Mundo Agrario, vol. 12, no 24, primer semestre de 2012 - Jacinto
Mundo Agrario, vol. 12, nº 24, primer semestre de 2012. ISSN 1515-5994
Universidad Nacional de La Plata.
Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación.
Centro de Historia Argentina y Americana

Artículo/Article

Vínculos urbano-rurales y construcción de nuevas territorialidades en asentamientos de rango menor

Urban-rural linkages and the rise of new territorialities on lower rank settlements

Guillermina Jacinto

Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas
Centro de Estudios Sociales de América Latina
Universidad Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires, Argentina
gjacinto@fch.unicen.edu.ar

Resumen
La homogeneización productiva ha trastocado los procesos de construcción territorial induciendo cambios en la naturaleza, intensidad y direccionalidad de los vínculos urbano-rurales en región pampeana. La creación de nuevas articulaciones y/o la redefinición de las interacciones preexistentes involucran dimensiones funcionales, institucionales y espaciales, dando origen a formas específicas de resolución territorial. A partir de enfoques superadores de las aproximaciones sectoriales y dualistas intrínsecas al paradigma de la modernización, que han impregnado la interpretación de procesos de construcción territorial a partir de la oposición "campo-ciudad", se propone la indagación a partir de la convergencia de macroprocesos que trastocan las trayectorias territoriales, al tiempo que renuevan la naturaleza de los vínculos urbano-rurales (avance de la pluriactividad, emergencia de nuevos actores y usos del suelo en los espacios rurales, urbanización difusa).
Dentro de esta perspectiva, los asentamientos de rango menor en región pampeana, constituyen ámbitos privilegiados para la exploración de las modalidades que asumen las articulaciones urbano-rurales, en tanto lugares alcanzados por el proceso de homogeneización productiva, mostrando cómo la emergencia de nuevos actores, lógicas y escalas de acción, interpela las aproximaciones tradicionales de análisis de los vínculos urbano-rurales y exige la necesidad de renovar enfoques, regulaciones e instrumentos solidarios con la gestión territorial sustentable.

Palabras claves: vínculos urbano-rurales, territorialidades, asentamientos de rango menor, región pampeana.

Abstract
Productive homogenization has altered the territorial construction processes inducing changes in the nature, intensity and directionality of urban-rural linkages in the pampean region. The creation of new joints and/or the redefinition of the pre-existing interactions involve functional, institutional and spatial dimensions, giving rise to specific forms of territorial resolution. Starting with approaches that upgrade the sectorial and dualistic approaches intrinsic to the paradigm of the modernization that have permeated the interpretation of processes of territorial construction from the opposition "campo-ciudad", it is proposed the inquiry from the convergence of macroprocesses that alter territorial trajectories, renewing at the same time the nature of the urban-rural linkages (the progress of the pluriactivity, the emergence of new actors and land uses in rural areas, the diffuse urbanization).
Within this perspective, the minor settlements in the pampean region, constitute fields privileged for the exploration of modalities that take on urban-rural linkages. That shows how the emergence of new actors, logics and scales of action, challenges the traditional approaches of analysis of the urban-rural linkages and requires the need to renew approaches, rules and instruments in solidarity with the sustainable land management.

Keywords: urban-rural linkages, territorialities, settlements of lower rank, pampean region.


1. Introducción

La homogeneización productiva ha introducido profundas mutaciones territoriales en los espacios rurales pampeanos, e inducido cambios en la naturaleza, intensidad y direccionalidad de los vínculos urbano-rurales. En el transcurso de las últimas dos décadas se ha asistido a la redefinición de las interacciones y a la creación de nuevas formas de articulación funcional, institucional y espacial rural-urbanas, dando origen a nuevas territorialidades. Los abordajes teóricos anclados en la "nueva ruralidad" y en la "urbanización difusa" ayudan a comprender cómo los macroprocesos homogeneizantes construyen una trama de actores y de redes tangibles e intangibles, que desdibujan fronteras y trasponen escalas, a través de los cuales los territorios se reconstruyen como síntesis de horizontalidades y verticalidades (Santos, 1997). En este movimiento, mutaciones, a la vez amplias y profundas, pueden, en algunos casos, fragilizar, y en otros revitalizar, los entramados socio-productivos locales.

Al interior del sistema de asentamientos que estructura el territorio de la Provincia de Buenos Aires articulando centros de diferente jerarquía, los asentamientos de rango menor constituyen ámbitos privilegiados para la exploración de nuevas territorialidades en torno a las interdependencias urbano-rurales.(1)

2. Territorio, actores y vínculos urbano-rurales

El estudio de transformaciones territoriales, desde el análisis de los vínculos urbano-rurales, se entronca en los debates científicos y políticos sobre el rol jugado por los espacios rurales y urbanos en cada proyecto de desarrollo territorial.

La interpretación de las relaciones "ciudad-campo" -a través de enfoques dicotómicos, del continuum urbano-rural o de fragmentación territorial- se ha inscripto en las evoluciones sociales, económicas, culturales y políticas, que alcanzaron al mundo urbano y rural, desde los años cincuenta (Mathieu, 2004). La envergadura que supone el examen simultáneo, tanto de las mutaciones urbanas como de las rurales, explica la escasez relativa de abordajes centrados en el objeto "vínculos urbano-rurales", así como el carácter de los aportes que se han realizado sobre el tema, posicionados bien en el estudio de los espacios rurales, bien en el de los espacios urbanos.

Diferentes ámbitos disciplinares y aproximaciones teóricas vienen interpelando la capacidad analítica y prospectiva de los modelos clásicos en los que dominaban visiones sectoriales y fragmentarias para el análisis de la realidad territorial. En la línea de renovación de los estudios regionales, diferentes disciplinas sociales han convergido en la construcción de conocimientos, para la comprensión de las interdependencias rural-urbanas, de las nuevas modalidades y estructuras de gobernanza rural, de las intervenciones públicas y de las acciones colectivas para el desarrollo de las comunidades rurales. Privilegiando enfoques integrados, las investigaciones han confluido en que desarrollo urbano y rural no son factibles de manera autónoma, requieren estar articulados entre sí e inscriptos en un proyecto de desarrollo territorial, para revertir situaciones críticas de inequidad social e insostenibilidad ambiental.

Siguiendo estas perspectivas, el análisis de las interacciones urbano-rurales ha estructurado programas europeos de investigación, examinando comparativamente experiencias de periurbanización a diferentes escalas, en el marco de definición de políticas de desarrollo regional.(2) En ellos, se ha privilegiado la construcción de indicadores de cambio de los vínculos urbano-rurales y el monitoreo de procesos de construcción de espacios periurbanos, insumos básicos sobre los cuales sustentar políticas comunitarias de equidad socioterritorial, orientadas a afianzar el policentrismo y gestionar la urbanización difusa.(3) Los abordajes latinoamericanos han centrado el examen de los impactos homogeneizantes de la globalización y la urbanización sobre los espacios rurales asociados a formas de vida campesinas. Hacen referencia, a la emergencia de nuevas actividades económicas, mediaciones institucionales y vinculaciones funcionales, ligadas a los procesos de dispersión urbana y absorción rural, que ganan visibilidad en los espacios periurbanos metropolitanos.(4)

La aludida renovación de enfoques interpretativos ha posicionado con fuerza el examen de los discursos y de los dispositivos de acción, entendiendo la influencia sustancial que ejercen las prácticas y representaciones -individuales y colectivas-, en torno a las interacciones urbano-rurales y la construcción de nuevas territorialidades. Los actores se apropian de un espacio -lo 'territorializan'- a través de un conjunto de prácticas y expresiones materiales y simbólicas (Lobato Correa, 1994:251), y en ese proceso de apropiación/producción, el espacio es labelizado, modificado, transformado por las redes y flujos que ahí se instalan (Raffestin, 1986:143).

Entendiendo que "[...] el espacio 'material' no existe en sí mismo, sino que se encuentra siempre en relación con la manera en que él es descripto, apropiado y vivido" (Glesener y Kmec, 2010:2), interesa reconstruir la trama de actores, lógicas y escalas de acción para: [...] tener una percepción más cerca de la gente, de la historia vivida, del mosaico de realidades sociales, económicas, culturales [...], indagar cómo cada conjunto socio-cultural (territorial) ha vivido esta transformación, la ha controlado o ha sucumbido (Gaignard, 2001:3).

En este trabajo, focalizamos el estudio en asentamientos de rango menor localizados en espacios rurales y bajo influencia de ciudades medias,(5) insistiendo en el rol determinante que los vínculos urbano-rurales juegan en la construcción de nuevas territorialidades, al interior de los núcleos que componen la red de asentamientos.(6) En este sentido,

[...] retener la mirada desde lo micro, no significa circunscribirse a una lectura de las singularidades socio-espaciales [...] sino que éstas son reinterpretadas como siendo el reflejo de un cierto contexto social, económico, cultural, en el seno del cual está inmerso el objeto espacio. (Gumuchian, Grasset, Lajarge y Roux, 2003: 8)

En el centro de procesos, cuyos actores y lógicas de acción se despliegan en contextos multiescalares, los asentamientos de rango menor son alcanzados por la renovación de las formas de apropiación de lo rural por lo urbano, sustentada en parte "...en la preocupación ambiental y en la concepción del campo como espacio recreativo, pero además en que los habitantes urbanos proyectan sobre él un cierto número de valores (libertad, autenticidad)" (Cary, Joyal, 2010:17).

Aquel movimiento de reapropiación de los rural por lo urbano, vehiculiza la construcción de nuevas territorialidades, donde se amalgaman las figuras de "campagne-ressource" que corresponde a la función productiva, "campagne-cadre de vie" que agrupa funciones residenciales y turístico-recreativas y "campagne-nature" que revaloriza la dimensión natural de los espacios rurales (Perrier-Cornet, Ph., 2002). De acuerdo con ello, [...] los territorios rurales [...] no son solamente espacios de extracción de recursos primarios, sino espacios de vida en comunidad de pequeño tamaño que ofrecen una alternativa a la ciudad y un ambiente que requiere acciones de preservación. (Jean, 2010:248).

Como veremos a continuación, las recomposiciones así producidas ponen de relieve tensiones y contradicciones por el 'uso compartido' de territorios, hasta hace poco más de una década exclusivamente movilizados por lógicas productivas agrícolas.

3. Vínculos urbano-rurales y asentamientos de rango menor en el sudeste bonaerense

La localización y funcionalidad de los núcleos que conforman el sistema de asentamientos del sudeste bonaerense, expresan el patrón histórico de puesta en valor, poblamiento y organización político-institucional de esta subregión pampeana.

Desde fines del siglo XIX, la subregión se constituyó en un espacio económico funcional a la estructuración de la Argentina agroexportadora. A partir de entonces, el modelo de poblamiento del área fue producto de la vinculación que históricamente han mantenido los espacios urbanos con sus entornos rurales, configurando una estructura de asentamientos caracterizada por la heterogeneidad de sus unidades territoriales. La matriz organizacional creada por la funcionalidad económica fue anclándose en la arquitectura político-institucional municipal, a través de la cual la localidad cabecera del Partido, comanda el espacio departamental constituido por un núcleo urbano principal y un espacio rural donde la población se distribuye de manera dispersa o aglomerada en un número variable de parajes y asentamientos de rango menor.

Son asentamientos de rango menor (ARM) los núcleos de menor jerarquía dentro de los límites administrativos de un Partido, localizados en los espacios rurales, que aglomeran población por fuera de la cabecera departamental, y cuyo dinamismo es tributario de las lógicas urbano-rurales que animan los territorios donde se inscriben.

Los ARM han constituido históricamente centros de servicio para las poblaciones residentes y para los territorios circundantes. Sus funciones tradicionales de aprovisionamiento a los espacios/producciones rurales, fueron trastocadas por procesos multiescalares de amplio impacto sobre el dinamismo local. Los ARM son territorios construidos a partir de la integración de dimensiones materiales e inmateriales, y concebidos simultáneamente como: i) espacios de producción económica, con una específica dotación de recursos y dinámica de actores; ii) lugares de memoria y patrimonio que conservan las trazas del pasado; iii) áreas de sociabilidad, más o menos intensa según los vínculos de proximidad, vecindad y parentesco; iv) lugar donde se construyen las representaciones ciudadanas (Pagès y Pélissier, 2000).

En el sudeste de la Provincia de Buenos Aires, la heterogeneidad de estas localidades se corresponde con una importante diversidad de situaciones funcionales, explicativas, al mismo tiempo, de una significativa pluralidad de trayectorias socioterritoriales. En la mayor parte de los casos, los ARM se identifican como pueblos rurales constituidos como centros de servicio y de acopio de la producción agrícola, en torno a nodos de transporte ferroviario o carretero, cuyos tejidos socio-productivos se han reconfigurado a partir de la profundización del modelo productivista. En otros casos, los ARM se configuraron como localidades minero-industriales sujetas a procesos de declive y revitalización, de acuerdo con los ciclos de la producción dominante, marcados por la demanda interna del mercado de la construcción y de la obra pública. En fin, un conjunto de ARM se originó y consolidó como centros turísticos, ganando visibilidad, bien como opción a los destinos masificados 'sol y playa' de la costa bonaerense, bien como nuevos destinos en el marco de afianzamiento de modelos de turismo alternativos.

En tanto el estudio de transformaciones territoriales inducidas por procesos globales de amplio espectro ha tenido como objeto casi excluyente a los territorios-faro de la mundialización (áreas metropolitanas, distritos industriales, polos tecnológicos), un conjunto de líneas de investigación, con foco en pequeñas localidades y pueblos rurales, ha explicado su dinamismo demográfico, mostrado su rol dentro de los sistemas urbanos regionales y examinado los ciclos de crisis y recomposición socio-territorial desde la década del 90.(7)

Las transformaciones en los sistemas productivos agrícolas (agriculturización), en las cadenas agroindustriales (concentración) y en las industrias urbanas (reestructuración), han impactado fuertemente sobre los espacios rurales, las relaciones campo-ciudad y la dinámica de los espacios urbanos de base agraria: el despoblamiento de los pequeños centros en territorios agrícolas e industriales se acentúa, las pequeñas y medianas empresas de producción y servicios pierden su dinamismo, y nuevas modalidades de articulación redefinen el posicionamiento de la red local de asentamientos (Gorenstein, 2001).

Si la homogeneización productiva es el proceso dominante de construcción territorial regional, se observa, asimismo la co-presencia de otras trayectorias, invisibles en los análisis sectoriales-productivistas. Aunque de carácter incipiente y alcance local, esas trayectorias se apoyan en la localización y desarrollo de nuevas funciones en los espacios rurales y ARM, manifestándose como indicadores de cambio en los vínculos urbano-rurales que animan el sistema de asentamientos en el sudeste bonaerense.

4. Vínculos urbano-rurales y ARM en Tandil

Desde fines del siglo XIX, el actual espacio rural del Partido de Tandil se fue configurando como un área agroganadera mixta, con un funcionamiento subordinado a los ciclos de demanda de los mercados nacional e internacional. Las características de las actividades presentes y las formas de organización de la producción fueron determinando el patrón de distribución de población y de asentamientos, así como las modalidades de articulación urbano-rurales (Jacinto, 2003).

El modelo de poblamiento del Partido fue organizando un sistema de asentamientos que articuló la cabecera departamental (ciudad de Tandil, 123.000 habitantes en la actualidad), con localidades de rango menor localizadas en el espacio rural y estructuradas en torno a estaciones ferroviarias, centros de colonización o ejes viales.

Los ARM, María Ignacia (Estación Vela) (1800 habitantes aproximadamente) y Gardey (alrededor de 550 habitantes), son reconocidos como centros de servicio rural de primera categoría. De la Canal, Iraola, Fulton, Azucena, La Pastora, son centros de servicio rural de segunda categoría (Municipalidad de Tandil, 2005).

Con accesos asfaltados hasta la RN226 y la RP74 respectivamente, Gardey se localiza 20 km y María Ignacia 50 km al sudoeste de la ciudad de Tandil. Ambas localidades cuentan con delegado municipal, agrupan actividades de apoyo a la producción rural y un conjunto de servicios de proximidad para las poblaciones residentes. Los parajes rurales que otrora albergaran un caserío, escuela y almacén de ramos generales, han perdido importancia como nodos de intercambio y experimentado un profundo proceso de despoblamiento.(8)

La dinámica de los ARM fue atravesada, durante el siglo XX, por los ciclos de auge y declive de las actividades dominantes en el espacio rural, así como de las actividades y funciones urbanas presentes en la ciudad de Tandil.

Por un lado, los ARM desarrollaron funciones residenciales y de prestación de servicios de proximidad, para la población aglomerada y dispersa en el espacio rural (escuela primaria y secundaria, almacén de ramos generales, hospital, correo, servicio de electricidad, agua corriente, televisión por aire y cable, asfalto, internet, recolección de residuos domiciliarios). Por otro lado, acogieron actividades de apoyo y de servicio a las explotaciones agrícolas y minero-extractivas (comercios, talleres, depósitos, estaciones ferroviarias de carga, cooperativas de acopio), contribuyendo a la consolidación de una densa trama socioproductiva local, hasta mediados del siglo XX.

La expansión agrícola y ganadera y el dinamismo de las explotaciones mineras presentes en el área, convergían en la creación de un robusto mercado de trabajo y en la localización de la mano de obra en el espacio rural, localización que se producía bien de manera dispersa, bien de forma aglomerada en parajes o en centros de servicio.

En un contexto donde la oposición "campo-ciudad" fundaba los vínculos asimétricos y contradictorios entre "el mundo rural" y "el mundo urbano", el dinamismo de los ARM se asimilaba al funcionamiento del "mundo rural" por la presencia dominante de usos agrícolas, de población vinculada con las actividades primarias y la coexistencia entre espacio de residencia y de trabajo de los habitantes rurales.

A mediados del siglo XX, un conjunto de procesos -industrialización sustitutiva, reformas agrarias, desactivación del servicio ferroviario, mecanización agrícola-, iniciaría la ruptura del modelo de poblamiento rural vigente.

Desde la década del 60, la agriculturización impulsó la reorientación productiva de los espacios rurales del Partido de Tandil, que giraron hacia la agricultura continua con reducción/desplazamiento de la ganadería (Nogar, Jacinto, 2009). Profundizado el proceso de mecanización agrícola, la disminución de la mano de obra empleada en las tareas agrícolas, se tradujo en la contracción de los mercados de trabajo, reduciendo la necesidad de trabajadores con residencia permanente en el espacio rural.

La pérdida de capacidad de la economía rural para crear empleo, el despegue industrial y la expansión de servicios urbanos intensivos en mano de obra, crearon las condiciones para alimentar un movimiento migratorio rural-urbano, en busca de oportunidades laborales y mejores condiciones de vida (Velázquez, 1998), indicativos al mismo tiempo, de la relación subordinada de los ARM y espacios rurales en un esquema de construcción territorial centrado en la ciudad de Tandil.

El "despoblamiento" rural significó la "redistribución" de la población al interior del Partido, manifestado en el crecimiento demográfico de la ciudad de Tandil, la reducción absoluta y relativa de la población dispersa, la disminución del número de habitantes de los parajes y la estabilidad / estancamiento demográfico de los ARM de mayor tamaño, María Ignacia y Gardey:

[...] antes estaban en el campo como tractoristas o maquinistas, ahora los pocos que salen al campo, tampoco se quedan en el campo, van y vienen todos los días al pueblo [...] (Contratista de servicios).

[...] gente cada vez hay menos. A la gente le tira la ciudad, tienen más comodidades [...] en el campo no tenés nada. En el Paraje La Pastora donde está mi campo, ni el almacén ha quedado. La población se ha ido yendo, la emigración es impresionante (Productor tambero).

[...] lo que mantuvo y agrandó en su tiempo a Gardey fue la escuela [de concentración] Se trajeron muchos chicos en una campaña muy grande [...] (Residente de Gardey)".

Los cambios en la organización técnica y empresarial de la producción, promovidos por la agriculturización, fueron disolviendo la estructura social agraria organizada en torno a la propiedad de la tierra y de los medios de producción, y del mercado de trabajo asalariado. Se redujo la participación de la agricultura familiar, continuó el desplazamiento de la mano de obra rural así como la expulsión de pequeños y medianos productores, muchos de los cuales salieron de la esfera de la producción y se transformaron en rentistas (Nogar, G., 2005).

La emergencia de nuevos actores de la producción como las sociedades anónimas y los grupos de accionistas ("pools de siembra") fueron ganando visibilidad en Tandil desde la década del 90: arriendan vastas extensiones productivas, participan en las grandes estructuras de comercialización del sector y actúan maximizando beneficios y minimizando riesgos, con privilegio de estrategias de valorización financiera (Posada, 1998).

La aparición de lógicas productivas extrasectoriales y extralocales marcan una nueva inflexión en la construcción de territorialidades y de vinculaciones urbano-rurales a escala local. Así, la reestructuración de actores y actividades en el espacio rural, interpela el rol tradicional de los ARM como prestadores de servicios a la producción:

[...] estoy preocupado por la situación de las estaciones de servicio pequeñas por la falta o escasa competitividad, en relación a las grandes estaciones de servicio. Para subsistir tuve que diversificar las actividades y servicios que les brindo a mis clientes, que son los pobladores de Gardey y los pequeños productores de la zona. Además del expendio de combustible, la estación de servicio tiene un taller mecánico, de cambio de aceite y también tiene un pequeño kiosco [...]. Es muy difícil vender combustible a precios competitivos, ya que los grandes productores asociados a los pools de siembra adquieren rebajas en los precios de los combustibles de las grandes petroleras como YPF, Petrobras, al comprar en grandes volúmenes, miles de litros de gasoil [...] (Propietario de la estación de servicio de Gardey).

La percepción de los residentes revela las dificultades de vida y la sensación de un futuro incierto para los habitantes rurales, cuando ven eclipsar cotidianamente las posibilidades de relanzamiento del dinamismo local en los ARM, en tanto ese dinamismo es asimilado exclusivamente a la prestación de servicio a los espacios rurales. Frente a ello, nuevos actores, procesos y funciones prefiguran nuevas tensiones y formas de construcción territorial, ancladas en la renovación de los vínculos urbano-rurales entre los ARM y la ciudad de Tandil, pero también entre los ARM con otros espacios regionales y nacionales.

5. Nuevas territorialidades en ARM en Tandil

Frente al amplio espectro de transformaciones, analizaremos aquellas que caracterizan la dimensión funcional de los vínculos urbano-rurales, asociada al consumo de los espacios rurales y que alcanzan, transformándolo, el rol tradicional de los ARM como centros de prestación de servicios.

En este sentido, aunque los espacios rurales del Partido de Tandil conservan una función esencialmente productiva, la producción agrícola no agota el espectro de actividades presentes. En la última década, las funciones residenciales, recreativo-turísticas y ambientales muestran cómo los espacios rurales y ARM devienen espacios de consumo, a partir de la nueva mirada y la valorización del "campo" portadas por los habitantes urbanos, y facilitadas por el incremento de la movilidad.

5.1. La expansión residencial activa la valorización inmobiliaria

En el período 1970-1990, -los años de consolidación de Tandil como ciudad media-, las áreas suburbanas y periurbanas expresaban la forma convencional en que se producía la expansión del uso residencial sobre los espacios rurales. Desde entonces, al tiempo que crecimiento demográfico y periurbanización se afianzaban, fue incrementándose el precio de tierras y de bienes inmuebles en la ciudad, en el marco de las restricciones impuestas por un nuevo sistema de regulación municipal a la apropiación y uso del suelo (el Plan de Desarrollo Territorial de Tandil -PDTT- desde 2005).

Ante un contexto de escasez relativa de tierra urbana, la proximidad a la ciudad de Tandil ha reposicionado a los ARM como espacios residenciales alternativos, desencadenando en ellos un movimiento de valorización inmobiliaria que reposa tanto en el incremento de la demanda como en la fijación de la oferta de propiedades y de terrenos vacantes.

Frente a la situación dominante de jóvenes y familias que terminaban fijando residencia definitiva en Tandil como culminación del proceso de migración rural-urbana, en la actualidad, se ha incrementado el número de residentes locales que optan por permanecer en el pueblo aún teniendo su empleo en la ciudad, aprovechando el mejoramiento de las condiciones de accesibilidad a los asentamientos. Este movimiento es reforzado por un crecimiento del número de foráneos que prefiere fijar residencia en los pueblos, concretando así el acceso a la propiedad con menores costos que en Tandil. Los procesos de valorización son activados también por la restricción de la oferta: "Es muy común observar, cuando recorremos el pueblo, carteles de venta de inmobiliarias de Tandil [...], pero los inconvenientes se presentan con respecto a la documentación correspondiente a la sucesión" (Residente de Gardey).

La regularización dominial de tierras para que ingresen al mercado inmobiliario es un proceso impulsado por el gobierno municipal, con el objetivo de reducir el precio por aumento de la oferta:

[...] más del 30% del territorio urbano de Gardey está compuesto por terrenos abandonados y fuera del mercado. En su mayoría son de particulares que fallecieron hace mucho tiempo y se desconoce si tienen herederos. Hay terrenos que registran deudas de entre 30 y 40 años con la Municipalidad de Tandil. En estos casos, el Código Civil permite que las propiedades sean ejecutadas en remate judicial. [...] impulsaremos esta medida porque una vez que alguien compre los terrenos ociosos, éstos ingresarán al mercado inmobiliario, contribuirán a que bajen los precios y estarán disponibles para los interesados. (Funcionario de la Municipalidad de Tandil).

Desde el Programa Desarrollo local en los Centros de Servicios Rurales del PDTT, el gobierno municipal impulsa la "creación de proyectos específicos de apoyo para garantizar el acceso a la vivienda propia" y proporciona asistencia jurídica en el tema tierras:

[...] se respondió a la necesidad imperante de vecinos que acudieron a la Municipalidad en busca de alguna solución respecto al dominio de los inmuebles que poseían en forma precaria. Según cuál sea la situación de cada inmueble se brinda el asesoramiento, o si se cumplen con los requisitos para escriturar gratuitamente se materializa la posibilidad de obtener una escritura otorgada por la Escribanía General de Gobierno" (Funcionaria de la Municipalidad de Tandil).

La restricción impuesta por la rigidez de la oferta de vivienda es percibida localmente como un obstáculo a la posibilidad de crecimiento de los asentamientos, en tanto va debilitando las expectativas de los locales y podría desactivar la intención de radicación de nuevas familias: "Hoy tenemos anotadas alrededor de 300 familias para obtener su casa. Algunos siguen estando [en el pueblo] porque viven con sus padres o familiares y otros vendrían a vivir a Vela, pero no encuentran casas." (Delegado Municipal de María Ignacia).

Si bien el estancamiento/decrecimiento de la población rural aglomerada y dispersa permanecen como tendencias dominantes, interesa señalar la importancia que reviste en términos cualitativos, la instalación de nuevos habitantes, en tanto se revierte la imagen de los pueblos rurales como "territorios de éxodo y abandono":

En estos últimos dos años se han vendido varios terrenos y la gran mayoría a gente de afuera con miras de construir. Por otra parte, los mismos de Gardey están comprando terrenos para hacer la casa propia (el caso del veterinario, de los dueños de camiones). En este momento, se deben estar construyendo 7 u 8 casas. La tendencia de Gardey va a ser más a crecer [...] De los pueblos de campo, va a ser el único que va a crecer, por el acceso de asfalto y la cercanía a Tandil. (Residente de Gardey).

El PDTT establece condiciones especiales de urbanización para los ARM, delimitando un área destinada a la localización predominante de usos y actividades de residencia y servicios; y otra área destinada a residencia y servicios como actividades complementarias de las productivas rurales, industriales y talleres.

El dinamismo residencial plantea la necesidad de construcción de infraestructuras y la dotación de servicios (agua, gas natural y cloacas) cuyo costo es elevado en relación al número de usuarios entre los cuales prorratear la inversión. En un contexto de falta de autonomía y de recursos propios por parte de las delegaciones municipales, la ciudad de Tandil es la instancia de intermediación entre las necesidades de los asentamientos y las empresas (públicas o privadas) proveedoras de los servicios. Por otra parte, las modalidades y el ritmo de expansión residencial, se despliegan no exentos de críticas por parte de aquellos residentes que ven amenazada "la forma de vida del pueblo" por el "cambio rápido de gente que viene y que no se integra": "Pueblos dormitorios es lo que no queremos [...] A unos chicos que estaban armando los lotes y que estuvieron por acá, les pedimos que no vendan los lotes baratos, así no se transforma en un pueblo dormitorio, porque viene gente que no tiene que venir [...]" (Residente de Gardey).

5.2. Las actividades turístico-recreativas valorizan los recursos locales

En el contexto de aparición de nuevas formas de consumo del espacio rural, los ARM acogen actividades recreativo-turísticas y emprendimientos de alojamiento de turismo rural. La posición relativa con respecto a los principales centros urbanos y las zonas de veraneo, las ventajas de accesibilidad/transporte vial, y la dotación de recursos (naturales, patrimoniales, históricos), han convertido a Tandil en un destino atractivo para el desarrollo de actividades recreativas y turísticas alternativas, que privilegian el goce de amenidades, el contacto con la naturaleza y con las poblaciones locales.

Desde fines de la década del 90, la puesta en marcha de algunos emprendimientos con fines recreativos y turísticos en María Ignacia y Gardey, posicionaron a estos asentamientos como puntos de interés, inscribiéndolos en circuitos turísticos de alcance local, organizados a partir de experiencias participativas y consensuadas entre las poblaciones locales, el Municipio y la Universidad (Nogar et al., 2005).

Dos circuitos turísticos rurales fueron construidos en torno a los asentamientos:

  • en Gardey, el circuito "Naturaleza que se vive todo el año", integra: i) un almacén de ramos generales reciclado como Centro de Información y de espectáculos, con venta de productos artesanales de marca propia -Las Horquetas de Chapaleofú-; ii) cabalgatas y paseos en sulky, recorriendo las sierras y las márgenes de arroyos con vegetación en galería, observación de flora y fauna autóctonas; iii)la Estación del Ferrocarril donde funciona un museo histórico.

  • en María Ignacia, el circuito "Un pueblo rural con historia, corrales, sierras y serenatas", integra: i) un subcircuito histórico-cultural (Archivo y Museo Histórico y de Ciencias Naturales; Museo de Maquinarias Agrícolas; "Boliches" de despacho de bebidas con ventas de comestibles); y ii) un subcircuito rural-natural (corrales de piedra Milla-Curá y Limache; ruinas de la ex-Cantera Troncoso Varela y del pueblo minero; Haras Los Prados; Estancia Acelain; campo de jineteada; la vieja feria; tambo La Invernada; Balneario Municipal).

El uso y consumo de los espacios rurales, por parte de la población urbana, marca una ruptura en los procesos de construcción territorial en los asentamientos: antaño, su vocación exclusiva era ofrecer servicios de apoyo a las actividades agrícolas y a la población residente, directa o indirectamente, vinculada al sector productivo. Desde hace poco más de una década, la posibilidad de ofrecer productos y servicios recreativos y turísticos a los habitantes urbanos, reposiciona a los ARM como espacios donde experimentar el contacto con la naturaleza (con opciones que van desde el reposo hasta al turismo aventura), en un ambiente de tranquilidad, donde se valora el acercamiento a los residentes y a las rutinas rurales.

La oferta de actividades recreativo-turísticas en el espacio rural supera la propuesta por el "circuito de las comarcas rurales", ampliándose al "turismo de estancias" y al "turismo aventura" (Nogar et al, 2006). El turismo de estancias ha significado la valorización del patrimonio arquitectónico y cultural, testigos del apogeo agroexportador pampeano de fines del siglo XIX y principios del siglo XX, presentándose como una estrategia adaptativa de sus propietarios, que deciden diversificar actividades a través de la puesta en valor y optimización de los recursos existentes en la unidad de producción con el objetivo de conservar activos de costoso mantenimiento: "[...] era necesario aumentar los ingresos a través de otra actividad que no sea la ganadería o la agricultura, el turismo es una forma de poder mantener lo que tenemos" (Productor rural y oferente turístico).

La diversidad de propuestas asociadas a la oferta de turismo aventura (trekking, escalada en roca, rappel, cicloturismo, cabalgatas), muestra la puesta en valor del paisaje serrano, no solamente a proximidad del área urbana (sector sur-sudoeste de la ciudad) sino, y fundamentalmente, en el espacio rural. Iniciado en la década del 90, el uso turístico de los espacios rurales bajo esta modalidad se afianzó en la del 2000, cuando se incrementó el número de emprendimientos y el volumen de turistas, como consecuencia de la crisis post-convertibilidad y el redireccionamiento de turistas hacia el mercado interno.

En todos los casos, la valorización de los espacios rurales a partir de funciones recreativo-turísticas implica la activación de estrategias donde convergen la puesta en valor de recursos existentes y la complementación de rentas (para aumentar ingresos, diversificar actividades, incrementar oportunidades de empleo especialmente de jóvenes y mujeres), en un contexto de cambio de preferencias turísticas que encuentra, en los espacios urbanos, a sus principales usuarios.

Esto explica que algunos productores rurales hayan iniciado actividades complementarias a las agrícolas para diversificar ingresos y actores extra-agrarios se hayan lanzado al desarrollo de ofertas recreativo-turísticas en el espacio rural y en los ARM. En fin, que desde la gestión municipal y en el marco del Programa Desarrollo local en los Centros de Servicios Rurales del PDTT, (Municipalidad de Tandil, 2005, Anexo 6) se aliente:

  • La puesta en valor y oferta de recursos y productos turísticos relacionados con el alojamiento, la gastronomía y las actividades recreativas complementarias: a) generar valor agregado a la oferta turística a partir del descubrimiento de lo único y diferente que ofrece cada lugar y cada prestador; b) identificar y poner en valor potenciales recursos naturales, culturales y/o científicos del lugar, para su explotación con fines turísticos; c) descubrir en base a los espacios y la arquitectura existentes, nuevos atractivos turísticos.

  • El aprovechamiento, puesta en valor y apropiación del patrimonio y de las expresiones culturales locales. Fomento de productos y objetos elaborados por los artesanos y facilitar su comercialización en canales alternativos.

La percepción dominante en los residentes de cada pueblo es que el turismo impulsaría procesos de diversificación y de reactivación locales a partir del desarrollo de un nuevo tipo de vínculo con las poblaciones urbanas:

[...] el turismo hace que se conozca el pueblo [...] viene muchísima gente [...] la gente sale a gastar acá... Tengo conocimiento que hay dos proyectos más vinculados con cabañas pero no consiguen tierras, porque necesitan fracciones más grandes y no hay a la venta. (Delegado Municipal de Gardey).

5.3. La valorización de la naturaleza acompañada por estrategias de conservación

Espacios rurales y ARM del Partido de Tandil han sido alcanzados por un movimiento de puesta en valor de la ruralidad, a partir de la recuperación de su dimensión 'natural', entendida ésta como el conjunto que incluye recursos (biodiversidad, suelos, agua) y funciones interdependientes (ciclos, regulaciones, servicios ambientales) que deben ser preservadas del impacto de las actividades humanas.

En el marco de un fuerte debate local, el uso sustentable del "recurso sierra", -demandando el cese de la actividad minera y la regulación de la expansión residencial sobre los faldeos serranos-, así como el control de la problemática ambiental asociada con usos agrícolas, se convirtieron en pilares de reapropiación de la ruralidad, a partir de su condición-naturaleza.

Durante los últimos diez años, la demanda de los actores locales se fue encaminando (con diferentes niveles de resolución) hacia la coordinación de acciones de gobierno -en sus instancias nacional, provincial y municipal-; con los empresarios privados y con las organizaciones de la sociedad civil. En el marco de formulación de un Plan de Manejo para el Área Protegida Sierras de Tandil, la regulación del uso residencial y turístico, el cese de la actividad minera con relocalización de explotaciones, y el desarrollo de prácticas agrícolas sustentables comprometen a los actores públicos y privados con la gestión de los espacios rurales dentro del PDTT (Municipalidad de Tandil, 2005).

La "Estrategia de preservación de los recursos naturales del Partido", bajo la figura de preservación de atributos ecológicos de las áreas serranas, las reconoce como unidades de paisaje integral, estableciendo la necesidad de promover usos productivos compatibles con la conservación de los recursos e integrando en la Zona Protegida Natural Sierras de Tandil (ZPNST) "[...] todos los predios del Área Rural ubicados por sobre la cota IGM doscientos metros sobre el nivel del mar (+200 msnm) [...]" (Municipalidad de Tandil, 2005).

En el contexto de elaboración -aún inconcluso y no exento de conflictos- del Plan Especial de Manejo para la ZPNST, el PDTT establece que sobre las áreas rurales involucradas y localizadas:

  • entre los 200 y 220 msnm, "serán considerados como usos predominantes la explotación agropecuaria, las actividades educativas, culturales y de investigación científica y la residencia unifamiliar permitiéndose una unidad habitacional por predio. Serán considerados como usos complementarios las actividades turísticas y recreativas y el hospedaje turístico vinculado a actividades de tipo rural con capacidad hasta veinte pasajeros y con una superficie total cubierta de hasta mil quinientos metros cuadrados (1.500 m2)".

  • sobre los 220 msnm, "es no urbanizable. Se prohíben todas las edificaciones o conjunto de edificaciones que puedan generar necesidades de infraestructuras y servicios urbanos, representen el asentamiento de actividades específicas del medio urbano en detrimento de las propias del medio rural o hagan perder el carácter rural al paisaje de su entorno. Sólo serán permitidos los usos de explotación agropecuaria, las actividades educativas, culturales y de investigación científica, las actividades recreativas y de eco turismo y la residencia unifamiliar permitiéndose una unidad habitacional por predio" (Municipalidad de Tandil, 2005, VIII.14).

Asimismo, establece que en la ZPNST quedan prohibidos la implantación y desarrollo de explotaciones industriales y/o mineras; la pesca, caza y cualquier otro tipo de acción sobre la fauna, y todas las actividades que representen alguna perturbación o alteración de los ambientes (Municipalidad de Tandil, 2005, VIII.16).

Así, un conjunto de instrumentos, mecanismos y procesos formales de regulación involucran a espacios rurales y ARM, declarando de interés público la conservación del suelo rural con mantenimiento y mejora de su capacidad productiva, la protección de recursos naturales, el sustento de la biodiversidad, el resguardo contra los riesgos naturales y la preservación de paisajes.

Sea como espacios usados, inscriptos en las nuevas modalidades y demandas turísticas, sea como espacios a preservar bajo los imperativos del desarrollo sustentable vehiculizados por grupos y organizaciones locales, los espacios rurales del Partido de Tandil han sido reapropiados desde la dimensión de paisaje: un paisaje atravesado por la noción de patrimonio, donde la gestión podría avanzar hasta la posibilidad de "labelizar" los espacios rurales en tanto patrimonios colectivos (Mathieu, 1998).

6. Reflexiones finales

La visualización de nuevos actores, procesos y funciones ponen de manifiesto la construcción de nuevas territorialidades en ARM producidas por la renovación de los vínculos urbano-rurales. Las prácticas y discursos portados por los actores locales permiten aprehender la heterogeneidad de perspectivas y el escenario de problemas que se abre a partir de los procesos de valorización residencial, turística, y ambiental puestos en marcha.

Más allá de las ventajas clásicas que permanecen en el centro de las lógicas y procesos de valorización productiva agrícola, promovidas por actores extralocales y extraregionales, un conjunto de nuevas funciones presentes en los espacios rurales, reposiciona a los vínculos urbano-rurales como factor explicativo esencial de la construcción de nuevas territorialidades y temporalidades en los ARM. Las mutaciones en curso obligan por un lado, a pensar en las tensiones inducidas por la emergencia de nuevos usos y funciones, y por otro, a interrogarse sobre las posibles sinergias y complementariedades.

La fuerza y la magnitud de los procesos homogeneizantes interpela sobre el presente y el futuro de los ARM y en particular, en torno a si la valorización de recursos abierta por el desarrollo de nuevas funciones, promueve territorialidades y temporalidades inscriptas en procesos de desarrollo ascendente, o se integran en un modelo que reproducirá o generará nuevas formas de asimetría, concentración y exclusión territoriales.

Notas

(1) Este trabajo es producto de investigaciones realizadas en el marco de los proyectos PICT-2008-1150 "Aportes para el estudio de la identidad del espacio regional bonaerense desde el siglo XVIII hasta la actualidad. Territorio, historia, política y cultura" (ANPCyT, 2010-2012) y "Nuevas territorialidades y vínculos urbano-rurales: situación y perspectivas en el sudeste de la Provincia de Buenos Aires" (CONICET-Centro de Estudios Sociales de América Latina, 2010). El relevamiento de información primaria se realizó a través de entrevistas semiestructuradas a informantes clave (productores rurales, residentes de pueblos rurales, funcionarios municipales y representantes de organizaciones intermedias) en los Partidos de San Antonio de Areco, Saladillo, Tornquist y Tandil, presentando aquí resultados del trabajo de campo realizado, para el análisis del caso Tandil.

(2) El Proyecto 1.1.2 "Urban-rural relations in Europe" del Observatorio en Red de la Ordenación del Territorio Europeo (ESPON, 2006), ha focalizado el estudio de numerosas zonas rurales cada vez más articuladas con los espacios urbanos en términos de flujos, procesos de cambio, vínculos institucionales e interdependencias, construyendo una tipología europea de las relaciones urbano-rurales, a partir de los cuales fundar la construcción de proyectos de desarrollo territorial sustentables. Por su parte NEWRUR (urbaN prEssure on RURal areas, 2001-2004) ha explorado el avance del proceso de periurbanización asociando el trabajo en red de centros de investigación en cinco países europeos: CEMAGREF (Francia), Universität Dortmund (Alemania), Fundación para la Investigación Agrícola Nacional (Grecia), Universidad de Granada (España) y Kings College de Londres (Reino Unido). El proyecto se ha posicionado desde el enfoque de la co-construcción de los territorios, en el marco de la crisis urbana y del aumento relativo de competitividad de las zonas rurales, particularmente por la diversificación de actividades y emprendimientos de desarrollo endógeno que refuerzan la gobernanza local.

(3) Se destacan los aportes de Donadieu, P. "Vers la ville-campagne" (2004); Perrier-Cornet, Ph. " Repenser les campagnes " (2002) ; Rémy, J. y Voye, L. " La ville: vers une nouvelle définition? " (1992); Samuel, A.; Jean, Y., Royoux, D. " Rural-Urbain. Nouveaux liens, nouvelles frontières. (2003); Urbain, J. D. " Paradis verts : désirs de campagne et passions résidentielles " (2002); Vanier, M. " Rural-urbain : qu'est-ce qu'on ne sait pas ? " (2003).

(4) Subrayamos la importancia de investigadores mexicanos como Ávila Sánchez, H. "Lo Urbano-Rural, ¿Nuevas Expresiones Territoriales?" (2005); Delgado, J. "Lo urbano-rural en el estudio de los procesos territoriales" (2003); Ruiz Rivera, N., Delgado Campos, J. "Territorio y nuevas ruralidades: un recorrido teórico sobre las transformaciones de la relación campo-ciudad" (2008).

(5) Ciudad media no hace referencia a umbrales cuantitativos (poblacionales, de densidad, de superficie) sino a la situación jerárquica que la posiciona como núcleo de intermediación entre dinámicas propiamente urbanas y dinámicas rurales que se despliegan en los territorios donde ellas se insertan. Muchas de estas ciudades "... podrían ser calificadas como 'ciudades rurales', por la fuerte incidencia que en ellas tienen las actividades que se desarrollan en el territorio rural, al concentrarse en estos centros urbanos un conjunto de servicios y actividades productivas estrechamente articuladas con el ámbito rural, incluyendo la residencia en estas ciudades de una importante población ocupada en labores rurales" (Canciani, 2010:11).

(6) El acercamiento a un problema complejo como el presentado se ha realizado a través de la elección de la triangulación metodológica, integrando métodos cuantitativos y cualitativos, de acuerdo con las necesidades y momentos de indagación sobre la realidad. Fuentes escritas, observación directa y entrevistas semiestructuradas, fueron las herramientas que permitieron identificar actores y procesos explicativos de transformaciones territoriales en asentamientos de rango menor, en el sudeste bonaerense, asociadas a cambios en los vínculos urbano-rurales.

(7) Destacamos la importancia que para nuestro trabajo han tenido las contribuciones realizadas por Villafañe, A. "Procesos de transformación del espacio rural-urbano pampeano. El caso de la conformación de localidades minero-agrarias en el Partido de Olavarría, Pcia. de Buenos Aires" (2000) y "Construyendo lo local" (2002), Ratier, H. "Poblados bonaerenses: vida y milagros" (2004); Sili, M. "Los espacios de la Crisis Rural. Geografía de una Pampa Olvidada" (2000) y "La Argentina rural. De la crisis de la modernización agraria a la construcción de un nuevo paradigma de desarrollo de los territorios rurales (2005); Tulet, J-Ch., Albadalejo, Ch.; Bustos Cara, R., Gaignard, R. "La pampa argentine, une mosaïque". Des communautés locales à l'épreuve de l'ajustement en Argentine (2003).

(8) Es el caso de los parajes El Molino, San Antonio, La Pesquería, Desvío Aguirre, Las Numancias, La Porteña, Los Mimbres, La Patria, La Boca, Santa Ana, Los Huesos, El Solcito, El Mosquito, Colonia Mariano Moreno, Santa Teresa.

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Fecha de recibido: 24 de junio de 2011
Fecha de aceptado: 6 de marzo de 2012
Fecha de publicado: 31 de julio de 2012

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