100,00%

100,00%

100,00%

CUADRO 7: Superficie con riego (ha.)

Cantidad de H.
F
%
0
211
95,91
Entre 0,5 y 2
9
4,09
Total
220
100

CUADRO 8: Prestado o arrendado a terceros (ha.)

Cantidad de H.
F
%
0
219
99,55
Entre 1 y 50
1
0,45
Total
220
100

CUADRO 9: Caracterización familiar (miembros de hasta 5 años)

Miembros
Total
Mujeres
F
%
F
%
NO
145
65,91
176
80
SI
75
34,09
44
20
Total
220
100
220
100

CUADRO 10: Caracterización familiar (miembros de entre 6 y 15 años)

Miembros
Total
Mujeres
Cuántos están estudiando
Cuántos trabajan en la EAP
F
%
F
%
F
%
F
%
NO
90
40,91
138
62,73
107
48,64
116
52,73
SI
130
59,09
82
37,27
113
51,36
104
47,27
Total
220
100
220
100
220
100
220
100

CUADRO 11: Caracterización familiar (miembros de entre 16 y 30 años)

Miembros
Total
Mujeres
Cuántos están estudiando
Cuántos trabajan en la EAP
F
%
F
%
F
%
F
%
NO
65
29,55
119
54,09
173
78,64
74
33,64
SI
155
70,45
101
45,91
47
21,36
146
66,36
Total
220
100
220
100
220
100
220
100

CUADRO 12: Caracterización familiar (miembros de entre 31 y 65 años)

Miembros
Total
Mujeres
Cuántos trabajan en la EAP
F
%
F
%
F
%
NO
37
16,82
76
34,55
42
19,09
SI
183
83,18
144
65,45
178
80,91
Total
220
100
220
100
220
100

CUADRO 13: Caracterización familiar (miembros de más de 65 años)

Miembros
Total
Mujeres
Cuántos trabajan en la EAP
F
%
F
%
F
%
NO
170
77,27
182
82,73
183
83,18
SI
50
22,73
38
17,27
37
16,82
Total
220
100
220
100
220
100

CUADRO 14: Caracterización familiar (total de miembros)

Miembros
Total
Mujeres
Cuántos están estudiando
Cuántos trabajan en la EAP
F
%
F
%
F
%
F
%
NO
0
0
12
5,45
92
41,82
3
1,36
SI
220
100
208
94,55
128
58,18
217
98,64
Total
220
100
220
100
220
100
220
100

CUADRO 15: Trabajo permanente

Oficio/actividad
F
%
Enfermera/trabajador sanitario
2
18,18
Peón rural
3
27,27
Empleado
5
45,45
Otro (comunicadora)
1
9,09
Total
11
100
Dedicación en hs./mes
F
%
Entre 1 y 50
0
0
Entre 51 y 100
2
18,18
Entre 101 y 200
8
72,73
Más de 200
0
0
S/d
1
9,09
Total
11
100

CUADRO 16: Trabajo temporario. Actividad más relevante, según jornales

Actividad
Jornales
Entre 0 y 50
Entre 51 y 99
100
F
%
F
%
F
%
Papa
3
3,09
2
3,92
4
4,65
Desflore/maíz
40
41,24
26
50,98
48
55,81
Arándano
33
34,02
11
21,57
9
10,47
Sin especificar
4
4,12
4
7,84
18
20,93
Otro*
17
17,53
8
15,69
7
8,14
Total
97
100
51
100
86
100

CUADRO 17: Actividades productivas no agropecuarias

Actividad
F
%
Doméstica
4
7,69
Albañil
10
19,23
Fletes
6
11,54
Artesanías/hilados
4
7,69
Canales
5
9,62
Otro**
23
44,23
Total
52
100

**Otro (queso de cabra, comerciante, costura, panadería, carbón, changarín, trabajos varios, red eléctrica, fábrica de baterías, gastronomía, tomero.)

CUADRO 18: Composición del ingreso familiar (ingresos anuales en $)

Procedencia de los ingresos
Rango de porcentajes
Producción agropecuaria
Producción no agropecuaria
Auto consumo
Caza, pesca, recolección
Venta mano obra temp.
Venta mano obra pte.
Remesas de familiares
Programas sociales
Jubilaciones / pensiones
Alquiler/ arrend. tierra
Otro (fletes)
F
%
F
%
F
%
F
%
F
%
F
%
F
%
F
%
F
%
F
%
F
%
0%
78
35,5
186
84,6
1
0,45
91
41,4
58
26,4
209
95
204
92,7
173
78,6
126
57,3
220
100
218
99,1
Entre 0,1 y 30 %
117
53,2
28
12,7
182
82,7
129
58,6
47
21,4
1
0,45
13
5,91
36
16,4
16
7,27
0
0
0
0
Entre 31 y 50%
20
9,09
4
1,82
30
13,6
0
0
49
22,3
4
1,82
3
1,36
5
2,27
36
16,4
0
0
0
0
Entre 51 y 70 %
5
2,27
0
0
6
2,73
0
0
32
14,6
5
2,27
0
0
2
0,91
25
11,4
0
0
2
0,91
Entre 71 y 100%
0
0
2
0,91
1
0,45
0
0
34
15,5
1
0,45
0
0
4
1,82
17
7,73
0
0
0
0
Total
220
100
220
100
220
100
220
100
220
100
220
100
220
100
220
100
220
100
220
100
220
100

CUADRO 19: Rango de porcentajes de ingreso por venta de mano de obra transitoria según % de ingresos por producción agropecuaria

Ingresos por producción agropecuaria
Ingreso por venta de mano de obra transitoria
Total
0
0,1 a 30
31 a 50
51 a 70
71 a 100
0 F
27
9
12
7
23
78
% Columna
45,00%
20,90%
23,50%
21,90%
67,60%
35,50%
0,1 a 30 F
21
30
31
24
11
117
% Columna
35,00%
69,80%
60,80%
75,00%
32,40%
53,20%
31 a 50 F
8
3
8
1
0
20
% Columna
13,30%
7,00%
15,70%
3,10%
0,00%
9,10%
51 a 70 F
4
1
0
0
0
5
% Columna
6,70%
2,30%
0,00%
0,00%
0,00%
2,30%
TOTAL F
60
43
51
32
34
220
% Columna
100,00%
100,00%
100,00%
100,00%
100,00%
100,00%

CUADRO 20: Ex +TF sobre el ingreso total

Rango % Ex+TF
F
%
0
7
3,2
Entre 1 y 15
2
0,9
Entre 16 y 30
4
1,8
Entre 31 y 50
24
10,9
Entre 51 y 70
61
27,7
Entre 71 y 100
122
55,5
Total
220
100

CUADRO 21: Poseedores con ánimo de dueño según porcentaje de Ex +TF

Rango % Ex+TF
Poseedores c/ ánimo de dueño
%
0
6
3,4
Entre 16 y 30
3
1,7
Entre 31 y 50
18
10,3
Entre 51 y 70
45
25,7
Entre 71 y 100
103
58,9
Total
175
100

CUADRO 22: Rango de porcentajes de ingresos Ex. + TF según ha.

Total de hectáreas
Rango porcentajes Y Ex+TF
Total
0
1 a 15
16 a 30
31 a 50
51 a 70
71 a 100
1 a 10 F
0
0
0
0
0
22
22
% Fila
0,00%
0,00%
0,00%
0,00%
0,00%
100,00%
100,00%
11 a 50 F
2
0
0
4
10
32
48
% Fila
4,20%
0,00%
0,00%
8,30%
20,80%
66,70%
100,00%
51 a 100 F
1
1
0
2
14
16
34
% Fila
2,90%
2,90%
0,00%
5,90%
41,20%
47,10%
100,00%
101 a 300 F
2
0
3
10
20
30
65
% Fila
3,10%
0,00%
4,60%
15,40%
30,80%
46,20%
100,00%
301 a 400 F
1
0
0
0
1
4
6
% Fila
16,70%
0,00%
0,00%
0,00%
16,70%
66,70%
100,00%
401 a 600 F
1
0
1
4
5
11
22
% Fila
4,50%
0,00%
4,50%
18,20%
22,70%
50,00%
100,00%
Más de 600 F
0
1
0
4
11
7
23
% Fila
0,00%
4,30%
0,00%
17,40%
47,80%
30,40%
100,00%
TOTAL F
7
2
4
24
61
122
220
% Fila
3,20%
0,90%
1,80%
10,90%
27,70%
55,50%
100,00%

GRAFICO 1: Procedencia de los ingresos familiares

figura

GRAFICO 2: Porcentaje de ingresos por venta de mano de obra temporaria

figura

GRAFICO 3: Porcentaje de Ingresos Ex. + TF

figura

Notas

(1) Puntualmente, el relevamiento incluye familias residentes en los siguientes parajes del mencionado departamento: La Paloma, Puesto del Rosario, Santa Dolores, Chilca Juliana, Corrales Nuevos, Huajla, Huiñaj Atum, La Noria, Los Sauces, Santa Isabel, Ventura Pampa, Azuzques, Guanaco Sombriana, Isla Verde, Ancocha, Brea Loma, Chica La Loma, El Remanzo, Laguna, Puesto de Díaz, San Antonio, San Dionisio, San José, San Luis, Saucioj, Simbol Pampa, Paraje Yacu Misqui, Ancocha, Chilquita, El Peral, El Hoyon, Las Lomitas, Medellín, Puesto Nuevo, Toro Human y Santa Rosa. Estos lugares corresponden a los parajes en los que se ha aplicado el Formulariode Caracterización Familiar del PROINDER. No se trata, por lo tanto, de una elección hecha por la autora, sino de una característica de la muestra utilizada.

(2) De la población total departamental, el 72% es rural. De ésta el 11% es población rural agrupada y el 89% rural dispersa.

(3) El Formulario consta de 15 páginas y recopila datos sobre el grupo familiar; la ubicación geográfica; las tierras; el trabajo asalariado del conjunto de los integrantes; las actividades productivas; la composición del ingreso familiar; la vivienda; la experiencia socio-organizativa; la pertenencia o no a pueblos originarios.

(4) La forma de acceso a la fuente estadística preserva el anonimato de quienes completaron los formularios. Por este motivo, no es posible saber si se trata de las mismas personas que han sido entrevistadas. Sin embargo, existe una elevada posibilidad de que así sea. En efecto, aunque no hubiera una concordancia exacta, el que las entrevistas hayan sido realizadas a miembros de las mismas localidades, con el mismo perfil y, en algunos casos, pertenecientes a las mismas organizaciones, implica que fueron contestadas por sujetos de la misma base social que aquella de las familias que contestaron el Formulario del PROINDER.

(5) La mayoría de las familias consideradas son poseedoras con ánimo de dueño de las tierras que habitan. Es decir, en algún momento se han instalado en esos predios de los cuales no son propietarias en términos formales. De allí que algunos autores, como Paz y de Dios, llamen a este sector “campesino ocupante”. Sintéticamente, pueden identificarse dos momentos de ocupación de tierras: uno en los '40 y otro en los ´60, ligados a la retirada de las empresas forestales de la región. Ante la pérdida del empleo, las familias obreras que trabajaban en los obrajes se instalan en las tierras abandonadas y comienzan a vivir de distintas actividades como el desmonte, el cultivo de subsistencia, la producción para el mercado y las migraciones estacionales. Algunos autores han denominado a este proceso “campesinización” (Guaglianone, 2001; Zavala, 2004).

(6) Las frases consignadas entre corchetes han sido, en todos los casos, acotaciones aclaratorias agregadas por la autora.

(7) Para poder hacer este cálculo consideramos que 1 miembro de la familia en cuestión realiza sólo 1 actividad extrapredial temporaria, lo que da un total de 155 familias en esa situación. Es decir, hay familias que cuentan con más de 1 miembro que trabaja fuera y otras en las que 1 miembro va a más de una actividad; sin embargo, para simplificar, hicimos el cálculo con esa salvedad.

(8) Ver: Desalvo, Agustina (2009): “Los obreros santiagueños en el desflore de maíz. Proceso y condiciones de trabajo”, en Anuario CEICS, n°3, ediciones ryr, Buenos Aires.

(9) El total, 52, no refiere a las personas, sino a la cantidad de veces que cada actividad se repite. Si consideráramos el total de personas que realizan actividades productivas no agropecuarias deberíamos hablar de 47 casos.

(10) Los ingresos Ex+TF incluyen: ingreso trabajo permanente + ingreso trabajo transitorio + ingreso jubilaciones y pensiones + ingreso remesas + ingreso producción no agropecuaria + ingresos por beneficios sociales.

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Fecha de recibido: 12 de octubre de 2010.
Fecha de aceptado: 11 de marzo de 2011.
Fecha de publicado: 5 de julio de 2011.

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