MA Mundo Agrario, abril - julio 2026, vol. 27, núm. 65, agosto-noviembre 2026, e331. ISSN 1515-5994
Universidad Nacional de La Plata
Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación
IdIHCS (UNLP-CONICET)
Centro de Historia Argentina y Americana

Artículos

Reflexiones sobre turismo, pluriactividad campesina y nueva ruralidad: una mirada desde el noroeste cordobés

Nicolás Alberto Trivi
Universidad Provincial de Córdoba, Facultad de Turismo y Ambiente / CONICET, Argentina
Cita sugerida: Trivi, N. A. (2026). Reflexiones sobre turismo, pluriactividad campesina y nueva ruralidad: una mirada desde el noroeste cordobés. Mundo Agrario, 27(65), e331. https://doi.org/10.24215/15155994e331

Resumen: El turismo se ha convertido en una actividad económica de creciente relevancia en el ámbito rural, y en el objeto de planes de desarrollo y diferentes intervenciones estatales. El noroeste de la provincia de Córdoba (departamentos Pocho, Minas y Cruz del Eje) es una región que ha sido históricamente postergada, revistiendo un carácter periférico. A través de diferentes iniciativas, entre las que se destaca la pavimentación de un tramo de la Ruta Provincial 28 y la construcción de miradores en Los Túneles, se está planteando al turismo como alternativa para el desarrollo económico de la región, con la emergencia de distintas experiencias comunitarias. Pero no deja de ser un proceso conflictivo de múltiples aristas, que involucran diferentes instancias de organización de la población local. Apelando a una metodología cualitativa que incorpora herramientas etnográficas y el registro fotográfico, en este trabajo se comparten reflexiones sobre el vínculo entre turismo comunitario, pluriactividad campesina y nueva ruralidad, a partir de la labor de extensión e investigación que se viene realizando desde la Facultad de Turismo y Ambiente de la Universidad Provincial de Córdoba.

Palabras clave: Turismo comunitario, Pluriactividad, Nueva ruralidad, Córdoba.

Reflections on community tourism, peasant pluriactivity and new rurality. A view from the northwest of Córdoba

Abstract: Tourism has become an increasingly important economic activity in rural areas, and the object of development plans and different state interventions. The northwest of the province of Córdoba (Pocho, Minas and Cruz del Eje departments) is a region that has been historically neglected and peripheral. Through various initiatives, including the paving of a section of Provincial Route 28 and the construction of viewpoints in Los Túneles, tourism is being proposed as an alternative for the region's economic development, with the apparition of several community-based experiences. However, it is still a conflictive process with multiple edges, involving different levels of organisation of the local population. Using a qualitative methodology that incorporates ethnographic tools and photographic records, this paper shares reflections on the link between community tourism, peasant pluriactivity and new rurality, based on the extension and research work being carried out by the Faculty of Tourism and Environment of the Provincial University of Córdoba.

Keywords: Community Tourism, Pluriactivity, New Rurality, Córdoba.

Introducción

En el marco del capitalismo posfordista, el turismo es una actividad clave del sector de los servicios, que ha cobrado relevancia como objeto de política pública. Desde organismos internacionales como la Organización Mundial del Turismo (OMT) se ha propuesto a la actividad turística como alternativa de desarrollo, especialmente en los espacios rurales. Más allá de la fraseología amigable de este tipo de iniciativas, se trata de un nuevo mecanismo de presión sobre los recursos de estos espacios, que puede habilitar nuevas formas de despojo (Azuela, 2022). Consecuentemente, desde el ámbito académico se ha renovado el interés por el cruce entre turismo y problemáticas estructurales como la desigualdad rural y las estrategias de reproducción de productores familiares y campesinos.

Como alternativa posible, desde actores sociales y académicos se ha trabajado en la propuesta del turismo rural comunitario, entendido como

un tipo de turismo de pequeño formato, establecido en zonas rurales y en el que la población local, a través de sus estructuras organizativas (red, movimiento, organizaciones de base, cooperativas etc.), ejerce un papel significativo en su control y gestión (Guzmán, 2022, p. 85).

El interrogante es si el turismo en sus distintas variantes (masivo, de naturaleza, rural, comunitario) puede efectivamente operar como una alternativa económica, social y ambientalmente sustentable, para sujetos que han sido históricamente postergados, y que hoy enfrentan el peligro real de la desposesión de sus territorios, o bien del desarraigo. En el contexto de las estrategias familiares y campesinas del mundo rural latinoamericano y sus múltiples articulaciones, esta situación nos lleva a abordar la cuestión de la pluriactividad, entendida como

uma estratégia de reprodução social de unidades que se utilizam fundamentalmente do trabalho da família, em contextos nos quais sua integração à divisão social do trabalho não decorre exclusivamente dos resultados da produção agrícola, mas, sobretudo, através do recurso às atividades não-agrícolas e mediante a articulação com o mercado de trabalho1 (Schneider, 2003, p. 14).

La consolidación del turismo como sector de producción económica diversificado en Argentina durante el primer cuarto del siglo, en un marco donde el auge del agronegocio explica la persistencia de desigualdades sociales en el mundo rural, tuvo una de sus expresiones en el la instrumentación de políticas focalizadas de desarrollo rural por parte del estado nacional y los estados provinciales. La creación de la Red Argentina de Turismo Rural Comunitario demuestra las tensiones propias de un período donde la correlación de fuerzas sociales era diferente a la de la clara hegemonía neoliberal (Lacko, 2019).

La provisión de infraestructura carretera y la creación de áreas protegidas de distinto rango completan el abanico de herramientas de intervención estatal en el ámbito rural. Debe tenerse en cuenta que en territorios periféricos como el que nos ocupa se dan

dos escenarios opuestos, aunque concomitantes en algunos casos: por un lado, una situación de crisis demográfica, principalmente concentrada en aglomeraciones de menos de 500 habitantes y de aquella población que reside de manera dispersa; y por otro, un proceso de revivificación, asociado, en parte, a la revalorización comunitaria del patrimonio a través de la visitación recreativa y turística (Pinassi et al., 2025, p. 77).

El objetivo de este trabajo es el de presentar algunas reflexiones sobre el vínculo entre turismo comunitario y pluriactividad campesina, adoptando el prisma de la nueva ruralidad, a partir de la experiencia en investigación y extensión que se está desarrollando en el noroeste de la provincia de Córdoba desde la Facultad de Turismo y Ambiente de la Universidad Provincial de Córdoba (Trivi et al., 2024). Dicha labor ha dado pie a diversos trabajos referidos a lo largo del texto, que se pueden consultar para profundizar en los fenómenos analizados. A partir del año 2016, esta institución viene impulsando diferentes iniciativas en esta región (los departamentos Pocho, Minas y Cruz del Eje) que presentan los peores indicadores sociales de la provincia (Aichino, 2018). En el marco de sucesivas instancias de trabajo de campo, desde 2022 a esta parte, se han realizado observaciones directas participantes y no participantes; se llevaron adelante entrevistas en profundidad a informantes clave, entre referentes comunitarios, prestadores turísticos y funcionarios públicos; también se encuestaron visitantes; y se impulsaron iniciativas de reflexión y capacitación, desde la perspectiva de la Investigación Acción Participativa (Espeso-Molinero, 2017).

Caracterización del área de estudio

El área de estudio consiste en una región que históricamente ha tenido un carácter periférico en el contexto provincial, pero mantiene una biodiversidad relevante, producto de la conservación de los bosques pertenecientes al Corredor Biogeográfico del Chaco Árido. Así lo demuestra la creación del Parque Nacional Traslasierra (PNT) en 2018, ocupando alrededor de 105mil hectáreas de la antigua estancia Pinas. La fragilidad ecológica es aún mayor en el sector norte, donde las condiciones críticas de aridez abren paso a la presencia de las Salinas Grandes, compartidas con las provincias de La Rioja y Catamarca (figura 1).

Figura 1
Localización del área de estudio
Localización del área de estudio
Fuente: Elaboración propia en base a Qgis.

La topografía de la zona de estudio se compone de dos unidades fundamentales: a) las tierras altas, que incluyen la Pampa y la Sierra de Pocho, y otros sistemas de valles y sierras, con una altura de alrededor de 1000 metros s.n.m., un clima semi-árido y una vegetación correspondiente al Chaco Serrano; b) las tierras bajas, que incluyen los Llanos y las Salinas, con una altura de alrededor de 400 metros s.n.m., donde la vegetación se corresponde con el Chaco Árido.

Una serie de actividades extractivas configuraron el territorio del noroeste cordobés con un patrón de ocupación signado por una ruralidad extensiva sin modelos urbanos definidos, y con una comunicación y accesibilidad escasas (Díaz Terreno, 2023). Así se generaron las condiciones para una relación de subordinación frente a las áreas más dinámicas de la provincia y el país, a las que desde aquí se les proveyó de mano de obra no calificada en migraciones temporarias y/o definitivas. El estancamiento del crecimiento demográfico de estos departamentos que se registra durante todo el siglo XX se agravó con el cierre de los ramales del Ferrocarril Belgrano que unían Córdoba con San Juan, La Rioja y Catamarca. El departamento Pocho tuvo un pico de 8.131 habitantes en el censo de 1947, bajó sostenidamente hasta 5.057 en 1991 y en 2022 alcanzó 5.123 habitantes. Por su parte, Minas se mantiene estable en guarismos similares desde 1980 (oscilando entre 4.800 y 4.900 habitantes). Finalmente, el departamento Cruz del Eje, muestra un ascenso sostenido desde 1980 (con 46.894 habitantes) hasta 2022 (67.112 personas).

Un pasado productivo ligado a la minería a pequeña escala, a la industria forestal y a una industria olivícola en crisis estructural desde las reformas neoliberales, dio paso a una centralidad de la agricultura y la ganadería caprina de subsistencia, en contraste con el avance de producción capitalizada con riego; a una fuerte dependencia del aparato de administración público; y a un incipiente desarrollo del turismo. La caza de especies salvajes ha declinado como fuente de ingresos, pero se ha mantenido como práctica de autoconsumo (Tamburini y Cáceres, 2017). La región, donde el acceso al recurso hídrico es un factor de diferenciación económico y social clave, ha sido objeto de diferentes intervenciones estatales desde una perspectiva desarrollista, entre las que se destaca el Plan de Desarrollo del Noroeste y el controvertido plan de erradicación de las viviendas “rancho” (construidas principalmente en adobe, hábitat propicio para las vinchucas que transmiten el Mal de Chagas), el cual ha dejado huellas perdurables en las condiciones de hábitat y en el imaginario popular.

Desde el punto de vista de la planificación turística, ha sido concebida como una región subsidiaria del Valle de Traslasierra y el Valle de Punilla, de mayor tradición en el sector. En consonancia con las tendencias de las últimas décadas, el turismo ha sido planteado como un motor de desarrollo económico para la esta zona, y por ende como una posible fuente de ingresos para la población local, que logre contrarrestar la histórica tendencia al despoblamiento que caracteriza especialmente a los departamentos Pocho y Minas. Lo cierto es que la principal herramienta de intervención en el territorio, que efectivamente le imprime una nueva dinámica económica a la zona, es la provisión de infraestructura carretera. El avance del asfalto sobre la Ruta Provincial 28 hasta Los Túneles de Pocho (una obra vial construida a mediados del siglo XX, compuesta por cinco túneles) están consolidando un circuito turístico de creciente relevancia para agencias de la provincia e incluso del país (figura 2).

Figura 2
Mirador del quinto de Los Túneles
Mirador del quinto de Los Túneles
Fuente: Fotografía propia (julio 2024).

Su repercusión no se limita estrictamente al corredor donde han proliferado comedores volcados al expendio de carne de cabrito y otras minutas, sino que también es visto con expectativas de crecimiento en Chancaní y las tierras bajas, y en otras localidades serranas del departamento Minas. Allí, con el impulso de instituciones como la Administración de Parques Nacionales (APN) y los Centros de Desarrollo Regional (CEDER) del Ministerio de Desarrollo Social y Promoción del Empleo provincial, parte de la población local se capacita y organiza para armar productos turísticos que sean un ingreso complementario.

Pluriactividad campesina en el marco de la nueva ruralidad

En términos sintéticos, la discusión sobre la pluriactividad campesina pasa por resolver si las familias campesinas tienen una lógica de reproducción propia; están en vías de proletarizarse, como antesala de la emigración; o bien de capitalizarse y volverse productores capitalistas propiamente dichos (Paz, 2016). En perspectiva histórica, esto será el resultado de la relación entre las comunidades tradicionales y una sociedad nacional. Dicho vínculo estará atravesado por factores que marquen una pertenencia de clase; relaciones de poder con el Estado y otros actores sociales; y la permanencia y/o reconfiguración de rasgos culturales en lo que hace a estrategias productivas y prácticas de ocio (Spalding, 2016). Retomando el eje de la discusión, en palabras de Pescio y Román, la pluriactividad responde al hecho de que

dada la incapacidad estructural de estas unidades para lograr acumulación de capital, la única forma de completar un ciclo de reproducción simple es a través de la generación de actividades asalariadas, agrarias o no (...). Así, la pluriactividad está enmarcada en una estrategia de reproducción que diversifica actividades (2009, p. 5).

En principio, las actividades agropecuarias al interior de esas unidades son complementadas por el trabajo asalariado extra-predial, fundamentalmente como trabajadores rurales en unidades de mayor envergadura. Pero en la actualidad, la clave de la idea de pluriactividad es que habilita incorporar otras actividades no estrictamente agropecuarias ni tradicionales a los esquemas de reproducción familiar. Tradicionalmente, ante escenarios contrapuestos de proletarización o recampesinización (que difícilmente sean irreversibles en ninguno de los casos), la ganadería caprina de subsistencia opera como reaseguro económico ante la dificultad eventual, a lo que se suma una dimensión social y cultural de apego a la tierra y consolidación de lazos comunitarios y familiares. Pero como también el “hacer la temporada” en los centros turísticos más dinámicos de la provincia es un mecanismo habitual para generar ingresos entre la juventud, el resultado es que muchas veces es la familia la que se hace cargo de de mantener la majada de cabras durante su ausencia (figura 3). Acorde a transformaciones más recientes del espacio rural, emergen otras actividades pertenecientes al sector servicios, como el empleo público (docencia, fuerzas de seguridad, y más recientemente áreas protegidas) y el comercio.

Figura 3
Majada de cabras en Chancaní
Majada de cabras en Chancaní
Fuente: Fotografía propia (noviembre de 2024).

El concepto de nueva ruralidad es un prisma que permite entender estas transformaciones. Nuevos flujos migratorios, la importancia del turismo rural y la penetración de la cuestión ambiental en diferentes ámbitos de decisión desdibujan los límites históricos entre espacio urbano y rural (Castro y Arzeno, 2018). De esta manera, tanto en los países centrales como en los periféricos, “el turismo aparece como uno de los potenciales ingredientes del cóctel pluriactivo” (Gascón, 2023, p. 222), en tanto forma parte de una estrategia global de optimización de recursos, y se vincula a procesos de enraizamiento en el territorio y resiliencia. Esto otorga un nuevo plafón para la diversificación de las estrategias productivas y reproductivas de las familias campesinas, presentando nuevas fuentes de ingreso. Siguiendo a Diez,

nueva ruralidad y pluriactividad en el campo son conceptos/enfoques que buscan dar cuenta de las transformaciones de las últimas décadas y caracterizar en nuevos términos los espacios rurales contemporáneos. En ese sentido, pretenden mostrar nuevas formas de producir para integrarse al mercado, así como alternativas de aprovechamiento de recursos que multiplican las opciones de las familias rurales; todo ello en un contexto de mayor movilidad y circulación de la población (...). En suma, se plantea la existencia de una población rural más conectada a circuitos globales, pero cuyos miembros al mismo tiempo mantienen activamente su condición como pobladores/productores rurales por decisión propia, antes que como efecto de la continuidad histórica y la pasividad (2014, pp. 24-71).

La definición incluye a la población de origen rural, que permanece o vuelve al lugar donde se crió luego de una migración tradicional a la ciudad en busca de empleo. Pero también a sectores profesionales de origen urbano, que migran a pequeñas localidades o parajes rurales en busca de mejorar su calidad de vida, y con frecuencia conservan sus fuentes de ingreso en el ámbito urbano, o bien buscan reconvertirse hacia actividades agropecuarias. No obstante, no hay que perder de vista que la multifuncionalidad del territorio, la pluriactividad campesina y la nueva ruralidad son también “resultado del despliegue de las políticas neoliberales, en un escenario que ha profundizado la desigualdad económica y explotación capitalista” (Osorio González et al., 2024, p. 47).

Así está marcado por el contexto de origen de muchas políticas de desarrollo territorial rural, como lo es la evolución de la Política Agrícola Común (PAC) europea. Ésta emergió como un intento de asegurar la provisión de alimentos a un precio adecuado para los consumidores de los países que participaron del comienzo del proceso de integración continental; pero amplió su agenda incorporando temáticas como la conservación ambiental, el combate al despoblamiento rural y la difusión de actividades del sector terciario en el ámbito agropecuario. Se trató de un proceso no exento de contradicciones, habida cuenta del vínculo entre la entrega de estos subsidios millonarios y hechos de acaparamiento de tierras, y que fue parte constitutiva de la conformación de la Unión Europea, mecanismo político e institucional para la imposición del neoliberalismo en el Viejo Continente (Hadjmichalis, 2018).

Las posibilidades del turismo en el noroeste cordobés

El turismo rural se ha convertido en una opción difundida en el panorama latinoamericano, frecuentemente impulsado desde los distintos ámbitos de planificación estatal, y de organismos internacionales que canalizan recursos en programas de desarrollo de diversa índole. Es un fenómeno complejo que involucra dimensiones económicas (la generación de fuentes de empleo para ocupar mano de obra excedente y diversificar ingresos); sociales (el mayor involucramiento de las mujeres en el mercado laboral formal); y culturales (una posible mayor cohesión social de la comunidad a través de la reivindicación o revalorización de la cultura indígena y campesina) (Castañeda y Rebolledo, 2020). Esto explica que las políticas turísticas suelen impulsar un sujeto emprendedor como modelo a seguir; y que la actividad turística suele alterar los ritmos productivos, así como el calendario de eventos sociales y culturales tradicionales de las comunidades campesinas e indígenas.

La tradición de fiestas patronales en las distintas localidades del noroeste cordobés es muy arraigada, al punto de convertirse en motivo de retorno para quienes han emigrado a otros puntos de la provincia o el país. Se trata de un evento fundamentalmente social, además de religioso, que atrae también a un público específico de turistas interesados en la música folklórica y la gastronomía criolla. Su calendario está dado por la liturgia católica, y concita el interés de círculos tradicionalistas, a lo que se le agregan instituciones de cada localidad, así como feriantes de productos diversos (figura 4).

Figura 4
Fiestas patronales en Chancaní
Fiestas patronales en Chancaní
Fuente: Fotografía propia (julio de 2024).

Existe otro calendario de fiestas que celebran aspectos de la cultura y la gastronomía de la provincia, pero revisten un carácter de esparcimiento y están enfocadas en el público turístico que circula durante la temporada estival. En Chancaní, la comuna local decidió organizar la primera edición de la Fiesta Provincial de la Chanfaina en febrero de 2025, un subproducto de la cocción del cabrito. Si bien tuvo un éxito relativo, limitado por la falta de accesibilidad, el hecho de que se realice en verano (cuando las temperaturas en los Llanos suelen ser muy altas) acotó la posibilidad de disfrutar de ese plato, que suele prepararse con mayor frecuencia en invierno.

La aparición del turismo como alternativa económica para las familias rurales ya no sólo se circunscribe a una temporada estival en un destino más o menos próximo a donde concurrir para acceder a puestos de trabajo asalariados, sino a la posibilidad de generar emprendimientos en la propia unidad productiva, o en el entorno más inmediato de su lugar de residencia. En el corredor de la Ruta Provincial 28, la consolidación de Los Túneles como un atractivo de alcance provincial que atrae grandes contingentes de visitantes durante los fines de semana largos y los períodos de vacaciones estivales e invernales, se ha convertido en una fuente directa e indirecta de ingresos para familias ubicadas en sus proximidades, pero también en localidades y parajes más lejanos.

Hay familias que deciden apostar en agregar valor a la producción de leche o carne, mediante su procesamiento; invierten en la construcción de residencias para turistas y otros visitantes; o bien, en emprendimientos gastronómicos. Los comedores que ofrecen tenedor libre de cabrito son la cara visible de un encadenamiento que involucra proveedores de productos frescos, productores caprinos de la propia comunidad e intermediarios de localidades más lejanas. Existe una diversidad de estrategias en cuanto a la provisión de animales para abastecer una demanda que puede alcanzar niveles considerables durante la temporada alta (Trivi e Hissa Pepe, 2025). Hay comedores que trabajan con animales propios; otros que apelan a redes familiares; algunos compran directamente a productores de parajes cercanos y faenan en su propiedad; mientras que están también quienes acuden a “cabriteros” y frigoríficos de lugares relativamente lejanos como Cruz del Eje (figura 5).

Figura 5
Comedor en Las Palmas
Comedor en Las Palmas
Fuente: Fotografía propia (julio de 2024)

A esto se le agregan los puestos de ventas de artículos regionales, que ofrecen un canal de comercialización para productos diversos como alfajores, quesos y embutidos, además de souvenires estandarizados, que dan cuenta de la creciente masividad del atractivo. La presencia de un público turístico específico como es el de grupos de ciclistas y motociclistas, que suelen marcar su presencia con stickers en las señales viales y en los paradores más concurridos, traza las coordenadas para que sean viables estos nuevos objetos de consumo.

En palabras de D'Angelo Piaggio (2020, p. XVII) “el contexto turístico construye una serie de marcos primarios, es decir, situaciones de interacción donde son importantes los entendimientos que cada uno de los actores tienen sobre qué es el turismo y quiénes son y qué necesitan los turistas”. Es imprescindible superar una concepción estática del lugar turístico y su comunidad como un objeto prístino y cerrado que “se abre” al turismo, para comprender los múltiples intercambios materiales y simbólicos que el turismo propicia y acelera, siendo conscientes de los impactos sociales que pueden generar, pero sin caer en una romantización estéril de espacios rurales que dejaron atrás su carácter bucólico.

La creación de nuevos atractivos y sus desafíos

El proceso de organización colectiva en torno al armado de productos turísticos supone revalorizar la historia, la riqueza natural y la cultura locales, pero traducidas a un lenguaje común al de otros destinos turísticos ya consolidados, para que sean decodificados como experiencias por parte de sus potenciales consumidores. Por ejemplo, en la localidad de Serrezuela se está trabajando en recuperar las huellas del paso de una figura histórica como Lisandro de la Torre, quien se alojaba en una pensión cercana a la estación cuando se dirigía a la estancia Pinas, de quien fue dueño. Más al sur, existe la iniciativa de la comunidad del paraje Piedrita Blanca para recuperar el camino que transitaba el célebre legislador (hoy abandonado), y constituir un acceso septentrional al PNT, que le otorgue mayor dinamismo económico a esa zona. Se trata de una empresa difícil, que requiere la participación de APN y en definitiva depende de la Dirección Provincial de Vialidad (figura 6).

Figura 6
Taller en Piedrita Blanca
Taller en Piedrita Blanca
Fuente: Fotografía propia (abril de 2023).

El PNT cuenta con un área específica para trabajar el vínculo con las comunidades circundantes al parque, desde donde se plantean capacitaciones y diversas instancias de participación, en aras de que la reciente creación del área protegida tenga un impacto económico positivo. En principio, el parque, así como el Parque Provincial y Reserva Natural Chancaní (creado en 1986) y la Reserva de Uso Múltiple Salinas Grandes (creada en 2003), han generado puestos de trabajo directos para población local, principalmente en calidad de brigadistas y otros puestos ligados al mantenimiento de las instalaciones.

Durante un breve lapso, se logró la inserción de jóvenes en la estructura del PNT a través del Plan Potenciar Trabajo, pero se discontinuó con el cambio de gobierno nacional. Pero desde el PNT, y en vinculación con los proyectos de extensión de la FTA, se está trabajando con la perspectiva de apuntalar fuentes de empleo indirectas, ligadas a una mayor circulación de turistas. El desafío es superar las limitaciones en infraestructura carretera y servicios, considerando que se trata de un público específico interesado por la naturaleza, en contraste con el público masivo del Valle de Traslasierra y Los Túneles (Catalano et al., 2025).

Estas propuestas no siempre cuentan con un respaldo dado por un flujo constante de visitantes que justifiquen las inversiones (muy costosas en términos de esfuerzo personal y familiar), pero suponen un intento de modernización y actualización de las fuentes de ingreso de las familias campesinas. El turismo muchas veces opera como una expectativa a futuro, una promesa de bienestar que anima a romper con cierta inercia de lo ya establecido, sin tener aún un sustento real dado por un atractivo o circuito turístico consolidado. Esto se nota de manera palpable en localidades más alejadas de este corredor, donde el turismo es aún más incipiente. En Chancaní y otros parajes de los Llanos, donde la llegada del asfalto desde el sur o el este es una promesa de larga data, parte de la población tiene expectativas de que ese dinamismo económico “derrame” hacia las tierras bajas. Y se lamentan cuando, ante la consulta de los visitantes sobre qué hay “allá abajo” siguiendo por la ruta más allá de los miradores, la gente de las tierras altas asegura que “no hay nada para hacer”.

Por otro lado, el rápido posicionamiento de un atractivo turístico, genera transformaciones aceleradas que pueden ocasionar impactos negativos para las familias campesinas, en cuanto al acceso a recursos y beneficios generados. Los impactos económicos, sociales y culturales de la actividad turística distan de ser linealmente positivos. Con frecuencia se generan conflictos como el del complejo termal de El Quicho, donde la municipalidad de Serrezuela cerró el acceso a la comunidad de la escuela secundaria ubicada en sus proximidades, y avanzó en su explotación turística sin involucrarla. Esa misma comunidad, nucleada en el Movimiento Campesino de Córdoba, está trabajando en la conformación de una reserva campesina de uso público en un campo comunitario que se ubica en el borde las Salinas (figura 7). Así, esperan aprovechar el crecimiento de la práctica turística en estos ámbitos especialmente frágiles, que se está verificando en el noroeste de la provincia, para construir una novedosa experiencia de turismo rural comunitario (Mina y Quevedo, 2023).

Figura 7
Mapeo participativo en la Reserva Campesina
Mapeo participativo en la Reserva Campesina
Fuente: Fotografía propia (mayo de 2024).

Desde el punto de vista de una planificación que involucre realmente a las familias campesinas como sujetos de cambio consciente, es clave poner en primer plano sus necesidades y expectativas, pero también sus lógicas productivas enraizadas y sus estrategias organizativas (Thomé Ortiz et al., 2015). Un despliegue del turismo atado a herramientas puntuales como la provisión de infraestructura, y que se centre en productos turísticos acotados para un público masivo pero que no se abra a otras posibilidades, puede darse de bruces con un evento que lo trunque de un momento a otro. Es lo que sucedió con los incendios forestales de septiembre y octubre de 2024 y octubre de 2025, originados por la falta de mantenimiento de la red eléctrica, que arrasaron alrededor de 7mil hectáreas en la Sierra de Pocho, afectando directamente a Los Túneles. La consecuencia fue el cierre de la Ruta Provincial 28 por el peligro de derrumbes, el bloqueo del principal atractivo de la zona, y una temporada estival frustrada para las familias de emprendedores.

En diciembre de 2025 se inauguró un nuevo mirador en otro punto de la traza, con una playa de estacionamiento, una pasarela, un monumento y una rotonda para permitir el regreso, antes del tercer túnel. Esto permitió reactivar parcialmente el flujo turístico en la Pampa y la Sierra de Pocho (figura 8). Sin embargo, la circulación hacia los llanos permanece interrumpida. Ante un riesgo persistente como el de los incendios, atado a factores como el cambio climático o intereses extractivos muy poderosos, se requiere explorar en la conformación de productos turísticos que diversifiquen los públicos atraídos, pero también las fuentes de ingreso para la comunidad local. Y sean un reaseguro ante una nueva crisis ambiental o sanitaria.

Figura 8
Mirador del tercer túnel
Mirador del tercer túnel
Fuente: Fotografía propia (febrero de 2026).

Conclusión

En la actualidad el turismo comunitario se inserta en escenarios de pluriactividad campesina como un factor dinamizador de las economías rurales, al que estos sujetos acuden como una fuente de ingresos que no siempre genera los efectos buscados. El trabajo de campo y de análisis realizado hasta ahora permite sostener que el turismo se presenta como una fuente de empleo directa e indirecta, principalmente a través del rubro gastronómico. Pero rara vez lo constituye de manera exclusiva; es decir, las familias continúan apelando a otras actividades agropecuarias para complementar sus ingresos. Es importante construir escenarios de diagnóstico en conjunto con estos sectores, para sopesar con claridad los costos y beneficios de encarar una reconversión de esta naturaleza, que consideramos debe ser siempre parcial; o al menos abierta a la posibilidad real de que la actividad turística se interrumpa, tal como sucedió durante la pandemia de Covid19.

Ante el cierre de la ruta 28 luego de los incendios, los habitantes de la localidad de Las Palmas que han abierto comedores para el turismo en los últimos años comparaban la situación con la coyuntura crítica del Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio (ASPO) del año 2020. Más allá de estas coyunturas extraordinarias, en esta región de Córdoba las condiciones de precariedad de la vida rural conllevan que la pluriactividad asuma un carácter creativo, que no es novedoso, sino que tiene raíces históricas. Esta perspectiva debe ser tenida en la intervención pública en el territorio.

Pero existe un elemento que hace más complejo el panorama: lejos de ser una unidad monolítica, el Estado engloba a un conjunto de instituciones que operan con agendas, intereses y dinámicas que no siempre son convergentes y coherentes entre sí. En el territorio en cuestión intervienen organismos nacionales (como APN, el INTA y el CONICET, entre otros) y provinciales (la UPC, Vialidad Provincial, Secretaría de Ambiente, etcétera), que además tienen vínculos con entidades y líneas de financiamiento de proveniencia internacional. Cada uno de estos espacios se encuentra también con los órganos de gobierno locales (ya sea municipios o comunas), dando pie a una trama compleja de relaciones muchas veces conflictivas, que hacen a la realidad única de cada territorio. Investigar y/o hacer extensión en estos contextos, implica también insertarse en esa trama, tejer alianzas circunstanciales y ocupar un rol para nuestros interlocutores, que no siempre coincide con los objetivos tal como se plantean en nuestros proyectos o planes de trabajo.

Por otro lado, en tiempos de ofensiva global del capital por sobre la fuerza de trabajo, traducido en un desguace deliberado de las capacidades estatales de asegurar la soberanía y prestaciones básicas como la obra pública, las condiciones materiales de esa intervención está puesta en duda. También nos toca a nosotros apelar a la creatividad para sostener nuestra labor en el territorio, así como defender las instituciones de las que formamos parte.

Referencias bibliográficas

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Notas

1 Traducción nuestra al castellano: “una estrategia de reproducción social de las unidades que recurren fundamentalmente a la mano de obra familiar, en contextos en los que su integración en la división social del trabajo no se deriva exclusivamente de los resultados de la producción agrícola, sino sobre todo de la utilización de actividades no agrícolas y de los vínculos con el mercado de trabajo”.

Recepción: 28 octubre 2025

Aprobación: 23 abril 2026

Publicación: 1 agosto 2026



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