Mundo Agrario, abril - julio 2026, vol. 27, núm. 65, agosto-noviembre 2026, e322. ISSN 1515-5994Dosier: Trabajo social en ámbitos rurales y periurbanos
Trabajo social en ámbitos rurales y periurbanos: procesos de intervención, resistencias colectivas y articulaciones emancipatorias
I. Presentación
El presente dosier es, desde su origen, el resultado de un esfuerzo colectivo y solidario orientado a entrelazar saberes y experiencias interdisciplinarias. Durante el año 2024, a lo largo de ocho jornadas consecutivas, nos convocamos como un grupo de estudiantes y graduades de la carrera de Trabajo Social junto a la Dra. Soledad Lemmi en un espacio de formación titulado “Una realidad interseccionada: sujetes en el periurbano hortícola del Gran La Plata”. Esta actividad, enmarcada en el Laboratorio de Investigación Movimientos Sociales y Condiciones de Vida (LIMSyC) de la Facultad de Trabajo Social de la Universidad Nacional de La Plata (FTS-UNLP), se consolidó como una instancia de intercambio basada en investigaciones que analizan dicho territorio y a sus habitantes, profundizando en una mirada crítica que contempla las intersecciones de clase, género, origen, autoadscripción étnico-nacional y generación.
Frente al vasto campo de reflexiones que el Trabajo Social aporta a la comprensión de la ruralidad y el periurbano —y ante los desafíos que aún enfrenta nuestro colectivo en la sistematización de experiencias y la producción de conocimiento situado— surge este dosier temático. Si bien nuestra profesión posee una trayectoria histórica de intervención en el ámbito rural y se ha insertado recientemente en áreas periurbanas mediante campos socio-ocupacionales heterogéneos, el registro y la teorización de estas experiencias en Argentina continúan siendo incipientes. Esta vacancia suele relegar las trayectorias de colegas a una labor forjada desde la militancia, muchas veces distante de los espacios de formación académica. La falta de núcleos específicos de investigación invisibiliza estas intervenciones y, fundamentalmente, a sujetos colectivos que las habitan, diluyéndoles en categorías homogeneizantes que desatienden la riqueza de sus procesos vitales. Por ello, este dosier reúne contribuciones que recuperan procesos de intervención profesional, investigación, extensión y formación, abordando las tensiones territoriales y las luchas de las organizaciones que resisten a los modelos productivos hegemónicos.
II. El contexto macroestructural: despojo y reestructuración capitalista
Esta urgencia por producir conocimientos que analicen particularidades territoriales y poblacionales no es ajena al contexto macroestructural. La avanzada neoliberal y neoextractivista ha puesto en jaque la reproducción de la clase trabajadora y sectores subalternos de la sociedad, generando una embestida del capital contra la vida. En el siglo XXI, la valorización de las commodities volvió a situar a la región como proveedora de materias primas, reeditando desigualdades a escala planetaria y acentuando los conflictos socioambientales mediante el uso intensivo de biotecnología, la expansión de la frontera agrícola y la "sojización". Estos procesos traen aparejados desplazamientos forzados, deforestación masiva y graves problemas de salud derivados del uso de agrotóxicos.
En los territorios rurales y periurbanos, esto se manifiesta a través de un modelo de agronegocios que hereda lógicas coloniales de explotación y concentración de la tierra (Korol, 2016), que fomenta la expulsión de productores y campesines, arrasa con los saberes comunitarios y precariza las condiciones de existencia. Este proceso de “acumulación por despojo” (Harvey, 2013) acarrea profundas consecuencias en la relación sociedad-naturaleza donde, si bien se acelera la degradación de la vida, también emergen y se sostienen prácticas de resistencia que prefiguran alternativas colectivas, soberanas y emancipatorias.
III. Genealogía de la entrega: del terrorismo de Estado a la consolidación neoliberal
La implantación definitiva de este proyecto en nuestro país requirió de una política ejercida desde el poder concentrado de sectores financieros, valiéndose del último golpe de Estado, del que se cumplen 50 años en este marzo de 2026. El terrorismo de Estado, a través de la desaparición forzada, la tortura y la persecución a una generación militante, posibilitó la concentración de la riqueza y la destrucción de las estructuras de contención político-sociales. En el contexto latinoamericano, la implementación de este modelo sólo se comprende tras la desarticulación sangrienta de las fuerzas políticas y sociales que constituían un obstáculo para la reestructuración capitalista.
En este proyecto de destrucción de una fuerza social que contenía a las experiencias cooperativistas, las ligas agrarias y los proyectos colectivos que buscaban socializar la producción y el acceso a la tierra fueron un foco prioritario de la represión en las distintas regiones. Este constituye, quizás, el capítulo menos recuperado de la memoria colectiva, aunque hoy avancen investigaciones y juicios de lesa humanidad que evidencian la persecución a militantes de estas experiencias, entre quienes se encontraban trabajadoras sociales comprometidas.
Hacia el final de los ochenta, bajo un clima de derechización internacional, Argentina se embarcó en la aplicación sistemática de recetas neoliberales. Ya en la década de los noventa, asistimos a la consolidación de la desindustrialización, la desregulación de mercados, la terciarización de la economía, la privatización de lo público y el desmantelamiento de la legislación laboral y la protección social, generando transformaciones que impactaron primordialmente en la esfera del trabajo, elevando la desocupación a niveles estructurales y extendiendo la precarización a amplios sectores de la clase trabajadora.
IV. Los periurbanos y la disputa pot la sostenibilidad de la vida
Uno de los procesos distintivos de la etapa neoliberal es la proliferación de zonas periurbanas –es decir, espacios territoriales, sociales, políticos, económicos y productivos entre la ciudad y el campo– que hoy alojan a miles de familias (especialmente migrantes de países como Bolivia y Perú y del norte argentino) que se dedican a la actividad hortícola y florícola. Sobre ello, García y Lemmi (2011) plantean que en los años ’70 y ’80, en el marco del proceso conocido como Revolución Verde, el desarrollo tecnológico –especialmente las semillas híbridas, los sistemas de riego, los agrotóxicos y las maquinarias– contribuyeron a posibilitar el incremento del área hortícola, aumentando el volumen de producción y diversificando los cultivos.
Sin embargo, mientras en la década del ’70 casi el 70 % de los productores eran dueños de las tierras que trabajaban, sobre fines de esta década y principios de los ’80 esto comenzó a cambiar en el marco de la avanzada neoliberal. Es en esta época que comenzaron a arribar migrantes de Bolivia en busca de trabajo hortícola, lo que cambió totalmente la producción en el periurbano, generando una masividad en la mano de obra y, a su vez, grandes cambios en las condiciones de trabajo.
Desde esta óptica, observamos las tensiones entre la lógica de acumulación capitalista y heteropatriarcal y una vida cotidiana donde el acceso a derechos básicos es cada vez más esquivo. Siguiendo a Pérez Orozco (2014), en el capitalismo contemporáneo la “vida vivible” está bajo amenaza, a causa de una tensión irresoluble entre el capital y la sostenibilidad de la vida. Ante este conflicto, el Estado —aunque territorio de disputa— ha jugado un rol crítico al escorarse hacia los procesos de acumulación, inhibiendo la responsabilidad colectiva sobre el sostenimiento de la vida.
V. Resistencias, territorialidades y la praxis del Trabajo Social
Partimos de la premisa de que el sistema capitalista, al extender su lógica de dominación, desarrolla también a la clase que porta la potencia transformadora (Matusevicius, 2017). Por ello, este dosier recupera la multiplicidad de resistencias que se materializan en conquistas sociales e institucionales. Es necesario trabajar las determinaciones estructurales como parte de las "verticalidades" del territorio (Santos, 2000), identificando simultáneamente la "horizontalidad" que el territorio reelabora en la dialéctica de territorialización y reterritorialización. La sociedad se territorializa siendo el territorio su condición de existencia material, política y subjetiva (Mançano Fernández, 2005).
La rebelión de 2001 y la resistencia al ciclo neoliberal desplegaron estrategias colectivas de sobrevivencia que consolidaron espacios prefigurativos. Emergieron movimientos sociales que retomaron reivindicaciones campesinas e indígenas, organizándose en torno a la producción familiar y la agroecología como salida a la devastación ambiental. De estas experiencias se nutrió una generación política que propuso una articulación estratégica entre el Trabajo Social y las organizaciones. Esta praxis adquirió múltiples formatos: centros de prácticas de formación profesional, escuelas de educación popular, formaciones conjuntas, proyectos de capacitación, investigación y extensión, cátedras libres de Soberanía Alimentaria,1 estancias militantes y formatos diversos de universidades populares. Junto a ello se crearon líneas de trabajo en espacios socio ocupacionales y áreas de la política social que permitieron contratar trabajadores sociales y formar parte de equipos interdisciplinarios.
En este período se produjo la inserción de trabajadoras sociales en algunas organizaciones como el Movimiento Campesino de Santiago del Estero (MOCASE), Movimiento Campesino de Formosa (MOCAFOR) y APENOC (Asociación de Pequeños Productores del Noreste de Córdoba), conformando equipos junto a agrónomos, veterinarios y abogados, tradición que continúa hoy en la Unión de Trabajadores de la Tierra (UTT), Movimiento de Trabajadores Excluidos en su rama rural (MTE-Rural), Federación Rural, entre otras. Estas demandas colectivas conquistaron políticas y espacios dentro de organismos públicos que, aunque a veces subordinados a las lógicas extractivas, abrieron horizontes para el diseño de programas que responden a las necesidades reales de los territorios, constituyendo la base material sobre la cual intervenimos (Guerra, 2009).
VI. La intervención profesional en la construcción de lo común
Analizar la construcción disciplinar del Trabajo Social en los territorios rurales y periurbanos exige desentrañar una multiplicidad de refracciones de la “cuestión social”. Estas manifestaciones, configuradas como “problemas sociales”, suelen encontrar respuestas estatales parciales y fragmentadas a través de diversos dispositivos institucionales. En este punto, el presente dosier marca una distancia necesaria frente a las posturas que proponen una escisión entre la “cuestión social” y la “cuestión rural” (Angulo, 2007). Rechazamos abordar la conflictividad de estos territorios como un fenómeno aislado; por el contrario, apostamos a elucidar las expresiones singulares del antagonismo capital-trabajo o, en la clave de Pérez Orozco (2014), de la tensión irreconciliable entre el capital y la vida. Es imperativo reconocer que las coordenadas de fondo son compartidas con lo urbano: acumulación, expropiación de la tierra y explotación sistemática de la humanidad y la naturaleza, con sus consecuentes procesos de empobrecimiento masivo y migraciones forzadas.
En este escenario, los movimientos y organizaciones sociales que emergieron al calor del ciclo de impugnación al neoliberalismo constituyen sujetos colectivos claves para pensar las resistencias. Su capacidad de movilización y lucha, la diversidad del repertorio de acciones colectivas y la conquista de espacios de institucionalidad y representación los han posicionado como actores políticos de peso en la disputa redistributiva frente al Estado. Aunque en la coyuntura actual enfrenten desafíos que tensionan su incidencia, conservan una potencia política ineludible en tanto se amplifique su capacidad de autonomía.
Es precisamente a través de sus demandas colectivas que se han conquistado políticas y espacios públicos destinados a fortalecer los procesos organizativos de la agricultura familiar. Estos avances no solo abren horizontes para el diseño de programas y políticas para el sector, sino que constituyen la base material sobre la cual intervenimos, atribuyendo contornos y orientaciones a nuestra labor profesional (Guerra, 2009). Sin embargo, no desconocemos que estas políticas de reconocimiento han coexistido de forma subordinada con las lógicas extractivas y predatorias consolidadas desde la década del noventa.
Frente a esta complejidad, Iamamoto (2022) nos interpela a fortalecer una articulación crítica con la dimensión colectiva de las demandas.
El Trabajo Social puede contribuir a que los sujetos reconozcan que sus necesidades individuales poseen una dimensión de clase y que su fuerza radica en el abordaje colectivo. Esta relación con el protagonismo de los sujetos implica, además, el trabajo directo con los movimientos sociales, tejiendo lazos de confianza y compañerismo en la lucha común” (Iamamoto, 2022, p. 4)
A pesar de los procesos de degradación de la vida que enfrentamos, en estos territorios emergen y se sostienen prácticas de resistencia que prefiguran alternativas soberanas, sostenibles y emancipatorias. Este dosier es una invitación a reflexionar sobre estas inserciones y a fortalecer las articulaciones que el Trabajo Social latinoamericano construye junto a las experiencias comunitarias que defienden la vida, el acceso a la tierra, a derechos sociales y al trabajo digno.
Al animarnos a soñar otro horizonte de sociedad donde la vida esté en el centro —siguiendo la huella de los feminismos populares de los que nos sentimos parte—, hallamos los fundamentos político-pedagógicos para nuestra praxis. Estas experiencias irradian saberes y afectos cotidianos, guiando no sólo nuestra resistencia diaria, sino la construcción de lo que aún está por venir.
Sobre las contribuciones
Este dosier reúne siete artículos producidos por trabajadoras y trabajadores sociales que desempeñan su labor en diversos ámbitos socio-ocupacionales ligados a la ruralidad y los territorios periurbanos. La polifonía de voces que integran esta compilación no solo refleja la heterogeneidad de las experiencias disciplinares, sino que traza un mapa regional de las problemáticas actuales en el Cono Sur, recuperando reflexiones situadas en Argentina, Brasil, Uruguay y Chile. A través de estos trabajos, se visibiliza una praxis profesional que disputa sentidos en las instituciones públicas, en la extensión universitaria y en el corazón de las organizaciones sociales, fortaleciendo un Trabajo Social latinoamericano comprometido con la defensa de la vida, el trabajo y los territorios.
Eje 1: Disputas territoriales, salud y soberanía alimentaria
El dosier se inicia con los aportes de Martina Otero Miralles, quien en su artículo “Producción de lo común y acceso colectivo a la tierra. Experiencias asociativas en la política del Instituto Nacional de Colonización (Uruguay)”, analiza el impacto de las políticas asociativas del INC. A través de una sólida estrategia que combina el análisis documental con una etnografía situada, el trabajo recupera las voces de colectivos ganaderos que desafían la lógica de la propiedad privada y el individualismo agrario, tanto en términos materiales como simbólicos.
Ampliando la mirada hacia las geografías del sur austral de Chile, Diana Manrique García aporta “Salud pública en zonas rurales extremas del Sur Austral de Chile. Entre desafíos y realidades”. El estudio aborda los procesos de salud-enfermedad en la provincia de Palena, caracterizada por su extrema ruralidad. Mediante un diseño cualitativo y colaborativo, la investigación identifica elementos ecosociales que tensionan el rol estatal, proponiendo la co-construcción de modelos de salud flexibles y con pertinencia sociocultural que fortalezcan el lazo comunitario.
Cerrando este primer bloque, Gina Lipka analiza en “Trayectorias de la agricultura familiar periurbana en Santa Cruz, Argentina: Un enfoque desde el conocimiento situado”, el papel de las experiencias hortícolas dentro de la estructura agraria patagónica. Desde una perspectiva de conocimiento crítico y ético-político, la autora posiciona al sujeto productor de la agricultura familiar como un actor estratégico en la configuración de los territorios del sur argentino. En un apartado histórico la autora analiza la estructura social agraria de la Patagonia identificando el origen de la agricultura como una actividad marginal debido a la expansión de ganado ovino y a cuestiones climáticas entre otras hasta la década de los ´70 del siglo XX. Desde allí, a través de una recuperación testimonial, identifica a un sujeto agrario que se caracteriza por un conocimiento técnico, una necesidad económica y la condición migrante. El artículo continúa el recorrido con los años ´90 y sus cambios y la crisis del 2001 construyendo escenarios de posibilidad para la agricultura familiar en la provincia.
Eje II: La Universidad en el territorio: investigación, extensión y formación
El segundo eje compila cuatro trabajos que recuperan diversas experiencias y reflexiones gestadas desde el ámbito universitario, entrelazando la investigación, la extensión y la enseñanza como pilares de la construcción disciplinar. El apartado inicia con el artículo “Deuda disciplinar del Trabajo Social en la ruralidad. Aportes desde la intervención y la investigación con juventudes rurales”, de Alejandra Dávila Pico. En este trabajo se problematiza la histórica vacancia de la disciplina en los contextos rurales, señalando la preocupante escasez de contenidos específicos en la formación académica, incluso en unidades académicas cercanas al Cordón Hortícola Platense (CHP), uno de los territorios más productivos del país. A partir de una sólida articulación entre la intervención en el marco de prácticas de formación profesional y una investigación doctoral con juventudes rurales del Movimiento de Trabajadores Excluidos (MTE), la autora parte de una perspectiva interseccional para analizar la complejidad de las realidades periurbanas. El artículo demuestra cómo las opresiones estructurales modelan las trayectorias de los sujetos, pero no logran anular su capacidad de agencia y participación política, aportando elementos sustanciales para saldar las deudas pedagógicas y profesionales de nuestra disciplina.
La compilación continúa con el artículo escrito por Clarisa Martinez y Natalia Novas, titulado “Visibilidad estadística y brechas étnicas: un aporte al análisis de la vulnerabilidad interseccional de la población indígena en Argentina”. A través de un exhaustivo análisis de los datos del Censo Nacional de Población, Hogares y Viviendas 2022, el estudio examina cómo las desigualdades en las condiciones de vida se profundizan al cruzar la pertenencia étnica con la ubicación geográfica. Mediante una metodología cuantitativa, las autoras demuestran la persistencia de brechas críticas en el área rural dispersa, donde la población indígena se encuentra sobrerrepresentada en indicadores de Necesidades Básicas Insatisfechas (NBI), hacinamiento y carencia de servicios sanitarios, particularmente en las provincias del norte argentino. El trabajo no solo ofrece un diagnóstico necesario sobre la vulnerabilidad interseccional, sino que propone lineamientos concretos para incorporar la perspectiva étnica en el diseño de políticas y programas sociales, desafiando a la institucionalidad pública a reconocer y reparar estas deudas históricas desde una mirada situada y decolonial.
Seguidamente, el dosier profundiza en la realidad uruguaya con el artículo “Cuestión agraria y trabajo familiar rural en el Uruguay contemporáneo: Reflexiones desde una práctica de Trabajo Social”, escrito por Silvia Lema. El trabajo recupera una experiencia de articulación entre la universidad y el Instituto Nacional de Colonización (INC), enmarcada en los procesos de la "segunda reforma universitaria" del siglo XXI, que en la carrera de Trabajo Social se materializa a través de seminarios integrales que entrelazan producción de conocimiento, extensión y enseñanza. La autora parte de una caracterización del sector agrario contemporáneo, atravesado por el trabajo familiar y asalariado, donde la tenencia de la tierra se ve condicionada por procesos globales de concentración y extranjerización. El artículo analiza el rol del INC durante los gobiernos progresistas y sistematiza una intervención que alcanzó a más de 300 familias de cinco colonias. A través de esta práctica, se abordaron de manera integral las esferas productiva y reproductiva de sus formas de vida, reafirmando la necesidad de un Trabajo Social capaz de intervenir en las tensiones de la reestructuración capitalista actual para fortalecer los proyectos colectivos en el campo.
Finalmente, el eje se completa con la contribución de Elaine Martin Moreira, titulada “Como a extensão universitária contribuiu para a criação de um movimento camponês no Rio de Janeiro”. Partiendo de una trayectoria extensionista en la Universidad Federal de Río de Janeiro (UFRJ), el texto reflexiona sobre el papel de la universidad pública y los presupuestos ético-políticos de la investigación y la extensión en contextos de lucha. Fundamentado en la premisa freiriana de transformación mutua entre los sujetos que integran los procesos de educación popular, el artículo documenta una década de articulación entre la academia y la organización popular. El trabajo demuestra cómo esta alianza sostenida ha generado resultados sustanciales para todos los agentes involucrados, reivindicando el protagonismo político y social del campesinado en la realidad brasileña y posicionando a la extensión no como una mera transferencia de saber, sino como un motor para la creación y consolidación de movimientos sociales territoriales.
Referencias bibliográficas
Angulo, S. (2007). Tu tierra, nuestra tierra: Trujicafé movimiento campesino por la recuperación de la tierra frente a la respuesta del Estado neoliberal en el proceso de globalización [Tesis de grado]. Universidad de Costa Rica, San José de Costa Rica.
García, M. y S. Lemmi (2011). Territorios pensados, territorios migrados. Una historia de la formación del territorio hortícola platense. Párrafos Geográficos, 10(1), 245-274. https://www.revistas.unp.edu.ar/index.php/parrafosgeograficos/article/view/729/584
Guerra, Y. (2009). Práctica profesional y cotidiano. En E. Borgianni y C. Montaño (Orgs.), Práctica e intervención del trabajo social crítico (p. 4). Cortez Editora.
Harvey, D. (2013). El neoliberalismo como proyecto de clase (Entrevista con David Harvey). 8 de abril. Publicado en Viento Sur. https://vientosur.info/el-neoliberalismo-como-proyecto-de-clase/
Iamamoto, M. (2022). Radicalización del neoliberalismo y pandemia; contradicciones, resistencias y desafíos para el Trabajo Social, en la garantía de derechos. Conferencia de inauguración del XXIII Seminario Latinoamericano de Escuelas de Trabajo Social, Montevideo, Uruguay. https://www.youtube.com/watch?v=Ss9c1zic5w4
Korol, C. (2016). Feminismos populares: pedagogías y políticas. Editorial La Fogata.
Mançano Fernández, B. (2005) Movimientos Socioterritoriales y movimientos socioespaciales: una contribución teórica para una lectura geográfica de los movimientos sociales. CLACSO.
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Santos, M. (2000). La naturaleza del espacio. Ariel.
Notas
Recepción: 30 septiembre 2025
Aprobación: 17 marzo 2026
Publicación: 1 agosto 2026