>Mundo Agrario, vol. 12, no. 24, primer semestre de 2012 - Selis
Mundo Agrario, vol. 12, nº 24, primer semestre de 2012. ISSN 1515-5994
Universidad Nacional de La Plata.
Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación.
Centro de Historia Argentina y Americana

Artículo/Article

Dossier: Modalidades y perspectivas del desarrollo territorial rural / Dossier: Rural territorial development modalities and perspectives

Análisis de la institucionalidad asociada a los procesos de innovación tecnológica en el sector hortícola del Gran La Plata

Analysis of the institutionality associated to the processes of technologic innovation in the horticultural sector of the Great La Plata

Dardo Selis

Curso de Extensión Rural, Facultad de Ciencias Agrarias y Forestales
Universidad Nacional de La Plata, Argentina.
dselis@lpsat.com

Resumen
La Extensión Rural, como mecanismo para propender al desarrollo rural en la Argentina, ha sido la herramienta por excelencia utilizada por los Estados para lograr objetivos institucionales vinculados a las políticas dominantes. El presente trabajo se propone analizar la institucionalidad asociada a la Extensión Rural y Asistencia Técnica en el sector hortícola del Gran La Plata luego de la crisis del 2001, como instrumento de apoyo al desarrollo rural. Para ello identifica a los actores del sector público y de la sociedad civil vinculados al proceso de innovación tecnológica que participan en la construcción de una nueva institucionalidad y los enfoques paradigmáticos emergentes, presentes en la agricultura familiar de la región.
Se concluye que los cambios institucionales que se están operando, como resultado de una nueva visión de la institucionalidad que se está construyendo, están dando lugar a estrategias de intervención novedosas para la región, siendo cada vez más frecuentes las acciones que operan a favor de la agricultura familiar.

Palabras clave: extensión rural, desarrollo rural, nueva institucionalidad, horticultura, La Plata.

Abstract
Rural Extension, as a mechanism to tend to rural development in Argentina, has been the tool par excellence used by the states to achieve institutional objectives related to dominant politics. The present article aims at analizing the institutionality related to Rural Extension and Technical Welfare in the horticultural sector from La Plata after the crisis in 2001, as a supporting instrument to the rural development. Thus, it identifies the actors in the public sector and civil society linked to the process of technologic innovation participating in the construction of a new institutionality and the emergent paradigmatic approaches present in the regional domestic agriculture.
It is concluded that institutional changes are being operated, as a result of a new vision of the institutionality which is being constructed, giving place to original intervening strategies for the region, increasing the frequency of favouring actions for domestic agriculture.

Key words: extension, rural development, new institutionality, horticulture, La Plata.


1. Introducción

Diversos esquemas teóricos de intervención han sido propuestos para favorecer el desarrollo rural de los países subdesarrollados desde la década de 1940, el cual sólo es posible a partir de una integración de aspectos técnicos, económicos, sociales y fundamentalmente políticos. También, a través de acciones planificadas y conjuntas entre el Estado y las comunidades rurales. En este sentido, programas y servicios de extensión como los que actualmente se encuentran en marcha, independientemente de las falencias y virtudes que caractericen a sus formulaciones y ejecuciones, deberían contar con el apoyo de políticas y compromisos fuertes en otras áreas.

Es posible notar importantes cambios en los discursos institucionales sobre el desarrollo rural con el paso del tiempo, en especial a partir de la incorporación progresiva de ideas sociales al concepto tradicional vinculado al crecimiento económico. Mientras que la falta de acceso a tecnologías apropiadas para lograr incrementos notables de la producción agrícola por parte de los sectores rurales pobres, era interpretada como el principal obstáculo para lograr el desarrollo durante el dominio de la concepción del Desarrollo Comunitario y del Desarrollo Rural Integrado, serán los problemas de la tenencia de la tierra el impedimento principal durante la época de las reformas agrarias.

Los servicios de extensión deben ser considerados pues, como uno de los eslabones de la cadena de actividades necesarias para llevar a cabo los planes de desarrollo rural. La Extensión Rural,(1) como mecanismo para propender al desarrollo rural en la Argentina, ha sido la herramienta por excelencia utilizada para lograr objetivos que, en la mayoría de los casos, se asociaban al crecimiento económico de los productores.(2) Las modalidades de extensión adoptadas en la Argentina, al igual que en otros países de América Latina, han tenido una profunda relación con el tipo de Estado dominante en cada momento y con el modelo de crecimiento elegido por éstos (Caracciolo de Basco, 1998), en general, reflejo de los pensamientos dominantes en los países desarrollados.

El "Desarrollo Rural" se relaciona históricamente con el mejoramiento de las condiciones de vida de su población, con su participación y la movilización de los recursos que dispone. Aun cuando siempre se señale como objetivo la mejora del nivel vida de la población del área implicada, el marco teórico del que surja tal desarrollo es el determinante último de la naturaleza de sus iniciativas.

Las primeras acciones que se pueden interpretar como Desarrollo Rural (en adelante DR) son las de "Desarrollo Comunitario" - cuya concepción se agota a mitad de la década del `60 - y a la que le sigue la del "Cambio Social Planificado" hasta mitad de la década siguiente. Norman Long (1977) considera que esta propuesta del DR se compone de dos tipos de acciones, que incluso se superponen en el tiempo y en el espacio: las de mejora y las de transformación; las primeras son impulsoras de cambios planificados por el Estado que no alteran la propiedad de la tierra y se orientan sobre todo a ampliar los mercados.

Las estrategias de mejoramiento y transformación poseen concepciones subyacentes sobre la naturaleza y problemas del concepto de desarrollo tal como ha sido elaborado por el pensamiento liberal. Así, la de "mejora" descansa sobre una teoría de la modernización agraria que enfatiza la importancia de la difusión de la tecnología moderna hacia el sector tradicional, al que supuestamente ha faltado motivación y oportunidad para desarrollarse económicamente. La "estrategia de transformación", por el contrario, parte de la necesidad de romper el sistema de producción campesino, contemplando las consecuencias sociales de las políticas de desarrollo rural en varias dimensiones. En cualquier caso, desde el punto de vista del desarrollo rural ambas estrategias formulan un modelo lineal de desarrollo socioeconómico, que da prioridad analítica al rol de los factores externos en la promoción del cambio (Sevilla Guzmán, 1993).

El enfoque teórico subyacente no es otro que el de la "modernización agraria" y desestima el aporte que las diferencias culturales, territoriales y de cosmovisión que los productores "tradicionales" pueden hacer al conocimiento científico convencional. En general sus esquemas de interpretación y predicción de la realidad pretenden, más o menos conscientemente, legitimar y consolidar el orden social establecido, que en la situación actual se caracteriza por el "neoliberalismo", la "globalización" y el deterioro creciente de la naturaleza y la sociedad (Sevilla Guzmán, 1993).

Enfrentando esa visión totalizadora y negadora de la heterogeneidad y diversidad imperante en los territorios, se va configurando una línea de pensamiento alternativo que trata de armonizar el conocimiento de origen científico y los saberes acumulados en la sociedad, como parte de la transformación de la misma y la construcción de una democracia real. Este tipo de posiciones avanza en una conceptualización cada vez más integrada del DR, donde el nivel de vida de sus habitantes se asocia al planeamiento participativo de los territorios y a la participación de los actores locales; la necesaria articulación de estos procesos con los de la sociedad global se va estructurando entonces de una manera más armónica.

La descentralización y desconcentración democrática del Estado no es ajena a este tipo de visión, que propugna un vínculo más estrecho entre lo local y una planificación estratégica de ámbito nacional y regional. Una nueva visión acerca de la integridad del DR incorpora nuevos objetivos y nuevos actores, pero también un marco claro de políticas e instituciones eficientes y democráticas en su aplicación. La "nueva ruralidad" comienza a ser tema de reflexión también en la década del `90. La misma parte de una nueva redefinición de lo rural, invitando a que se reconsidere la visión de que rural es la población dispersa, centrada en el sector agropecuario, para pasar a la reconstrucción del objeto de trabajo y de política, sobre la base de redefinir el ámbito rural como el territorio construido a partir del uso y apropiación de recursos naturales, donde se generan procesos productivos, culturales, sociales y políticos. De esta forma lo rural incorpora áreas dispersas y concentraciones urbanas, que se explican por su relación con los recursos naturales, comprende una amplia diversidad de actores económicos interdependientes, involucra dimensiones económicas y no económicas, establece relaciones funcionales de integración con lo urbano y se fundamenta en una visión territorial (Echeverri Perico y Rivero, 2001).

En estos contextos, los tipos de organizaciones de Extensión y Asistencia(2) existentes se han desarrollado, no por el lógico desarrollo de una idea cualquiera organizativa, sino a través de una evolución histórica que depende y se adapta a toda una serie de condiciones de espacio y tiempo.

Así en diferentes países e incluso en diferentes regiones dentro del mismo país nos encontramos con diferentes tipos organizativos de trabajo extensionista, desarrollados en base a la diversidad en las estructuras estatales y sociales, en la lucha de grupos sociales y de clases y, en fin, en la amplia estructura de las organizaciones que promovieron y construyeron la "extensión."

La forma de las organizaciones de "extensión" no permanece osificada sino que pasa de una fase a otra en su desarrollo evolutivo, modificándose bajo la influencia de cambios en el contenido del trabajo extensionista e incluso por la influencia de las condiciones sociales y políticas de su existencia (Chayanov, 1918, citado por Sevilla Guzmán, 1990).

Lo que predomina en el devenir histórico de la "extensión rural" es la diversidad de enfoques, formas de organización, misiones y funciones; la evolución multilineal, ya que la introducción de un nuevo paradigma no determina el final del que era hegemónico hasta entonces, por lo que conviven a lo largo de cierto tiempo y; la influencia del contexto histórico, tanto nacional como supranacional, por tratarse de un instrumento de política de desarrollo rural.

Por lo tanto, tratando de hacer una rápida recorrida por los momentos de la extensión y asistencia técnica en el país en relación de la agricultura familiar, a fin de poder comprender mejor donde estamos parados en la actualidad, se presenta en el Cuadro 1 con las ideas centrales de la extensión rural en Argentina en los diferentes períodos históricos.

Cuadro 1: Evolución de la Extensión Rural en Argentina

PERIODOS

PARADIGMA EMERGENTE

IDEA CENTRAL

TIPO DE PROGRAMAS

Hasta 1940

 

Fomento agrícola

Campañas productivas. Agronomías regionales

1945-60

Educativo exógeno con énfasis en los contenidos

Proceso educativo persuasivo

Modernización de la agricultura. Creación del INTA

1960-70

Transferencista

Crecimiento económico. Revolución verde

Planificación nacional. Normativa

1970-75

Educativo problematizador

Cambio estructural. Educación popular

Planificación regional

1976-85

Difusión de innovaciones

Asistencia técnica privada. Ong's.

Planificación por producto.

Difusión de paquetes tecnológicos

1985-90

 

Redefinición del rol del Estado. Participación

Descentralización, regionalización.

Modelo de ID disciplina-producto-sistema de producción

1990

Educativo problematizador, participativo, constructivista

Privatización de la Extensión Rural. El sector público asistiendo pequeños y medianos productores. Sustentabilidad de la agricultura

Nacionales, diferenciados por tipo social agrario. Planificación estratégica.

Proyectos

2000

Educativo problematizador, con énfasis en los procesos culturales.

Nueva ruralidad. Multifuncionalidad de la agricultura. Enfoque agroecológico. Seguridad alimentaria.

Apoyo a la agricultura familiar en diversos estados de capitalización.

Investigación- acción

 

2010

Territorial

Trabajo en redes

Programa territorial

Investigación- acción participativa

 

Fuente: Elaboración propia.

Los actuales programas en vigencia, orientados a diferentes tipos productivos, representan un reconocimiento de la diversidad que existe en el sector y en algunas instancias como la del Programa ProHuerta, incluso se reconoce la existencia de un importante margen de la población marginada del esquema productivo. Con ellos, se ha mejorado la posibilidad de acceso de los beneficiarios de programas (productores de todo tipo) a los servicios que brinda el estado a través de los extensionistas.

En la actualidad, existen marcadas coincidencias con respecto a las funciones no delegables de los Servicios de Extensión Rural y Transferencia de Tecnología públicos. Su responsabilidad prioritaria, mientras continúe la pobreza rural, es atender a los agricultores familiares más vulnerables a los diversos contextos sociales, económicos y ambientales amenazantes. Buscando así estabilizar la seguridad alimentaria, y promoviendo el uso múltiple del territorio para atender mercados locales, regionales, nacionales e internacionales. Respetando y aprovechando los saberes empíricos y científicos necesarios para satisfacer las necesidades expresadas en satisfactores. En simultaneo, al reconocer que prima el concepto de desarrollo sobre crecimiento, que esto exige, entre otras cosas, reconstruir la ciudadanía y la organización de las comunidades, la tarea será facilitar los procesos de cooperación y participación, de ejercicio democrático en la toma de decisiones en concordancia con los tiempos culturales, pero mas atentos a la señales del mercado globalizado (Thornton, 2006).

Este enfoque de "extensión rural" resulta más integral y sistémico, trasciende la estrategia de generar y transferir tecnología a nivel de finca, a otro que coloca a las redes o sistemas de innovaciones sociales, organizativas y tecnológicas en un papel central, como hecho económico y social. El proceso de adopción incluye aprovechar las oportunidades que ofrecen la formación de grupos operativos y redes. Las redes dependen tanto de lazos sociales informales como de los acuerdos formales entre las partes. La innovación asume un papel central como hecho económico y social para el logro de la competitividad con equidad intra e intergeneracional. Los procesos de innovación agrícolas son estimulados o frustrados por la acción conjunta interdependiente de diversos actores y no son consecuencia del trabajo "exclusivo" de un extensionista, un productor o un investigador. Esta acción sistémica se articula a partir de cuatro elementos: los actores avenidos agentes, los territorios rurales, las economías de escala en red y la institucionalidad.

La innovación es concebida como el resultado de un proceso colectivo en el que una multiplicidad de actores interaccionan y producen conocimiento para la acción, lo que implica reconocer las necesidades sociales que están en su base; implica también desplegar estrategias de coordinación interinstitucional, concertación en la actuación de los componentes del ciclo e integración de capacidades (Frank y Alves Rolo, 2010).

La capacidad para innovar es una competencia social que emerge en un sistema de relaciones entre actores a partir del apoyo recibido por parte de sistemas organizacionales que incentivan "la creatividad, el desarrollo de nuevas herramientas de comunicación y la construcción de significados" (Gargicevich, 2004). La (re) construcción de los territorios con capacidades para articular lo local y lo global, valorizando los recursos y la participación locales en los procesos de innovación caracteriza el nuevo enfoque del desarrollo territorial.

Entre los criterios a considerar en el enfoque de Desarrollo Territorial Rural según Schejtman y Berdegué (2004), se requieren una compleja arquitectura institucional, que contenga cinco elementos: las atribuciones y capacidades de los gobiernos locales en sus dimensiones técnicas, administrativas y políticas; la coordinación y la existencia de controles y equilibrios entre los niveles nacional, provincial y local de gobierno; las redes y otras formas de asociación entre los gobiernos locales, para generar organizaciones de alcance regional capaces de emprender las tareas de la transformación productiva; las organizaciones económicas y de representación de la sociedad civil; los espacios y mecanismos para la concertación público-privada en las escalas y ámbitos que sean pertinentes para el desarrollo territorial rural.

Las diferentes articulaciones que se van construyendo entre los agentes del estado y la sociedad civil van enriqueciendo el capital social local.(3) En la medida en que el capital social se relaciona con la pertenencia a un grupo y está constituido por la totalidad de recursos actuales y potenciales de los integrantes, se van construyendo lazos permanentes y útiles que conforman una red durable de relaciones. La existencia de altos niveles de asociatividad en una sociedad indica que ésta tiene capacidades para actuar en forma cooperativa, armando redes, concertaciones y sinergias de todo orden (Putnam, 1994).

Según Vázquez Barquero (1993) los procesos de desarrollo local son ante todo una estrategia que toma como mecanismo dinamizador los procesos de desarrollo endógeno, esto es, el impulso de la capacidad emprendedora local y las iniciativas de las instituciones locales en materia socioeconómica, a través de una cooperación entre los agentes públicos y privados. Es así como el análisis institucional se vincula con el desarrollo local, en tanto indaga sobre la "atmósfera local" que potencialmente podría generarse según la trama de relaciones entre la dimensión productiva, económica e institucional.

Por otra parte, desde la práctica, aparece la problemática institucional vinculada a los continuos procesos de reestructuración y desestructuración del sector público y privado, mostrando las dificultades, rigidez e inercia del sistema institucional para modificarse, avanzar y superarse. Desde aquí la problemática institucional cobra actualidad como demanda de la sociedad para democratizar sus instituciones y redefinir las maneras de hacer (Coraggio, 1997).

El desarrollo institucional tiene como objetivo estimular la concertación de los actores locales entre sí y entre ellos y los agentes externos relevantes. Para ello es necesario considerar las normativas y la organización de los programas que determinan los términos en que las organizaciones de la sociedad participan y se vinculan con los mismos. Por un lado, el tipo de organización (estructura de funcionamiento) puede ser restrictiva para la participación o fortalecerla. Por otro, las reglas y normas promovidas pueden o no ser las indicadas para otorgar verdadera participación a los beneficiarios y sus organizaciones.

Como señalan Echeverri Perico y Rivero (2001), los cambios institucionales son en esencia, cambios políticos que redefinen las estructuras de poder y por lo tanto, están determinados por juegos e intereses, posiciones de dominación y procesos sociales reivindicativos. Por ello es necesario considerar el desarrollo institucional como vehículo de consolidación de la democracia y no como un mero cambio de ingeniería institucional. Es así como la institucionalidad que debía potenciar los sistemas de innovación y, al mismo tiempo, articularlos con el desarrollo nacional, regional y rural, se vio fuertemente debilitada durante la década de 1990 a causa de los modelos de desarrollo impuestos en el país y en Latinoamérica en general (Bochetto, 2008).

Para promover el desarrollo de los espacios locales "habría que acentuar el contenido político -más que el económico- de las acciones e instrumentos de desarrollo". Sin embargo, esto no significa menospreciar la utilidad del desarrollo económico y productivo, sino que para alcanzarlo y que trascienda hacia una fase de estabilidad en un contexto territorial, "es prioritario el fortalecimiento del accionar político, social e institucional de los ámbitos locales y en especial de sus protagonistas", lo cual implica, comprender "la lógica de las regularidades institucionales -expresadas en reglas, normas, costumbres, formales o informales- que caracterizan y vinculan a ambos ámbitos" (Manzanal, 2001).

2. El sector hortícola platense

Si bien el sector hortícola del Gran La Plata, según el Censo Hortiflorícola de la provincia de Buenos Aires del 2005, posee una superficie hortícola cercana a las 2.670 hectáreas, de las cuales 764 corresponden a cultivos bajo cubierta, informaciones del INTA señalan que la superficie con invernáculos superaría las 1.600 has. Una información más cercana a la realidad nos aporta el Censo Nacional Agropecuario de 2002 que nos señala poco mas de 3.000 has con hortalizas a campo y unas 1.000 has bajo cobertura. La adopción de esta tecnología ha implicado una inversión en invernáculos del orden de los 100 millones de dólares en la región.

Durante la década de los 90', los cambios producidos a nivel internacional, nacional y regional sobre los cuales se auguraba la desaparición de explotaciones cuyo ingreso no permita la reproducción ampliada, trajo como consecuencia procesos de desestructuración e inestabilidad social, los que aumentaron para el caso de la producción familiar, dejando librada a la pequeña y mediana producción familiar a las reglas del mercado bajo condiciones de inequidad.

En ese entonces se suponía que la estabilidad económica iba a permitir aumentar el consumo interno (cosa que inicialmente ocurrió) y a esta etapa le iba a suceder otra de participación en los mercados externos, principalmente en el hemisferio norte en países con mayor poder adquisitivo y demandas insatisfechas de hortalizas frescas de calidad en contraestación (Selis, 2000a).

Como resultado de los procesos de modernización de la agricultura, el cinturón hortícola platense se ha visto sujeto a cambios tecnológicos que modificaron sustancialmente el modo tradicional de producción con la adopción de los cultivos protegidos, en donde los procesos de innovación tecnológica basados en insumos externos se hicieron mucho más intensos (equipos de riego localizado, fertiriego, materiales genético de alto potencial, agroquímicos para el control de plagas y enfermedades, reguladores de crecimiento, polietilenos, medias sombras, mallas antitrips y embalajes, entre otras) (Selis, 2000c). Pero la competitividad quedaría renga si no se menciona el rol asumido por el horticultor boliviano y su relación con la explotación de la fuerza de trabajo en todo este proceso. Su capacidad y aporte de trabajo, contracción del consumo, privilegio de inversión en la unidad de producción, generación de redes de intercambio de información, financiamiento, la imposición de nuevas formas de comercialización y su interacción con el invernáculo complementa la explicación de los pilares de estas transformaciones. Las estrategias del horticultor boliviano les permiten una lenta acumulación de capital y hasta posibilita su ascenso social (García, 2012).

Para los pequeños productores, esta reconversión tecnológica les significaría incrementar sus rendimientos sin aumentar la superficie cultivada y obtener mayores ingresos a partir de la calidad de los productos obtenidos. También, al ampliar el período de cosecha, se reducirían las dificultades financieras que se presentaban durante el invierno, en donde los ingresos generados en ese período no superaban las necesidades de subsistencia de las familias (Selis, 2000b).

El aumento del consumo interno, el surgimiento de sectores con mayores demandas de calidad de los productos frutihortícolas, la avidez de los países del Norte por hortalizas frescas en contraestación, en un contexto de estabilidad económica, desregulación, apertura a los mercados y un tipo de cambio que favoreció la incorporación de tecnología, hacía pensar en la viabilidad de la propuesta tecnológica. Tal es así que la rápida adopción de la producción bajo cobertura plástica se constituyó en la innovación de mayor impacto en la horticultura regional (actualmente es la mayor zona de producción bajo cubierta del país). Las empresas proveedoras de insumos tuvieron una alta participación en la difusión del modelo tecnológico dominante, aportando en forma continúa asistencia técnica a sus clientes. Asimismo, tanto los fabricantes y distribuidores, como las agronomías locales han promovido y apoyado la capacitación permanente de los asesores técnicos privados. Todo ello fue configurando un modelo tecnológico cada vez más complejo y crecientemente más dependiente de insumos externos (Selis, 2000c).

Desde el sector público se ha acompañado el cambio tecnológico en el convencimiento que resultaría beneficioso para los diversos actores sociales involucrados, principalmente consumidores y pequeños y medianos productores que en el contexto económico global, necesariamente debían reconvertirse para permanecer dentro del sistema.

La rápida adopción del conjunto de tecnologías asociadas al invernáculo y la evolución del contexto económico en que se desarrolla la actividad, hacen necesario realizar una mirada crítica, hacia el proceso de desarrollo tecnológico instalado en la región.

Si bien una amplia gama de productores empresariales y familiares capitalizados han tenido acceso a los beneficios de la tecnificación iniciando procesos de acumulación que se encuentran consolidados en la actualidad, la gran mayoría de los pequeños productores familiares(4) han quedado excluidos de este proceso, presentando grandes dificultades para acceder a los mercados de insumos y servicios. Si bien a mediados de los 90' muchos pequeños productores incorporaron la tecnología del invernáculo a pequeña escala, la salida de la convertibilidad terminó con sus sueños de expansión al verse imposibilitados actualmente de poder acceder a insumos a precio dólar.

Los agricultores familiares, por presentar características particulares de producir y comercializar su producción, con una mínima necesidad de insumos externos al sistema, quedaron finalmente excluidos de un modelo basado en un fuerte aporte de capital e insumos externos dolarizados. Dentro de estos últimos los menos capitalizados se caracterizan por tener cultivos principalmente a campo, pudiendo en algunos casos tener una pequeña porción de cultivo bajo cubierta, no poseen la propiedad de la tierra, arrendando superficies entre una y cuatro hectáreas. En términos generales carecen de maquinaria propia, debiéndola alquilar para la preparación del suelo. La producción es diversificada y en la mayoría de los casos orientada a los mercados concentradores locales. A diferencia de los campesinos que basan su economía en la producción de auto subsistencia, estos productores, se caracterizan por producir con fines comerciales, sujetos a las exigencias del mercado y con una gran influencia del modelo imperante. Una gran parte de estos no cuentan con apoyo técnico, salvo aquellos involucrados en programas de intervención estatal. El manejo de la unidad de producción es típicamente tradicional, con bajos niveles de inversión por unidad de superficie e ingresos que solo le permiten su reproducción (Cieza, 2005).

3. Los enfoques emergentes en la Extensión Rural en el sector hortícola platense

El presente trabajo se propuso analizar el sistema de innovación tecnológica y asistencia técnica de la producción hortícola platense a partir de la crisis del 2001, como instrumento de apoyo al desarrollo rural.

Para poder identificar y diferenciando los actores vinculados al proceso de innovación tecnológica, se recurrió a la sistematización de la información recogida en trabajos de investigación realizados por el autor y diferentes equipos de investigación.(5)

Asimismo se recurrió a revistas especializadas y publicaciones oficiales del INTA y del Ministerio de Asuntos Agrarios y Producción, entre otras. Se realizó una revisión de los Programas de Intervención de reciente creación a partir de la documentación oficial existente. A este propósito, se analizaron los discursos de las instituciones que fundamentaron su implementación y se hizo una recopilación de los proyectos y experiencias en ejecución. Ello incluyó a los nuevos programas nacionales de intervención en la región: el Programa Federal de Apoyo al Desarrollo Rural Sustentable y el Centro de Investigación y Desarrollo Tecnológico para la Pequeña Agricultura Familiar del INTA. También se analizaron los casos del Banco Social y los Proyectos de Extensión que se llevan adelante en la Facultad de Ciencias Agrarias y Forestales de La Plata, como también las acciones de Desarrollo Rural del Ministerio de Asuntos Agrarios de la Provincia de Buenos Aires.

Se analizaron los casos de algunas organizaciones de pequeños productores y de profesionales de reciente creación. Finalmente se realizaron entrevistas a los distintos actores vinculados a la actividad, incluyendo a dirigentes de las asociaciones de productores, de la asociación de ingenieros agrónomos y profesionales independientes que se desempeñan como asesores técnicos, proveedores de insumos, extensionistas e investigadores de instituciones oficiales.

Como resultado se identificó que a partir de la crisis que se genera en la pequeña agricultura familiar a partir de la salida de la convertilidad, se comienza a procesar una nueva visión acerca de la integridad del desarrollo rural, que incorpora nuevos objetivos y nuevos actores, pero también un marco de políticas e instituciones que están comenzando a operar en la gestión de los procesos de innovación de manera diferente a las intervenciones llevadas a cabo durante las últimas décadas.

Cuadro 2: Caracterización de los destinatarios de las instituciones de Extensión Rural y Asistencia Técnica en la región hortícola de La Plata

Institución

Caracterización de los destinatarios de los SER y AT

Superficie en producción

Destino de la producción

Ingresos principales

Enfoque productivo

Asociación de Ingenieros Agrónomos de La Plata

5 a 20 has

Mercado

agrarios

agricultura moderna

Facultad de Ciencias Agrarias y Forestales

1 a 3 has

autoconsumo y mercado

agrarios y extra agrarios

tradicional en transición hacia agricultura agroecológica

Ministerio de Asuntos Agrarios

1 a 10 has

 

Mercado

agrarios

tradicional en transición hacia agricultura agroecológica

Cambio Rural

2 a 15 has

Mercado

agrarios

tradicional en transición hacia agricultura moderna

Prohuerta

1 a 3 has

autoconsumo y comercialización de excedentes

agrarios y extra agrarios

agroecológica

Fuente: elaboración propia

4. Instituciones

4.1. Instituciones del sector público

Desde las instituciones del sector público a través del sistema de investigación y desarrollo, se están promoviendo acciones sustentadas en nuevos paradigmas productivos, que por un lado intentan rescatar el conocimiento local y modos de producción tradicionales y por el otro apoyan nuevos enfoques basados en experiencias que apuntan a la sustentabilidad del sistema productivo. Para ello, se están produciendo cambios institucionales y organizacionales en los organismos del sector público, que suponen nuevas alianzas y articulaciones y nuevos modelos de gestión e intervención.

Una de las señales de adecuación de los SER y TT públicos a los nuevos paradigmas de desarrollo, la constituyó la iniciativa del Ministerio de Asuntos Agrarios de constituir la Mesa Provincial de Desarrollo Rural que puso en la agenda publica temas de interés particular para los pequeños productores. Facilitar el acceso a la propiedad o usufructo de tierra a través de un reordenamiento territorial, la creación de organizaciones reguladoras de precios, canales de comercialización directa y políticas comerciales diferenciadas para las familias rurales y pequeñas cooperativas, como también disponer de protocolos de calidad adecuados a la tecnología de los pequeños productores, comienzan a debatirse.

A estas demandas se suman la necesidad de afianzar la educación inicial en el campo como principal camino para el arraigo de la familia rural y el financiamiento, ya que los pequeños productores no pueden acceder a créditos para la producción ni para aportar valor agregado a sus productos.

En este sentido, a partir del año 2005 en el marco del Programa "Banco Social" del Ministerio de Desarrollo Humano bonaerense que funciona en la Facultad de Ciencias Agrarias y Forestales se dispone de una alternativa crediticia a pequeña escala a partir de un fondo de $50.000 destinado a promover el fortalecimiento de un sistema de microcréditos destinado a la pequeña agricultura familiar.

Por otra parte, el INTA a través de la creación del Centro de Investigación y Desarrollo Tecnológico para la Pequeña Agricultura Familiar decide comenzar a ocuparse de los pequeños productores a través de propuestas específicas, conformando equipos multidisciplinarios que a través de un enfoque agroecológico intenta superar el enfoque tradicional de la institución. A ello deben sumarse los proyectos incluidos en el PROFEDER, como Cambio Rural, PROFAM que articulan con diversas instituciones en respuesta a demandas técnico productivas de pequeños y medianos productores y los aportes del PROHUERTA (Programa Integrado de Promoción de la Auto producción de Alimentos). El PROFEDER pone énfasis en aspectos fundamentales tales como el apoyo a la modernización del sector agroalimentario y agroindustrial, la inclusión social, la seguridad alimentaria y el manejo sustentable de los recursos naturales.

También se comienza a trabajar sobre un marco normativo específico que atiende las particularidades de la producción, transformación y comercialización de la agricultura familiar.

Durante 2009 merece destacarse la creación de una nueva Estación Experimental del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) especializada en agricultura urbana y periurbana: INTA AMBA. Su ámbito de influencia es el territorio del Área Metropolitana de Buenos Aires, y los ejes fundamentales de su accionar son: producción y comercialización, soberanía alimentaria y equidad social, contaminación ambiental y aportes al ordenamiento territorial. Por otra parte, en el 2010, fue presentado el Programa Nacional de Agricultura Periurbana por parte del Ministerio de Agricultura, que a través de los municipios pretende alcanzar a 85.000 productores con subsidios, infraestructura, capacitación y asistencia técnica. Los recursos entregados van desde los $ 200.000 hasta los $ 800.000 por partido.

INTA

El nuevo modelo de gestión institucional, luego de la crisis del año 2001 plantea un mayor trabajo en el ámbito regional y local que tiende a la participación de la población en la preparación y gestión de proyectos que fortalezcan las capacidades territoriales.

Los ejes principales de innovación de la nueva etapa del INTA pasan por expandir la frontera del conocimiento para acceder a mercados dinámicos de elevado potencial comercial; disminuir las brechas tecnológicas entre los conocimientos disponibles en el sector y los aplicados en los sistemas productivos; promover la calidad integral en la producción de alimentos nutritivos, inocuos, incluyendo la trazabilidad y el cuidado ambiental; contribuir al ordenamiento ambiental del espacio rural; adoptar tecnologías con condiciones específicas para insertar a la pequeña producción en las cadenas agroalimentarias y agro negocios, y desarrollar tecnologías y estrategias organizacionales que posibiliten impulsar proyectos innovadores, que fortalezcan las bases de la inclusión social y el desarrollo local.

Sin abandonar las líneas de trabajo en apoyo a la expansión productiva, las diferentes estrategias tendientes a favorecer la inclusión social se articulan en el Proyecto Federal de Apoyo al Desarrollo Rural Sustentable (Profeder). En ese marco en la zona se desarrollan Proyectos de Profam, Prohuerta y Cambio Rural, mientras que otro aporte institucional relevante y de alto impacto potencial para los pequeños productores en la región lo constituyó la creación del Centro de Investigación y Desarrollo Tecnológico para la Pequeña Agricultura Familiar (CIPAF).

Cambio Rural

Este Programa si bien cuenta actualmente con ocho grupos integrando a 75 productores hortícolas con una superficie en producción de 185 has cultivadas bajo cobertura y 367 has de producción a campo, hasta la crisis del 2001 llegó a tener un numero significativamente mayor de grupos y sirvió para que por primera vez muchos productores tradicionales reciban asistencia técnica en forma sistemática y perciban los beneficios de trabajar en forma grupal (algunos grupos pudieron avanzar en la explotación de pimientos y alcauciles).

El perfil original de los destinatarios del Programa (Pymes agropecuarias) fue dando lugar, luego de la crisis del 2001, a productores de tipo minifundista. Los grupos actualmente activos trabajan en demandas tecnológicas tales como control biológico de plagas, manejo de agroquímicos, tecnología de invernaderos, Buenas Prácticas Agrícolas, recuperación de suelos y otras vinculadas a mejorar la productividad de las unidades de producción.

PROFAM

La estrategia de intervención se basa en la capacitación permanente de técnicos y productores, la asistencia técnica en aspectos productivos, de gestión empresarial, organizativos y de mercados y la organización social para la autogestión. Las acciones están orientadas a promover el diagnóstico participativo, las formas empresariales de producción y transformación, la ocupación de la mano de obra familiar y la generación de empleo local. A través de estos objetivos se trata de promover la seguridad alimentaria de las familias, el acceso a la información de posibles mercados, la validación y adaptación de tecnologías y la organización de los productores hacia formas de autogestión.

Las propuestas para mejorar la productividad y por lo tanto el ingreso, se basan en tecnología de sencilla implementación y de bajos costos (tecnología de procesos) que se adapte a los sistemas de producción de cada familia, para favorecer alternativas de diversificación productiva y agregado de valor a los productos.

Se promueve la organización de grupos de productores que favorezcan la autogestión comunitaria en la producción, comercialización e industrialización. La promoción de formas asociativas refuerza la capacidad negociadora evitando la concurrencia atomizada al mercado en la adquisición de insumos y la colocación de productos, como así también se generan otras instancias de acción comunitaria hacia la mejora integral de la calidad de vida.

Una de las premisas, en lo que más hacemos hincapié, es el trabajo organizativo, para nosotros el tema organizativo es fundamental para sostener los procesos, vos podés hacer todo bárbaro, la mejor producción, lo que quieras, pero si vos no trabajas la organización y no la fortalecés te dura poco el trabajo, es a corto plazo, entonces eso es una forma fundamental del trabajo. Tenés que aprender a decir "no sé" y "si querés lo buscamos juntos" "mostrame vos cómo hacés y [...] vemos. (Técnico)

PROHUERTA

Esta iniciativa de carácter nacional fue formulada a principios de 1990, siendo ejecutada por el INTA (Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria) con apoyo del Ministerio de Desarrollo Social de la Nación (MDS). Dentro de la Red Federal de Políticas Sociales y en el marco de la seguridad alimentaria, el Pro-Huerta, brinda asistencia técnica, capacitación, acompañamiento y provisión de insumos biológicos, tanto a familias como a redes prestacionales (comedores, grupos comunitarios, escuelas, etc.). Esta red de vinculación comprende instituciones, entidades u organismos de muy diverso tipo, entre las que se destacan: municipios, organizaciones de base, hospitales, centros de salud, entidades religiosas, minoridad y discapacitados, centros de jubilados, organizaciones no gubernamentales, programas y organismos provinciales. También involucra a niños en escuelas de áreas socialmente críticas, priorizando aquellas con comedor escolar. En este sentido, la población atendida incluye desempleados, subocupados, minifundistas, asalariados rurales, familias y población vulnerable en términos de seguridad alimentaria.

Instituto de Investigación y Desarrollo Tecnológico para la Pequeña Agricultura Familiar - Región Pampeana (IPAF)

En el marco del "Programa Nacional de Investigación y Desarrollo tecnológico para la Pequeña Agricultura Familiar" del INTA, se crea el 26 de agosto de 2005 el Centro de Investigación y Desarrollo Tecnológico para la Pequeña Agricultura Familiar (CIPAF) integrado por cinco institutos de acción regional (IPAF). Su objetivo es "generar, adaptar y validar tecnologías apropiadas para el desarrollo sostenible de la pequeña agricultura familiar" (INTA, 2005) y si bien el IPAF Región Pampeana tiene su ámbito de acción en las provincias de Buenos Aires, Santa Fé, Córdoba, Entre Ríos, La Pampa y San Luís, su localización en el partido de La Plata, influye en que sus acciones tengan un fuerte componente dirigido al sector hortícola platense.

Al igual que los otros institutos del CIPAF fue creado con el objetivo de generar, adaptar y validar tecnologías apropiadas para el desarrollo sustentable de la pequeña agricultura familiar. Trabaja tanto con agricultores familiares de zonas rurales como periurbanas. Su enfoque de trabajo privilegia:

  • Metodologías de investigación-acción participativa que favorezcan el involucramiento, interés y compromiso de los actores sociales del territorio

  • La agroecología con el fin de estudiar y diseñar sistemas productivos que mantengan la base de los recursos naturales en el tiempo, minimizando la dependencia de insumos externos a través de la potenciación de los recursos locales y los servicios del ecosistema e incorporando en forma activa los intereses y el conocimiento de los productores.

  • La búsqueda y generación de tecnologías apropiadas para la pequeña agricultura familiar.

  • La seguridad y soberanía alimentaria.

  • El empoderamiento de las comunidades: participación en la definición de agendas de investigación y en la apropiación de los resultados.

Inicialmente, el instituto comenzó a relevar las demandas de investigación para el sector de la agricultura familiar, entre las que se destacan comercialización y estrategias de venta, financiamiento, semillas nativas, herramientas, sanidad, fertilidad y normativas sobre calidad de los alimentos. Para el abordaje de estos temas se pusieron en marcha diferentes mesas de trabajo con la participación de diferentes actores vinculados a cada temática (organizaciones de productores, técnicos, instituciones, universidades, Ong's, etc.).

Si bien la metodología de investigación-acción fue desarrollada hace décadas por Fals Borda y sus seguidores, resulta novedosa su adopción para la definición de líneas de investigación del INTA en la región, ya que como puede observarse y así habitualmente ocurre, las demandas de los actores superan las temáticas estrictamente técnico-productivas. De esta manera, el equipo técnico del IPAF aborda las demandas de las comunidades, partiendo del diagnóstico participativo, para finalizar en el diseño y ejecución de las acciones e investigaciones planteadas, conjuntamente con los actores involucrados en el proceso.

Facultad de Ciencias Agrarias y Forestales de La Plata

Si bien esta institución a través de diversos grupos de trabajo, ha continuado con líneas de investigación y extensión que desarrolla desde hace un largo periodo vinculadas a la modernización y el desarrollo tecnológico en el sector hortícola platense (Boletín Hortícola, proyectos de incentivos a la investigación, entre otros), recientemente han aparecido nuevas experiencias de intervención en el medio. Éstas se ubican en otros paradigmas productivos que intentan rescatar el conocimiento local y modos de producción tradicionales: tal el caso de los cursos de agroecología, extensión rural y el programa Banco Social entre otros.

Estos cambios institucionales se profundizaron a partir de la crisis del 2001 y han favorecido un paulatino acercamiento de la Universidad a los productores familiares. En la Facultad de Ciencias Agrarias y Forestales se ha planteado institucionalmente el desafío de fortalecer las organizaciones y/o grupos de productores a través de herramientas de extensión como el apoyo técnico, la capacitación/formación y el acompañamiento de los proyectos productivos" (Cieza, 2007).

Programa "Banco Social"

El Banco Social es una alternativa crediticia a pequeña escala que se constituyó en el seno de la Asociación Cooperadora de la Facultad de Ciencias Agrarias y Forestales durante el año 2005. Se inicia con un fondo de $50.000 para microcréditos, cuya  fuente de financiamiento fue el Ministerio de Desarrollo Humano bonaerense en el marco del programa "Banco Social". Este fondo está destinado a promover el fortalecimiento de un sistema de microcréditos para la pequeña agricultura familiar; el mejoramiento de la capacidad de gestión económica y generación de un instrumento combinado de asistencia técnica y capacitación que apunta a mejorar los aspectos productivos y los ingresos de las familias productoras del Gran La Plata.

Los beneficiarios son pequeños productores familiares en los cuales la relación capital/trabajo es claramente desfavorable, la productividad se basa en el uso intensivo de la mano de obra y carecen de garantías reales para acceder al sistema financiero formal.

El equipo técnico del Banco Social articula acciones con la Dirección de Desarrollo Rural del Ministerio de Asuntos Agrarios para la definición de la población beneficiaria de los microcréditos. Ambos equipos técnicos, conjuntamente con los grupos de productores, participan en la definición de la operatoria en cuanto a criterios de renovación, garantía solidaria, fechas de entrega, montos, forma de devolución e intereses. Además, participan de la experiencia la Asociación de Productores de Parque Pereyra, la Cátedra de Soberanía Alimentaria de la UNLP, Grupo de Tomate Platense, la Cooperativa de Trabajadores Rurales, Cooperativa de Viñateros de Berisso y el IPAF región pampeana, entre otras organizaciones.

Los montos variaron en el tiempo, siendo mayormente destinados a la compra de insumos, como semillas, polietileno y abonos. El 71% de los créditos fueron destinados a productores hortícolas.

Los criterios de la operatoria se fueron modificando en la medida en que técnicos y productores fueron ganando experiencia, de manera tal que las garantías comenzaron a ser grupales y solidarias, siendo el grupo quien responde ante algún incumplimiento. Los grupos de productores cuentan con referentes del Banco Social que les brindan asistencia técnica, contando también con asesoramiento jurídico.

Para los grupos de productores, los microcréditos representan una ayuda económica importante, pensándola en el inicio de la campaña primavera-verano momento en que los productores invierten en insumos. Asimismo, en algunos grupos se ha observado un gran involucramiento con la operatoria, repercutiendo en aspectos que hacen a la organización interna, por ejemplo reforzando los lazos de confianza, construyendo responsabilidad, solidaridad y compromiso grupal.

Si bien en la ciudad de La Plata, las ferias francas tienen un tradición centenaria, a partir de 2008, promovida por el equipo técnico del Banco Social comenzó a funcionar en dependencias de varias facultades de la universidad, la feria "Manos de la Tierra", en donde los productores de los distintos grupos, pueden vender e intercambiar sus productos en forma directa.

Curso de Agroecología

Este curso, además de formar profesionales de la agronomía con una nueva visión de la producción, viene realizando experiencias de "investigación-acción participativa" con enfoque "agroecológico" con productores hortícolas familiares.

Allí se identificaron los problemas de proliferación y resistencia a plagas y enfermedades ocasionados por las prácticas convencionales y se ensayaron alternativas tecnológicas que permitan resolver los problemas detectados desde un enfoque agroecológico. Estos aportes resultan significativos para aquellos productores tradicionales que desean comenzar a transitar un camino de transición hacia la producción agroecológica, atento a la necesidad de desarrollar tecnologías de manejo de cultivos, adaptadas a las condiciones locales.

Curso de Extensión Rural: Proyecto de Tomate Platense

Bajo el enfoque de Sistemas Agroalimentarios Localizados (SYAL) se viene llevando adelante un proyecto financiado por la Universidad Nacional de La Plata que se plantea rescatar el tomate platense y otras hortalizas típicas del Gran La Plata que han dejado de cultivarse comercialmente. El enfoque parte de rescatar el conocimiento local asociado a la cultura del lugar, identificando el "saber hacer" de horticultores que conservan sus modos de producción tradicional, para luego elaborar y poner en práctica un plan de activación de esos agroalimentos, en donde se pongan en valor ciertos atributos reconocidos por el colectivo de ese producto particular (en el caso del tomate platense ese atributo distintivo es el sabor).

El proyecto se inicia identificando y luego realizando un homenaje a los viejos productores, luego se rescatan materiales genéticos en manos de los productores para formar un banco de semillas, se conforma un "grupo de productores de tomate platense" con la asistencia técnica de un equipo multidisciplinario de la facultad que comienza con el cultivo. El grupo de productores de tomate platense está integrado por pequeños productores y productoras familiares de diferentes edades, que integra a jóvenes con mayores en donde se produce una construcción grupal del conocimiento a partir del intercambio de saberes. El proyecto realiza múltiples actividades como por ejemplo poner en contacto a productores y consumidores y realizar anualmente la Fiesta del Tomate Platense.

Ministerio de Asuntos Agrarios de la Provincia de Buenos Aires

Si bien esta institución realiza acciones en apoyo a la producción hortícola convencional, tales como la "emergencia agropecuaria", red de alerta y monitoreo de plagas y enfermedades, Laboratorio de sanidad vegetal, Plan de bajo impacto ambiental (BIA), apoyo económico a misiones comerciales en el exterior, capacitaciones en "buenas prácticas agrícolas", etc. En los últimos años, esta cartera provincial ha comenzado a mostrar iniciativas en apoyo a la agricultura familiar, los cultivos orgánicos, la agricultura agroecológica y la soberanía agroalimentaria, entre las que merece destacarse, la creación de una Dirección de Desarrollo Rural y Agricultura Familiar.

Dirección Provincial de Desarrollo Rural (Cambio Rural Provincial)

Como resultado de la crisis política, económica y social del 2001, el Programa Cambio Rural INTA sufrió fuertes recortes presupuestarios que llevaron a reducir el numero de grupos que recibía asistencia técnica. Es por ello que diversas provincias destinaron recursos para sostener la continuidad del programa en sus territorios, tal el caso de la provincia de Buenos Aires, que en febrero de 2002 creó el Programa Cambio Rural Bonaerense. Al igual que al nivel nacional, el programa se basó en dos componentes: la asistencia técnica y la vinculación al crédito.

El Programa citado llegó a tener 80 grupos mientras que hacia fines de la década su número se redujo a 20, casi todos en la zona hortícola y principalmente en la zona del Parque Pereyra Iraola, debido a la alta conflictividad social y política que presenta ese sector, por la incompatibilidad en los modos de producción tradicional con los objetivos que fundamentaron la expropiación de esas tierras por parte del estado provincial. Se propone un manejo agroecológico de los cultivos hortícolas, lo que llevó a la necesidad de brindar asistencia técnica a través del Programa Cambio Rural Bonaerense. Algunos de estos grupos se organizaron cooperativamente para la comercialización y además recibieron subsidios para infraestructura rural (caminos y electrificación).

Si bien los propósitos del plan se vincularon al "mejoramiento de la capacidad competitiva de las empresas de la región para lograr un mejor posicionamiento en los mercados internos y externos y ampliar las posibilidades de exportación" (MAAyP, 2003) en la práctica sus acciones se destinaron a pequeños productores familiares no capitalizados, cuyas demandas estaban muy lejos de "ampliar las posibilidades de exportación". Principalmente en la zona del Parque Pereyra las demandas fueron la tenencia de la tierra, la falta de caminos, la provisión de insumos, el acceso a los mercados locales, entre otras cuestiones. A partir de la segunda década del nuevo siglo, lo pocos técnicos que permanecían en el programa pasaron a formar parte de la planta permanente del MAA, dentro de la Dirección de Desarrollo Rural, desapareciendo el programa, aunque no así sus acciones en el territorio.

Estación Experimental de Gorina

Esta dependencia fue creada a fines de los 70 con el propósito de contribuir al mejoramientode la actividad hortícola y florícola de la región, para lo cual ha venido por mas de un cuarto de década desarrollando y adaptando tecnologías en manejo de cultivos tanto a campo como invernáculos, mejoramiento genético y ensayos de productos para el control de plagas y enfermedades.

Mediante resolución ministerial nº 153/07 se determinó un nuevo perfil con el propósito que se constituya en la primera Estación del país orientada exclusivamente a la Agricultura Orgánica. Si bien se firmó un acuerdo de colaboración con el MAPO (Movimiento Argentino para la Producción Orgánica), esta iniciativa fue dejada sin efecto pocos años más tarde, retomando su rol anterior, sin haber cumplido con las escasas expectativas que había generado la propuesta.

Este caso deja la amarga experiencia que, cuando se toman decisiones políticas en las instituciones sin suficiente fundamento técnico y consenso social, se corre el riesgo de desvalorizar el trabajo de los equipos técnicos, dejar de prestar servicios de utilidad para el sector productivo y promover el descrédito hacia el sector político.

Mesa Provincial de Desarrollo Rural

Se constituyó en el año 2006 en el ámbito de la Dirección de Desarrollo Rural, con representantes de más de veinte instituciones y organizaciones de pequeños productores. Se planteó como una mesa de dialogó interinstitucional para el debate de las problemáticas especificas de la agricultura familiar. Una de las principales demandas fue buscar los caminos adecuados para que el pequeño productor pueda ingresar a los mercados de bienes y servicios en condiciones más ventajosas, saliendo de la economía informal. Además, planteó la necesidad de una legislación específica para la agricultura familiar (Ley de desarrollo rural) que incluyera temas como la soberanía alimentaria, el apoyo la producción agroecológica, el acceso a la propiedad o usufructo de la tierra a través de un reordenamiento territorial, el fomento de mercados alternativos, y la certificación de los productos de la agricultura familiar.

En este marco, se propuso la creación de organizaciones de jóvenes para comenzar a pensar en la política de Desarrollo Rural a mediano y largo plazo. Asimismo pidieron formación, capacitación y gestión. Además, se insistió en la necesidad de que se afiance la educación inicial en el campo como principal camino para el arraigo de la familia rural. El tema más álgido fue la comercialización, en donde los productores consideraron que el Estado debía crear organizaciones reguladoras de precios, canales de comercialización directa y políticas comerciales diferenciadas para las familias rurales y pequeñas cooperativas. Resaltaron también la importancia de comenzar a incorporar protocolos de calidad adecuados a la tecnología de los pequeños productores.

Con la pérdida de rango ministerial de Asuntos Agrarios a fines de 2007, esta Mesa fue desarticulada para ser rediseñada con nuevos actores, y luego con el conflicto desatado en el 2008 por el tema de las retenciones entre el gobierno nacional y las entidades del agro (que arrastró a los gobiernos provinciales), ha dejado de funcionar. No obstante, sirvió para instalar en la agenda de la cartera provincial una cantidad de temas que afectan a los pequeños productores y propuestas que podrían servir para la construcción de nuevas estrategias de Desarrollo Rural.

4.2 Organizaciones de la sociedad civil

Además de los cambios observados en el sector público, también existen señales positivas desde la sociedad civil en donde luego de la crisis del 2001, comienzan a conformarse organizaciones representativas de diferentes sectores sociales de la producción hortícola regional. Entre las nuevas organizaciones desarrollaremos, por resultar especialmente representativas de los paradigmas productivos más extremos presentes en la región, los casos de la Mesa Regional de Productores Familiares y la Asociación de Ingenieros Agrónomos del Cinturón Hortícola de La Plata.

Asociaciones de productores:

Tradicionalmente, los productores hortícolas de la región han sido caracterizados como individualistas, debido a su situación de competencia en los mercados, lo que ha llevado a un escaso nivel de organización. La mayoría de las cooperativas de horticultores con fines comerciales no han sobrevivido por largo tiempo, mientras que la "Asociación de productores hortícolas de La Plata", fundada en 1984 con fines gremiales, sólo ha logrado mantenerse en el escenario como entidad representativa, pero fuertemente debilitada por la formación de organizaciones mas pequeñas que reúnen a productores de algunas localidades del partido. Otra entidad tradicional, la "Asociación de medieros y afines" (ASOMA) se ha hecho sentir con sus reclamos a través de movilizaciones cada vez que el sector era castigado por alguna contingencia climática.

Más recientemente, como resultado de las acciones de los distintos programas de intervención, se ha promovido la formación de diferentes organizaciones de pequeños productores. Éstas han logrado reunir a grupos mas bien pequeños con intereses comunes, tal el caso de un grupo de Cambio Rural (que ya no está en el programa pero siguen exportando juntos), el grupo de Tomate Platense o pequeñas cooperativas.

Mesa Regional de Productores Familiares

Formada durante la crisis del 2001, inicialmente reunía a seis organizaciones de productores familiares de autoconsumo: Cooperativa de Productores Viñateros de Berisso, A.P.F (Asociación de Productores Familiares de Florencio Varela), Familias Productoras De Cañuelas, Asociación CIRUJAS de La Matanza, APPPI (Asociación De Productores del Parque Pereyra Iraola) y CEDEPO (Centro Ecuménico de Educación Popular). Luego se amplió con la incorporación de organizaciones de diferentes localidades de la provincia de Buenos Aires, constituyéndose en "Mesa Provincial de Productores Familiares". Entre otras propuestas, ha presentado un proyecto de Ley sobre "régimen de promoción del desarrollo rural" para la Provincia de Buenos Aires.

La mesa provincial se encuentra integrada a la "Mesa Nacional de Organizaciones de Productores Familiares(6) la cual promueve la comercialización de alimentos naturales y artesanales elaborados por pequeños productores campesinos e indígenas, como también el intercambio de sus productos y la adquisición conjunta de bienes e insumos.

4.3. Asociaciones de profesionales

Si bien en la región funcionó durante la década del 80' la Asociación de Ingenieros Agrónomos de La Plata con carácter gremial, y poco tiempo después se formó el Centro de Graduados de la Facultad de Agronomía (1984) con carácter académico profesional, recientemente se constituyó la "Asociación de Ingenieros Agrónomos del Cinturón Hortícola de La Plata" (AIACHOLP). Fundada en el año 2006, nuclea alrededor de 70 profesionales vinculados al sector hortícola (asesores técnicos de productores empresariales, asesores de Cambio Rural, empresas proveedoras de insumos, semillas y agroquímicos) y también cuenta con técnicos pertenecientes a organismos públicos.

La Facultad de Ciencias Agrarias y Forestales ha apoyado a este sector conformado principalmente por sus graduados al brindarle un espacio físico para funcionar.(7) De igual manera el INTA, a través del Programa Cambio Rural y la Agencia de Extensión Rural Gran Buenos Aires ha aportado técnicos a la asociación y participado activamente en la organización de las actividades de capacitación.

La conformación de esta organización evidencia claramente la inserción y desarrollo profesional, que los ingenieros agrónomos han tenido en la difusión de tecnologías asociadas a los cultivos protegidos. Esto ha llevado a posicionar a la región del Gran La Plata como la de mayor innovación tecnológica del país. También se observó la necesidad de continuar las capacitaciones y actualizaciones de los técnicos en defensa de sus fuentes de trabajo. Según esta organización, algo más del 15% de los productores cuentan actualmente con asesoramiento privado.

Creo que una de las cosas que un extensionista debe adoptar todoslos conocimientos habidos y por haber, porque es lo que va a tener que transferir el día de mañana. Para poder asesorar bien, uno tiene que saber prácticamente todo, al productor le tenés que dar en forma constante seguridad, al productor no le gusta (te lo digo por experiencia), no podes decirle esto no lo se, o vamos a ver, el quiere que te juegues en tus determinaciones ¿por qué? porque eso es convencer, nuestro trabajo es de convencer. (Asesor privado)

La labor de esta institución, si bien ha abordado distintas problemáticas, se ha centrado en la actualización técnica de sus asociados y otros profesionales sobre el manejo de los principales cultivos hortícolas (nuevas variedades, principales problemas fitosanitarios, calidad postcosecha, buenas prácticas agrícolas, uso seguro de agroquímicos, tendencia de los cultivos intensivos, entre otros) Sus acciones se concentran en el paradigma dominante de incorporación tecnológica, aumento de la producción y de la calidad de los cultivos de mayor renta, de manera de mejorar la competitividad de los productores empresariales asesorados por los técnicos del sector privado.

4.4. Articulaciones Interinstitucionales

Como resultado de esta nueva visión de la institucionalidad que se está construyendo en la región, son cada vez más frecuentes las acciones horizontales que involucran a un creciente número de organizaciones e instituciones de desarrollo rural, sobre todo en aquellas en donde se involucra a la agricultura familiar y a los sectores productivos más vulnerables. Cabe citar el caso de la "Fiesta del Tomate Platense" que articula por octavo año consecutivo a la Facultad de Ciencias Agrarias y Forestales con la Municipalidad de La Plata y el Grupo de Productores de Tomate Platense. Otra experiencia similar es la "Fiesta del Alcaucil", que se realiza desde el año 2007 luego de veinte años de ausencia. Esta es organizada por la Facultad de Ciencias Agrarias y Forestales, el INTA y un grupo de productores de la zona. Ya habíamos señalado el caso de la Banca Social que integran la Facultad de Ciencias Agrarias y Forestales, el Ministerio de Asuntos Agrarios y el Ministerio de Desarrollo Humano de la Provincia de Buenos Aires.

Si bien existen muchos otros ejemplos de acciones que conllevan a alianzas que se van consolidando en la medida que logran continuidad en el tiempo, merece especial consideración la "Feria Provincial de Semillas Nativas y Criollas", por tratarse de una iniciativa de la sociedad civil que es fuertemente apoyada por diversas instituciones de sector público. Convocada por la Mesa Provincial de Organizaciones de Productores Familiares de Buenos Aires, se realizó por primera vez en el año 2007 y se reeditó hasta que en el 2010 se transformó en la "I Fiesta Nacional" y contó con la presencia de la Presidente de la Nación. La "Feria Provincial de Semillas Nativas y Criollas", se plantea como un espacio anual de encuentro, celebración e intercambio, que contribuye a sensibilizar a la sociedad sobre la importancia cultural, económica y social de producir y conservar nuestras semillas nativas y criollas. Pretende contribuir a la visualización de las experiencias que las organizaciones de los productores familiares poseen en la conservación de la biodiversidad, compartiendo conocimientos, semillas, plantines, estacas, rizomas, raíces, frutos, artesanías, cultura, alimentos y razas nativas y criollas. La finalidad de las organizaciones convocantes va mas allá, al plantear que para recuperar y mantener la enorme riqueza de la biodiversidad agrícola y alimentaria, es necesario reconocer los derechos de los campesinos, indígenas y agricultores a la tierra, al territorio y a los recursos naturales, construyendo un nuevo modelo de agricultura y desarrollo rural.

Las ferias de semillas se llevaron a cabo en el Parque Pereyra Iraola y participaron organizaciones de productores de todo el país, por lo que su alcance trasciende lo local. Las organizaciones convocantes pertenecen tanto al sector público como a diversas Ong's.(8)

Los principales objetivos de las ferias han sido: defender la diversidad, brindar un espacio para difundir la agroecología y la agricultura urbana como formas de producción sustentable y a precio justo. Por último, fortalecer la decisión de poner los recursos estratégicos de la tierra en manos de los que la trabajan.

La envergadura, importancia y grado de participación en esta fiesta, determinó que en el 2010, junto con la 4º Feria Provincial, se organizara en el Parque Pereyra Iraola la "I Feria Nacional de Semillas Nativas y Criollas" con la participación de 800 organizaciones provenientes de 21 provincias.

Esta red conformada por una veintena de organizaciones del sector público y Ong's viene conformando y consolidando un espacio de participación, reflexión y articulación, entre técnicos que comparten una visión de su praxis profesional a favor de la agricultura familiar con un enfoque agroecológico, pero también como una estrategia de construcción de poder a favor de las reivindicaciones campesinas y de los pueblos originarios.

5. Conclusiones

La crisis del 2001 apareció como una oportunidad para cambiar, se empezó a trabajar desde el enfoque de Desarrollo Territorial que reconoce la complejidad de los territorios periurbanos: diversidad de actores, migraciones (internas y externas), diferencias culturales, multiocupación, diversidad de trayectorias, experiencia productiva y saberes en el oficio de productor.

Los servicios de Asistencia Técnica y Extensión Rural de la región -caracterizados por la diversidad de enfoques y destinatarios producto de un proceso de evolución multilineal, bajo la influencia de los diversos contextos históricos- han ido incorporando en la última década nuevas estrategias que les permiten atender las demandas de diversos sectores con propuestas, varias de ellas, innovadoras.

Estos nuevos enfoques conceptuales están poniendo en práctica metodologías de investigación (como el caso de la investigación-acción participativa), como estrategias de intervención novedosas para la región (por ej. operatorias de micro créditos, relacionamiento de productores y consumidores tratando de vincular al campo con la ciudad, entre otras). En estas acciones de investigación y desarrollo, se integran equipos profesionales multidisciplinarios, habida cuenta de la diversidad de problemáticas que el sector de la agricultura familiar demanda. Las articulaciones interinstitucionales sustituyen los conflictos que se presentaban en el escenario de los 90', configurando nuevas redes de diálogo y la construcción de un capital social a favor de la pequeña agricultura familiar.

En la actualidad, las instituciones del sector público, sin abandonar el modelo de difusión de innovaciones y promoción de la "agricultura moderna", están promoviendo acciones sustentadas en nuevos paradigmas de desarrollo que apuntan a la sustentabilidad del sistema productivo y a la viabilidad económica y social de la producción hortícola regional en el mediano y largo plazo. Estas acciones han llevado a que en la agenda de las instituciones del sector público, hoy se encuentran instalados temas como la sustentabilidad, la soberanía alimentaria, la agroecología, el diálogo de saberes, la revalorización de la biodiversidad, la economía social y la promoción del desarrollo local, entre otros.

En los últimos tiempos, como resultado de esta nueva visión de la institucionalidad que se está construyendo en la región, son cada vez más frecuentes las acciones horizontales que involucran a un creciente número de organizaciones que operan a favor de la agricultura familiar. Ello fortalece la vinculación de las personas entre sí, generándose redes de dialogo, mecanismos y normas interinstitucionales que facilitan y mejoran el intercambio entre la sociedad civil y el estado.

Tanto a nivel nacional como provincial se han creado y fortalecido estructuras para el desarrollo rural como política explícita de Estado, generando capacidades institucionales para actuar hacia una población olvidada y desprotegida.

Tanto las redes de interacciones específicas, como las acciones de investigación/acción y las estrategias de intervención empleadas, han generado un valioso stock de conocimientos que opera como un "banco de innovaciones" organizacionales, tecnológico-productivas y comerciales, de alto valor para la formulación de políticas públicas a favor de la agricultura familiar.

Finalmente, en la medida que las políticas sectoriales comienzan a integrarse, se podrá avanzarse en la construcción de un pacto social territorial sobre desarrollo rural que basado en la participación, corresponsabilidad, cooperación y planificación, del sector público y las organizaciones de la sociedad civil articulen un proyecto común de desarrollo.

Notas

(1) Asistencia Técnica:significa transferir a los productores rurales los conocimientos tecnológicos agropecuarios que faciliten aumentos sucesivos en la producción, eficiencia e ingresos de las familias rurales. Es una acción de carácter permanente. Extensión Rural: es un proceso de intervención de carácter educativo y transformador, basado en metodologías de investigación-acción participante, que permiten el desarrollo de una práctica social mediante la cual los sujetos del proceso, buscan la construcción y sistematización de conocimientos que los lleva a incidir conscientemente sobre la realidad, con el objeto de alcanzar un modelo de desarrollo socialmente equitativo y ambientalmente sostenible (Caporal, 2002).

(2) Se denomina productor a aquella persona que bajo cualquier régimen legal de tenencia de la tierra -propietario o arrendatario- organiza, administra y supervisa un predio donde se realizan actividades hortícolas. Posee un factor capital y como tal puede adquirir el resto de los factores productivos. Es quien determina las estrategias de producción en general y los criterios de manejo de los cultivos en particular.(Benencia)

(3) En este trabajo vamos a utilizar el concepto de capital social, como la acumulación de vínculos asociativos, actuales y potenciales, correspondientes a un individuo o grupo, que son construidos entre los miembros de una sociedad, constituyendo una red duradera de relaciones, conocimientos y reconocimientos mutuos más o menos institucionalizados.

(4) Siguiendo a Souza Casadinho,J y Benencia, R. (2011) consideraremos productores familiares a aquellos caracterizados por:

-la baja utilización del recurso tierra,
-un acceso restringido a la información y a los adelantos tecnológicos.
-un alto grado de obsolescencia de la maquinaria.
-la utilización selectiva de insumos químicos
-el mayor uso de semillas producidas en la propia explotación.
-la baja utilización del invernáculo.
-la participación mayoritaria de los miembros de la familia en la ejecución de las tareas productivas complementándola con medianeros.
-cultivos de más de 15 especies hortícolas.

(5) El equipo que coordina el Prof. Ringuelet, las investigaciones del equipo que coordina el Prof. Hang y las llevadas a cabo por el Prof. Benencia entre otras.

(6) La Mesa Nacional de Organizaciones de Productores Familiares está integrada por: la RED PUNA (Jujuy) MOCASE (Movimiento Campesino de Santiago del Estero), APENOC (Asociación de Productores del Noroeste de Córdoba), APHYIDAL (Asociación de Promoción Humana y Desarrollo Agroecológico Local, Misiones), OPFAL (Organización de Productores Familiares Agroecológico Local, San Pedro, Misiones), Cooperativa Chepes Sur Ltda.(Chepes, La Rioja), F.I.D.I (Fundación Instituto para el desarrollo Institucional) Chepes - La Rioja, C.C.T (Comisión Central de Tierras, San Pedro Misiones), U.Ca.N. (Unión Campesina del Norte) Córdoba, U.S.T. (Unión De Trabajadores Rurales Sin Tierra, Lavalle, Mendoza), Unión Campesina de Traslasierra (Córdoba).

(7) Su sede se ubica en la Estación Experimental Julio Hirschhom de Los Hornos, perteneciente a la Facultad de Ciencias Agrarias y Forestales.

(8) Mesa Provincial de Organizaciones de Productores Familiares de Bs. As., la Organización de Naciones y Pueblos Indígenas en la Argentina, la Facultad de Ciencias Agrarias y Forestales de la UNLP, el Ministerio de Desarrollo Social de la Prov. de Bs. As., el Ministerio de Asuntos Agrarios y Producción de la Prov. de Bs. As., el Movimiento Agroecológico de Latinoamérica y el Caribe, el Instituto para la Pequeña Agricultura Familiar y el Prohuerta del INTA.

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Fecha de recibido: 16 de abril de 2012
Fecha de aceptado: 14 de junio de 2012
Fecha de publicado: 30 de agosto de 2012

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